Felipe hereda una España en crisis que representa duro reto

El traspaso del trono es para unos un cambio en la monarquia, otros no se ilusionan

MADRID, AFP. El próximo rey Felipe VI que, según el pesado mandato legado por su padre Juan Carlos I, debe encarnar el impulso de una “nueva generación”, se enfrentará, en una España en crisis, a numerosas expectativas que probablemente le cueste satisfacer.

En cuanto la ley que da luz verde a la abdicación, firmada ayer por Juan Carlos, sea publicada a medianoche en el Boletin Oficial del Estado, el príncipe Felipe se convertirá en rey de España, antes de jurar ante senadores y diputados en el Congreso.

Responsables políticos, grandes deportistas como Rafael Nadal y simples ciudadanos: la mayoría de españoles coinciden en que el futuro Felipe VI, educado desde su niñez para reinar, está “bien preparado”.

Pero ¿preparado para qué? “Creo que es un buen rey, muy preparado, pero no va a ser fácil. ¿Qué tiene que cambiar? No creo que lo sepa ni él. España está tan revuelta”, afirma Antonio Molina, de 60 años, vendedor de bebidas frescas en un kiosco instalado cerca del Palacio Real de Madrid, en cuyo balcón aparecerán hoy Felipe y la nueva reina Letizia para saludar. Tras años marcados por una profunda crisis económica, un desempleo récord, escándalos de corrupción y tensiones independentistas, muchos españoles esperan que el nuevo monarca aporte un aire de cambio.

Pero la tarea es dura y los frentes muchos. “Yo creo que su objetivo es aunar todo lo que es la diversidad de España y hacer un consenso lo mejor posible políticamente”, considera Enrique Martin, un jubilado de 71 años que aprovecha el buen tiempo para pasear ante el Palacio Real.

“Tiene una responsabilidad enorme pero yo pienso que lo que va a hacer es como lo que hizo su padre en su día, intentar ser el rey de todos los españoles.

Estoy seguro de que lo conseguirá”, agrega. Entre sus mayores desafíos, restaurar la imagen de la monarquía, empañada por los escándalos en los últimos años de reinado de Juan Carlos, de 76 años.

Otra cara real. “Tiene que renovar un poco la monarquía para que se quite todo lo que ha sucedido”, considera Molina, recordando el viaje de su padre, Juan Carlos, para cazar elefantes en Botsuana cuando el país estaba sumido en la crisis en 2012 y el caso por presunta corrupción en el que están imputados su hermana, la infanta Cristina, y su cuñado, Iñaki Urdangarin.