Faride, el PRM y Guillermo

Faride, el PRM y Guillermo

Rosario Espinal

Hecho. La dirección del PRM desmontó a Faride Raful de su deseada candidatura senatorial por el Distrito Nacional y montó a Guillermo Moreno. Atrás queda un historial de meses de rumores, suspensos, debates y chismografía política.

Ahora, para disipar los cuestionamientos, la más alta dirigencia del PRM se ha afanado en resaltar públicamente las cualidades de Faride. Según el propio presidente Luis Abinader: Faride es una estrella y el D.N. le queda chiquito. Supongo que Faride se sentirá halagada y que muchos de sus seguidores se conformarán con el despliegue repentino de elogios. Le dieron incluso un premio para que no se le ocurra quedarse de brazos cruzados: codirigir la campaña 2024.

La selección de Guillermo. Según declaraciones de un alto dirigente del PRM, la decisión se debe a los votos que puede aportar para que Abinader gane en primera vuelta. ¡Podría ser! En las elecciones de 2020 Guillermo obtuvo 0.96% de los votos. Otros han señalado como principal razón reforzar el tema anticorrupción en la campaña con un gladiador que se ha caracterizado, por años, por criticar la corrupción peledeísta. Ahí Guillermo es muy útil al PRM. Otros opinantes han dicho que Guillermo pidió la senaduría del D.N. y no aceptó otras ofertas para concretar la alianza.

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Ya fuera que se la ofrecieron o que él la pidió, ¿para qué querrá Guillermo la candidatura a senador por el D.N., al punto de haber decidido reemplazar a Faride, una de las pocas mujeres en el Senado, con excelente trayectoria política y con alta probabilidad de reelegirse? Aquí van tres supuestos.

Uno, continuar con su cruzada de crítica al peledeísmo, y específicamente a Leonel Fernández, vía su hijo Omar, candidato a senador por la alianza opositora. En eso hay coincidencia ahora entre el PRM y Guillermo. Si bien en el 2020 Leonel fue parcialmente aliado al PRM para derrotar al PLD, actualmente, para alcanzar su acariciado sueño de volver al poder, necesita desplazar a su exaliado.

Dos, ir al Senado a hacer lo que no se ha hecho, según dijo en su discurso de proclamación del pasado domingo. Fiscalizar y legislar a favor de las grandes reformas sociales que necesita el país en diversos ámbitos. Si esa es la motivación de Guillermo, ¿contará con una mayoría senatorial para lograr sus objetivos? ¿Hizo el actual Congreso de mayoría perremeísta algunas de esas reformas? No eliminaron el barrilito.

Tres, tener una plataforma de campaña electoral en un partido grande, con la resonancia que supone, lo que Guillermo nunca ha tenido, a pesar de haber sido varias veces candidato presidencial. De ser así, su objetivo no es solo llegar al Senado, sino foguearse en el gran escenario electoral y legislativo para una posterior candidatura presidencial suya más auspiciosa.

Si Guillermo pierde la senaduría, será el fin de sus aspiraciones electorales. Si la gana tendrá dos opciones: asumir en temas cruciales la línea que baje el PRM y perderá su glamur de independiente, o declararse en rebeldía y forjar estrellato propio. La serie ha comenzado y promete ser interesante.