Financial Time
Demos la bienvenida a la incursión en el crédito bancario

El término “banca sombra” parece casi diseñado para enviar un escalofrío por la columna vertebral. Como si ser un banquero no fuera lo suficientemente malo en el mundo moderno, alguien que metafóricamente se esconda en callejones oscuros nunca es posible que gane premios por popularidad.

Sin embargo una línea de respetables gestores de activos, de M&G y Legal & General Investment Management hasta Bluebay y Axa han optado por unirse a la fraternidad de la banca sombra.

Por supuesto, ningún gestor de activos saldrá de su camino para describirse en términos tan emotivos. “No estamos tratando de ensombrecer los bancos y el término tiene algunas oscuras connotaciones para esto que no son correctas”, argumenta Ashley Goldblatt, quien dirige la incursión de LGIM en este campo.

No obstante, de acuerdo al todopoderoso Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) de reguladores globales, estos gestores de activos y otros indudablemente se volvieron bancos sombra cuando comenzaron a comprometerse en préstamos directos a compañías, ya sea a través de fondos comunes o desde sus propios balances generales. El FSB define la banca sombra como cualquier forma de intermediación crediticia no bancaria.

Como resultado, cualquier discusión de la naciente expansión de los gestores de activos en las actividades de crédito directo está acosada por las dudas de si reguladores “sospechosos” intervendrán para cortar las alas de esta actividad no regulada.

A raíz de la crisis financiera global, es comprensible que nuestros jefes supremos deban estar preocupados por la innovación en la banca. Pero, ¿realmente acechan peligros en estas sombras particulares?

Una de las preocupaciones del FSB es la transformación del vencimiento. Los gestores de activos han sido culpables de este pecado en el pasado, por ejemplo en el caso de los fondos de propiedades que invirtieron en bienes inmuebles sin liquidez, pero ofrecieron mucha mayor liquidez a los inversionistas de lo que anteriormente eran capaces de cumplir.

Pero, en esta ocasión, la industria de la inversión parece estar evitando esta trampa particular. Bluebay, que está buscando recaudar  €750  millones para un fondo que prestará a las compañías europeas, planea ofrecer préstamos de alrededor de cinco años de duración, y sólo utilizará los fondos comprometidos cuando se haga cada préstamo.

Anthony Fobel, jefe de crédito privado, dice que como resultado BlueBay invertirá el dinero de los inversionistas por cinco años, algo que los fondos de pensión, compañías de seguros y oficinas familiares con lo cual se han comprometido y que hasta el momento están cómodos.

William Nicoll, director de ingresos fijos en M&G, que tiene un fondo de Companies Financing de Reino Unido que está en funcionamiento y que actualmente está recaudando para un segundo fondo, cuenta una historia similar. M&G presta dinero por hasta más de 10 años y tiene un periodo de inversión de tres años, así que sus inversionistas, otra vez todas las instituciones, tienen que invertir su dinero por casi 13 años.

Hasta el momento, LGIM solo ha usado £300 millones del libro anual de su compañía matriz de seguros para hacer préstamos; el dinero es teóricamente capaz de comprometerse por más de 20 años. (“Vemos esto como algo muy atractivo y lo estamos acaparando todo, lo cual yo creo es una señal de fortaleza”, dijo Goldblatt).

Otros, como Starwood Capital y también IGC-Longbow, han descendido la ruta del fondo listado, dándoles “capital permanente”, al menos hasta cualquier fecha de término. Ciertamente, es la “prima de iliquidez” que ayuda a explicar el atractivo  aumento de rendimiento sobre los bonos corporativos.

Una segunda preocupación es que las instituciones no bancarias pueden ser más pobres al evaluar el riesgo de crédito frente a los bancos, guiando a más quiebras. Muchos argumentarían que los mismos bancos difícilmente se han destacado en ese sentido, pero es sensible para que los reguladores hagan cuestionamientos. Los gestores de activos preocupados frenaron la sugerencia de que ellos son menos capaces que los bancos, con M&G denotando que este ha estado involucrado en el crédito privado por 15 años. Además, los gestores de activos no durarán mucho en este campo si su capacidad para evaluar el riesgo demuestra ser deficiente.

