Febrillet: “son unos salvajes, cómo nos hacen esto”

15_03_2016 HOY_MARTES_150316_ El País4 A

A pesar de que Blas Peralta aseguró que nada tuvo que ver en la muerte del exrector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Mateo Aquino Febrillet, las conversaciones que este sostuvo con el coronel retirado y jefe de su seguridad Rafael Herrera Peña, revelan lo contrario.

La transcripción de varias llamadas telefónicas de Herrera y Peralta delata la intención de borrar todo rastro que probara que los disparos que terminaron con la vida del exrector provenían del arma que poseía el empresario del transporte en su condición de asimilado.

La primera conversación del jefe de seguridad de Peralta la tiene con el imputado Gerardo Félix, quien le explica lo sucedido en el restaurante El Arrozal de la avenida Anacaona, donde se originó el enfrentamiento entre Blas Peralta y Eduar Montás y que habría dado pie a la persecución del primer contra el segundo.

Gerardo le dice a Herrera “le caímos atrás y entonces sí pasó algo ahí si. Herrera dice: “le entraron a tiro a la guagua” y Gerardo responde que “si, si”.

Esa primera llamada está registrada a las 6:11 p.m. del mismo día 11 de marzo, dos horas después del suceso.

Cuando el coronel pregunta si hay heridos, Gerardo advierte que no puede hablar por teléfono.

En otra llamada, esta vez de 3:28 minutos, es Blas que habla con Herrera.

Este último le pregunta: ¿con qué fue que usted tiró? y Blas le responde: “con la pistola esa”, y seguido dice que hay que tirar los teléfonos al mar. Es entonces cuando el coronel retirado le habla de la posibilidad de cambiarle el cañón al arma con que se disparó.

Peralta, en una entrevista con Nuria Piera a través del canal 37, dice que cuando pasó lo de Febrillet iba camino a Jarabacoa.

Pero el coronel, en una de las llamadas le pregunta si había videos en el restaurante y este le responde que “no fue ahí la vaina”.

Herrera propone hacer un levantamiento de las cámaras que hay por ahí y le pregunta ¿Usted sacó la pistola debajo del brazo?

“Si usted sacó la pistola debajo del brazo… Si pudiéramos encontrar una pistola de camino para cambiarle el cañón, en la policía hay muchas pistolas de esas eh?… Hay que tratar de no entregarse hoy”.

El teléfono 809-222-3579 a nombre de Herrera estaba intervenido desde enero de este año a solicitud del procurador fiscal Adolfo Féliz en una investigación que se le realizaba.

En el año 2009 Blas fue vinculado a la muerte de Camilo Lespin Almonte en un conflicto entre choferes en Maimón, y aunque la familia se querelló contra él, su espaldero Dionisio López fue el condenado.

En una cuarta llamada, Herrera pone a Peralta a hablar con otro que es identificado como HD. Peralta le dice: “yo estoy tratando de localizarlo a usted, yo no voy a coger para allá hasta que armemos el muñeco. Yo estoy buscando una persona que fue la persona que disparó, entiende, si para que entonces nos pongamos de acuerdo”.

Otro elemento que destruye la versión de Peralta son los videos de vigilancia de la avenida Anacaona que muestran que el vehículo en el que este se desplazada y otro persiguen al de Aquino Febrillet, donde iba con Montás, su asistente Elaine Mañaná, su seguridad y su chófer.

Las cámaras del 9-1-1 muestran el momento en el que las jeepetas marca Land Cruiser verde oscuro y dorado, atribuidas al equipo de Peralta, interceptan otra de igual marca pero negra, propiedad de la víctima.

Son unos salvajes. “¿Cómo nos hacen esto?” Fueron las últimas palabras que dijo el exrector y aspirante a senador de San Cristóbal por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Aquino Febrillet, luego que el vehículo en que se desplazaba fuera atacado a tiros.

Esos últimos instantes que duró con vida Aquino Febrillet fueron narrados por Montás, quien habría sido el objeto de la agresión del también aspirante a diputado por el PRM Blas Peralta.

Montás, quien milagrosamente resultó ileso, contó que luego de los disparos Febrillet preguntó dónde fue que lo hirieron a él y a su asistente Mañaná.
“Yo le dije, en un brazo, y que a Elaine en un pie” declaró Montás.

“Yo creo que hasta a mí me dieron, son unos salvajes, cómo nos hacen esto” dijo entonces Febrillet.Montás cuenta que inmediatamente este empezó a sangrar por la

boca y se desplomó.

La narración de las circunstancias en que pasaron los hechos, que tuvieron como desenlace fatal el fallecimiento del exrector, es igual la que hace Montás a la de Mañaná. Ambos aseguran que vieron a Peralta apuntar con un arma al vehículo en el que iban.