Fidel Castro, la figura de la Guerra Fría que desafió a EEUU

Marzo de 1985
Marzo de 1985

LA HABANA. La revolución de Fidel Castro estaba muriendo lentamente… o eso parecía. El comunismo se había derrumbado en Europa y la ayuda soviética para la isla fue cortada. La comida escaseaba. Los cortes de energía eléctrica silenciaban los televisores que normalmente sintonizaban una telenovela por las noches.

Las fábricas se deterioraban en el calor tropical. El título de un libro estadounidense parecía ser preciso: “La hora final de Castro”. Era 1992. Sin embargo, la “hora final” de Castro se convirtió en semanas, meses y finalmente años. Incluso cuando China y Vietnam abrazaron el libre mercado, Castro se aferró a sus creencias socialistas y el supuesto dinosaurio del comunismo siguió gobernando por otra década y media.

En el camino se convirtió en el padrino del resurgimiento de la izquierda en América Latina, guiando a una nueva generación de líderes: Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador. Ningún otro líder del Tercer Mundo generó tanta hostilidad de Estados Unidos, y por tanto tiempo. Castro llevó al planeta al borde de la guerra nuclear en 1962, envió decenas de miles de tropas para ayudar a gobiernos izquierdistas en África y alentó movimientos guerrilleros que lucharon en Latinoamérica contra gobiernos respaldados por el gobierno estadounidense.

Soportó el embargo de Estados Unidos y sobrevivió a 10 presidentes estadounidenses que promovían un cambio de régimen en Cuba. Finalmente renunció 11 meses antes de que Barack Obama llegara a la Casa Blanca, pero no por presiones de ese país, sino por una grave enfermedad. Por más que haya conservado su actitud desafiante, su poder comenzó a diluirse a mediados de 2006, cuando fue afectado por problemas gastrointestinales que casi le cuestan la vida. En aquel momento, cedió primero provisionalmente y luego de manera definitiva la jefatura de Estado a su hermano Raúl.

Se jubiló definitivamente 19 meses después, cuando Raúl pasó a ser oficialmente el presidente de Cuba. En el 2011 dejó su último cargo público, el de jefe del Partido Comunista, el que también quedó en manos de Raúl. Y el viernes finalmente murió. Hasta el final, Castro fue una figura divisiva. Para muchos fue un defensor de los pobres que junto con Ernesto “Che” Guevara convirtió una violenta revolución en un ideal romántico, un símbolo de liberación que derrocó a un dictador y trajo educación y salud a las masas. Para los exiliados que deseaban la muerte de Fidel, él personificaba un régimen represivo que encerró a opositores políticos, suprimió las libertades civiles y destruyó la economía de la isla.