Esto se vincula con otra preocupación: que la banca sombra puede, potencialmente, incrementar la volatilidad en el suministro de crédito. El dinero puede fluir cuando los tiempos son buenos, pero también puede desaparecer cuando llegan los tiempos malos, exacerbando los ciclos económicos.

Goldblatt acepta esto hasta cierto grado, diciendo incluso que las pérdidas modestas podrían ver a los inversionistas “coger la loma”. Sin embargo, él señala que los inversionistas que pudieran soportar cualquier pérdida, tales como los fondos de pensiones, no son sistemáticamente importantes y proveen sólo una pequeña proporción de crédito directo, limitando cualquier consecuencia.

Tal vez la mayor preocupación sería si los gestores de activos “no tuvieran participación en el juego”, como con los bancos de EEUU que dramáticamente disminuyeron sus estándares de préstamos cuando se dieron cuenta que podrían pasar todo el riesgo del crédito.

Hasta el momento, al menos, esto no parece ser una gran preocupación; L&G está usando todo su dinero; Prudential, matriz de M&G, es un gran inversionista en sus fondos; y en BlueBay, individuos claves tienen que invertir una suma “significativa” de su propio dinero en su fondo de préstamos.

Este patrón podría cambiar, por supuesto, si es que más gestores de activos se unen a la refriega. Pero como están las cosas, los reguladores debieran dar la bienvenida a esta fuente adicional de crédito y no buscar demonizarla con términos oscuros

Inyección de dinero en deuda de alto rendimiento

Fondos mutuos alto rendimiento reportan  US$52 MM en ingresos

Escrito por Vivianne Rodrigues

Los inversionistas minoristas están inyectando dinero en fondos que invierten en bonos basura de Estados Unidos (EEUU), con flujos en los valores retornando al territorio positivo.
Las ventas de la deuda comenzaron el mes en su ritmo más rápido este año cuando los fondos mutuos de alto rendimiento reportaron un ingreso de $52 millones en el periodo que terminó el 12 de marzo.

 Eso trajo los ingresos anuales hasta la fecha de vuelta a $306 millones después de una caída en territorio negativo el mes pasado, de acuerdo a las cifras preliminares por parte de EPFR.

 El renovado impulso en los bonos basura llega después de una corriente de reportes alcistas en la economía de EEUU, los cuales culminaron con nóminas no agrícolas más fuertes de lo esperado emitidas el pasado viernes.

 La sólida data de empleos ayudó a suscitar una recuperación en las acciones de EEUU, empujando el benchmark S&P 500 más cerca de un alza histórica y enviando los rendimientos promedio sobre la deuda basura hasta nuevas bajas esta semana.

 Mientras las firmas de acciones privadas y los grandes gestores de bonos, tales como Pimco y BlackRock, han alertado que las valoraciones sobre algunos mercados de bonos basura son extremas, dijeron los analistas que los más altos retornos ofrecidos por los valores eran todavía atractivos.

 “Hay una falta absoluta de otras oportunidades de ingresos allá afuera”, dijo Randall Parrish, director de alto rendimiento en ING US Investment Management.

 El ambiente de baja tasa de interés presentado por la política de estímulo de la Reserva Federal motiva a los inversionistas a “tomar riesgo de crédito”.

 A medida que la economía mejore y los legisladores comiencen a hacer alusión a un fin para el programa de compra de bonos de la Fed, el movimiento en los valores  se vuelve incluso más apremiante, dijo Parrish.

 “Debido a cupones más altos, los bonos de alto rendimiento ofrecen un poco de amortiguación a un apoyo potencial en las tasas”,  dijo Parrish..