Fe, religión y los misterios del genoma humano

Hay hallazgos recientes que develan misterios del Genoma Humano que sorprenden a los más adelantados científicos; entre éstos está el misterio sobre la fe y la religión.

La aplicación de las ciencias se expande cada día, y ahora se expone que la fe y la religión son partes esenciales y orgánicas que emanan del ser humano.

El dilema de que “si existe o no la Divinidad”, el argumento de que si la religión es una modalidad circunstancial del ser humano, está tomando nuevas explicaciones y dimensiones, porque científicos de vasta experiencia y de credulidad están considerando que creer y actuar en consonancia con lo trascendental es una realidad comprobable por la ciencia.

Dicha consideración de los estudios está tomando una nueva perspectiva en la cosmovisión de los científicos.

El genetista Dr. Francis S. Collins, líder durante más de una década del Proyecto Genoma Humano, se descolgó con un argumento diciendo que: “Hay evidencias científicas de la base de la fé” y afirma la existencia de Dios.

El Dr. Collins escribió un libro titulado “¿Cómo habla Dios” con el cual ganó el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica. En este libro manifestó lo siguiente: “Después de milenios de contradicciones y conflictos entre teístas y no teístas, se llega a un punto de armonía para presentar una teoría que integra armónicamente ciencia y fe”.

Después de la exposición del eminente científico Collins en su libro “¿Cómo habla Dios? el 20 de junio de 2008, las agencias noticieras informaron que la llamada “neuroteología” es hoy una temática científica que responde a evidencias objetivas y las bases genéticas están en la raíz del comportamiento religioso, por tanto, la espiritualidad responde a un mecanismo biológico.

Lo que se expresa a través de actos religiosos, por medio de liturgias, ceremonias y rituales es el ordenamiento expresivo de una necesidad interior que se manifiesta en la práctica de la fe que emana del Genoma Humano.

Los rituales de la religión, de hecho, son formulas organizadas para servir de hilo y/o eslabones conducentes a invocar, adorar y conciliar con el Creador. Son manifestaciones, gestos y prácticas con la intención de aplanar y enderezar el camino, facilitar la comunión con el Poder Divino y así el ser creado y los pueblos se sienten realizados como entes vivientes con potencial para vivir en consonancia con las virtudes del Sumo Bien y de acuerdo a las exigencias que se cree son de las virtudes del Ser Trascendental.

Al tomar en consideración lo arriba expresado, el ser humano es, de hecho, un animal religioso por naturaleza y por tanto, busca continuamente ponerse en comunión con lo trascendental que está fuera de él o que él cree más poderoso que él. Por eso el salmista exclamó: ¡Dios mío, tu eres mi Dios! Con ansias te busco, pues tengo sed de ti” (Salmo 63:1).

El fenómeno religioso, según estamos viendo y tratando de entender, es la respuesta a un estimulo psíquico-biológico. Es una experiencia, una dinámica que responde a una necesidad del ser humano. Es, pues, la forma de concertar la experiencia de estar en comunión con Dios mediante actos religiosos o culticos.