Fe y Alegría: Educación digna y de calidad para pobres

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POR FERNANDO QUIROZ
La creación de servicios educativos en zonas deprimidas, marginadas y de pobreza extrema en el país tiene en los centros de Fe y Alegría uno de sus pilares, los que han demostrado que la educación para los pobres puede ser digna y de calidad. 

En la actualidad 25,000 estudiantes, distribuidos en 26 planteles en el ámbito nacional, son formados en esos planteles, informó su vicedirector, sacerdote Ton Lluberes. Lluberes participó en el conversatorio La Esquina Joven de HOY, acompañado de Inés Pimentel, directora del Centro Madre Teresa de Calcuta, en Hatos del Yaque, Santiago; y la monja Altagracia Abreu, coordinadora del nivel inicial de la escuela Camila Henríquez Ureña, de Los Alcarrizos II.

Estas escuelas están en las periferias, en la marginalidad, donde todo es pobreza. En 15 años de servicio han egresado estudiantes que luego han sido buenos profesionales.

Hacen hincapié en la formación en valores morales, cristianos y cívicos.

Incluyen nivel inicial, con salas de tareas; escuelas técnicas con talleres de ebanistería, costura, repostería, computadoras y peluquería.

Estudios realizados han arrojado que el porcentaje de deserción escolar en Fe y Alegría es de los más bajos.

“Es una comunidad en la que los padres se integran y dan seguimiento a los hijos, se le llama la familia Fe y Alegría”, expresó con alegría la monja Abreu.

En sus inicios, algunos de esos centros estaban construidos sólo a base de palos y sacos como paredes. Los alumnos tenían que llevar latas de leche o de salsa de Tomate para sentarse.

Aún centros como los que tienen en Villas Agrícolas, son espacios destartalados, con el agravante de que son alquilados.

La nómina de estos centros es cubierta por la secretaría de Educación, incluido personal docente y mantenimiento de los planteles. Para algunos proyectos son canalizados fondos de agencias y gobiernos extranjeros.

Están en proceso de construcción seis centros, en Guachupita, Los Guandules, Las Cañitas, El Seibo y en Los Olivos, de Bayona.

Aunque esta filosofía de escuela fue fundada por la Compañía de Jesús, se diferencia del resto de los centros educativos católicos tradicionales que ameritan pago.

Surgen desde la misma comunidad y procuran ser colabores del sistema nacional de educación.

Las escuelas Fe y Alegría se originaron en Caracas, Venezuela, hace 50 años, por iniciativa del jesuita José María Vélaz. En el país operan desde hace 15 años. También funcionan en otros 16 países de América Latina.

Su metodología de estudio es dinámica, involucrando a los estudiantes en interacciones y colocando las butacas en círculos.

ESTRUCTURA

La oficina principal está ubicada en la calle Cayetano Rodríguez a esquina Santiago. Tienen 600 profesores para los 26 centros.

Tiene una junta directiva presidida por José Mella Febles. Su director nacional es el padre Jorge Cela y el vicedirector Ton Lluberes, quien por seis años fue director del Politécnico Loyola, San Cristóbal.

PARTICIPANTES

Entre los estudiantes participantes figuran Naliny Flores Asencio, del cuarto del bachillerato en el liceo Marcos Castañer, de Madre Vieja Norte, San Cristóbal.

También, María Rosanna Franco, del octavo curso, en la escuela Camila Henríquez Ureña, de Los Alcarrizos II.

Igualmente, Leuris Rodríguez, del tercer del bachillerato, en el liceo Manuel Acevedo Serrano, de Cutupú, la Vega.

CENTROS

Uno de los primeros centros Fe y Alegría en el país, quizás el más emblemático, es el Cardenal Sancha, en Sabana Perdida. Sus estudiantes superan los 2,000.

También superan los 2,000 estudiantes los que aloja la escuela San José, de Pantoja, que es una de las primeras, con casi 15 años.

La Escuela Camila Henríquez Ureña, de Los Alcarrizos II, tiene 1,800 estudiantes en dos tandas. De estos, 350 pertenecen a la educación inicial.

Mientras que la escuela Madre Teresa de Calcuta, en Hatos del Yaque, Santiago, es una de las más recientes, con cinco años de fundada. Ofrecen hasta el sexto grado a una matrícula de 505 estudiantes.

El liceo Acevedo Serrano, de Cutupú, acoge a unos 900 estudiantes.

En tanto, en el liceo Castañer, de San Cristóbal, la población estudiantil supera los 2,000.

Otra escuela es la Marañón, con 300 estudiantes, hasta el sexto grado.

También hay escuelas en Dajabón, Baní, Baoruco, Higüey, San Pedro de Macorís, y en Cotuí.

MEJORAR

Tanto la profesora Pimentel como Abreu criticaron que la educación nacional tenga un tinte político que coloca una serie de obstáculos y provoca el abandono de proyectos con los cambios de gobierno. Coinciden en que hace falta un diagnóstico real que determine la situación de la educación, con recomendaciones de hacia donde se quiere llevar.

“Descubrir verdadero sentir de ser maestro, por servicio, por amor. Dar todo por todo”, dijo la hermana Abreu.

DERRIBAR VIOLENCIA

Educando en valores, se puede derribar la violencia en el país. Enseñando a los niños a tolerarse y a que diriman sus diferencias conversando, se abracen y hasta se sienten juntos, son estrategias que la hermana Abreu entiende funcionan.

Además, mejorando las condiciones de vida en los barrios, creando empleos, para que los niños no se vean obligados a dejar sus estudios para trabajar.

RETOS

Entre los retos que observa el padre Lluberes tienen las escuelas Fe y Alegría es seguir contribuyendo a suplir la deficiencia de aulas que tiene el país.

Ve la necesidad de hacer esfuerzos para desarrollar educación en música, deportes y en centros para niños con deficiencias físicas y mentales. Otro de los grandes retos que considera es poder seguir desarrollando la educación técnica, para que los jóvenes antes de salir del bachillerato adquieran algunos conocimientos que les permita la subsistencia.

CREATIVIDAD

En el batey, Lechería, de Bayona, la pobreza no ha sido obstáculo para aprovechar el entorno. El Consejo Estatal del Azúcar (CEA) donó un solar donde erigieron la escuela, y vagón viejo de cargar caña de azúcar fue habilitado para una biblioteca popular. En los alrededores construyeron un dispensario médico y se proporciona a los niños de salas de tarea en las tardes, con meriendas incluidas.

CONCEPTOS

Fe y Alegría es definido como un movimiento de educación popular integral y promoción social, cuya acción se dirige a sectores empobrecidos y excluidos para potenciar su desarrollo persona y participación social.

-Es popular porque asume la educación como propuesta pedagógica y política de transformación desde y con las comunidades.

-Es integral porque entiende que la educación abarca a la persona en todas sus dimensiones.

-Y es de promoción social porque, en situaciones de injusticia  necesidades de sujetos concretos, se compromete a su superación y, desde allí, en la construcción de una sociedad justa, fraterna, democrática y participativa.

LÍNEAS DE ACCIÓN

Los centros de Fe y Alegría ofrecen, ante todo, el programa de la escuela primaria dominicana, que abarca desde el primero hasta el octavo curso de la educación básica. Una vez asentado ese programa, se añade la preprimaria y el bachillerato y se introduce el Programa de Talleres Técnico-Profesionales.

-Otros programas y proyectos son educación integral, formación permanente, capacitación para el trabajo, calidad de vida, alimentación, pastoral, salud, nutrición y construcciones.

www.feyalegria.org
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