Fidel

BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
El doctor Fidel Castro Ruz, cubano, Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe, enfermo, declina ser reelegido para las posiciones que ocupa en la revolución de la cual es el principal exponente.

Personaje mítico de carne y hueso, con una serie de leyendas tan larga, con tanto respaldo a movimientos revolucionarios internacionales, con tal poder de fuego y logístico, con tanto talento para gobernar, para dirigir, con tantos secretos de los cuales es el primer responsable, con tantas decisiones, buenas y malas, que le sirvieron de ejemplo a lo largo de su largo manejo del poder supremo, el doctor Castro es una vida de excepción.

El doctor Castro es y será una leyenda que se acrecentará con el tiempo, con relatos de gente que ahora entiende oportuno callar jirones de historia y de historias de muchos países vecinos y lejanos de Cuba, donde intervino su gente, su ejército, sus médicos, sus deportistas, sus educadores, sus combatientes internacionalistas.

Desde su llegada al poder ha sido como una flecha disparada por un arquero de brazo firme y de vista aguda hacia los fines que persigue.

Cuando murió Mao Tse Tung, la agencia española de noticias EFE envió un despacho que, citado de memoria, decía:

En el siglo que viene la gente se preguntará cómo era el mundo cuando convivían en él Franklin Delano Roosevelt, Winston Churchill, Adolfo Hitler, José Stalin, Charles de Gaulle.

Se pueden agregar algunos: Ho Chi Ming, Lenin, Fidel Castro…

Tarde o temprano todos moriremos. Esa es una ley inexorable de la vida.

Sólo importan, los recuerdos que dejamos.

Al doctor Castro hay que verlo desde distintos ángulos.

Si como gobernante, sus grandes manchas fueron el irrespeto a los derechos humanos como lo entiende una buena parte del mundo, la centralización del poder, la celebración de elecciones controladas por el partido único que se reservaba la presentación de candidaturas, los presos políticos, la decisión final sobre quién o quiénes pueden viajar al extranjero, el control estatal de los negocios y otros puntos muy oscuros.

Bajo su mandato, Cuba eliminó el analfabetismo, potenció su presencia en los deportes, difundió la educación realmente gratuita y universal desde y hacia todos los niveles en todas las ramas del saber, tiene más médicos por cabeza que ningún otro país de América y con qué calidad.

En literatura, música, baile y en todas las bellas artes hay un renacimiento, aunque en literatura Fidel dictó las siguientes palabras: todo dentro de la revolución, nada contra la revolución.

Que nadie se engañe: la transición cubana será manejada por el partido único y por las Fuerzas Armadas, con ellas es que quienes quieran regresar a Cuba tendrán que negociar.

Entre otras cosas, porque el Estado cubano de hoy no es el Estado cubano de 1958, cuando el doctor Castro tomó el poder.

Las reformas urbana y agraria son irreversibles.

Nadie va a volver a tener la propiedad que tuvo antes sobre tierras, casas, mansiones. Nadie, salvo que en Cuba haya un baño de sangre que tinte el mar Caribe.

Cuba va a cambiar, de eso no le quepa la menor duda.

Prudencia, moderación y sabiduría, deben ser las actitudes que guíen el inevitable regreso de los cubanos que están fuera de Cuba.

Ojalá que unos y otros actúen bajo el mandato de Martí: para Cuba que sufre sean mis primeras palabras, de altar se ha de tomar a Cuba, no de pedestal.