FINANCIAL TIME
Es el momento de dividir los roles de directores ejecutivos

Los directores ejecutivos de Estados Unidos están comenzando a dejar de depender de sus desconcertantes apegos del rol de presidente. Sin embargo, en algunos bancos grandes persiste esa adicción.

Los directores del JPMorgan Chase están recomendando el rechazo, por segundo año consecutivo, de una propuesta de los inversionistas para dividir el rol de presidente y el de director ejecutivo, mantenido por Jamie Dimon. La separación,  dicen ellos, podría causar “incertidumbre, confusión e ineficiencia”.

 Bien, yo sería feliz de arriesgarme a un poco de incertidumbre, confusión e ineficiencia a corto plazo si se minimiza la mayor amenaza planteada por los ejecutivos que mantienen ambos empleos: exceso de confianza, extralimitación y sobrecarga.

Pero no tomes mi palabra solo por esto, pregunte a los iguales de Dimon del Grupo de 30, un foro de financieros y reguladores. En un reporte de 2012, el G30 estableció que había una “lógica convincente” para dividir los altos roles en las instituciones financieras globales. “Las presiones y la amplitud de responsabilidad a cargo del CEO han crecido casi más allá de la capacidad de una sola persona”, escribió su grupo de trabajo.

Este también estima que el CEO-presidente en los grupos financieros emplea un 35% de su tiempo en asuntos del consejo. Un presidente independiente deja que el director ejecutivo dedique ese tiempo a manejar la empresa. La separación reduce los conflictos de intereres y promueve un desafío constructivo en la sala de juntas.

En pocas palabras, una separación no solo limita los problemas causados cuando un estudiante se pone su propia tarea, sino que, en primer lugar, le da más tiempo para hacer la tarea.

Muchas compañías de EEUU han comenzado a favorecer el modelo de administración que la mayoría de las grandes empresas del Reino Unido usan, aunque este solía ser tan extraño como el cricket. Booz & Co calculó que los nuevos nombramientos de presidentes-CEO habían bajado desde un 40% en el 2000 hasta un 18% en el 2011.

La proporción de presidentes verdaderamente independientes de Fortune 500 ha aumentado de un 9% hasta un 20 por ciento en una década.

Entonces, ¿por qué JPMorgan y muchos otros no siguen el ejemplo? Por dos malas razones: por “clubbiness”, que es un tipo de disposición social exclusiva, y también por temor. Seis de los 11 directores de JPMorgan son o fueron presidentes-CEO. Su director en el presente, encargado de frenar a su jefe, si fuera necesario, es actualmente Lee Raymond. Él no es fácil de convencer. Steve Coll, autor de Imperio Privado, escribió que él “administró ExxonMobil como un emirato”.

 Pero además él es la última persona que es posible que encabece una campaña para compartir más poder en la cúpula.

Los directores y jefes ejecutivos también saben que Ken Lewis renunció como director ejecutivo del Bank of America pocos meses después que los accionistas votaron por un pequeño margen para nombrar un presidente independiente en el 2009.

Las pérdidas de US$6.2 millardos en el comercio de derivados “London whale” y las perjudiciales alegaciones de la gestión de riesgo fallido deshicieron la brillante reputación de Dimon. Pero los directores de JPMorgan deben estar asustados de que si ellos nombran un presidente por separado, Dimon, un ejecutivo en el cual ellos aún confían, se sentirá empujado hacia la salida.

 Creo que tales preocupaciones son, por citar el veredicto inicial de Dimon sobre el debacle de derivados, “una tormenta en un vaso de agua”. Citigroup opera bajo un presidente y un director ejecutivo.

El mismo JPMorgan y el rival Morgan Stanley en el pasado han dado el medio-paso de dividir el rol para suavizar la transición a un nuevo director ejecutivo. Uno de los argumentos hechos por el BNY Mellon para su dirección de doble credencialización  y que ya parece un poco endeble es que una “mayoría sustancial de nuestros iguales lo hacen”.

 La división del rol no puede ajustarse a todas las compañías, así que esto no debería ser obligatorio. Un presidente no-ejecutivo no podría salvar el Royal Bank of Scotland del borde del colapso o mantener a Barclays fuera del abismo ético.

 La nueva investigación indica que la “degradación” de las compañías que están rindiendo bien socava el precio de las acciones.

Pero la presidencia independiente debería ser el modelo para las compañías que entran al mercado o el planeamiento de la sucesión del liderazgo. El rol no es difícil de entender, el presidente no-ejecutivo maneja el consejo y el director ejecutivo ejecuta los negocios, pero esto debe ser explicado de manera regular.

Muy a menudo, los presidentes de empresas de Estados Unidos  ven su nombramiento como una excusa para ejercitar sus subutilizados músculos ejecutivos.

ZOOM
Mayor problema

1.  El mayor problema en Estados Unidos es que el debate sobre cuál modelo elegir frecuentemente se convierte en una prueba de machismo, en la cual los inversionistas activistas compiten para despojar de las charreteras al presidente de los hombros del humillado ejecutivo.
2. Dividir los roles no es una panacea, pero tan pronto como el jefe piense que esto es como un castigo cruel e inusual, los directores tendrán una excusa para dejar una herramienta vital de buena administración en su misma caja.


Los altibajos y las burbujas de las materias primas en EEUU

Las burbujas de las materias primas  fueron evanescentes

Escrito por: Gregory Meyer
 
Washington
. Los mercados de materias primas son propensos a las burbujas, pero al igual que las burbujas de las bañeras, ellas no duran.

Así concluye uno de los varios documentos de fluctuaciones en los precios de las materias primas discutidos en un seminario del Fondo Monetario Internacional de la semana pasada. 

Los investigadores de la Universidad de Illinois examinaron el precio de los futuros agrícolas del periodo 1970-2011 y encontraron una serie de burbujas corriendo a través de los múltiples mercados. Los mercados de azúcar, soya y algodón las sometieron con regularidad. 

Pero como las burbujas de jabón, las burbujas de materias primas alimentarias fueron evanescentes, con pocas durando más que unas pocas semanas, dijo el profesor Scott Irwin, comparando los explosivos mercados de granos de los principios de los años 70 con el aumento récord que surgió en los últimos años. 

El asunto de las burbujas no es solo académico. Un regulador de Estados Unidos está en una batalla legal para imponer normas que limiten la especulación en la creencia de que ello prevendrá “fluctuaciones irrazonables” en 28 productos básicos. Irwin es un crítico de la hipótesis presentada por el director de fondos de protección Michael Masters que dice que los fondos indexados han perjudicado a los consumidores inflando los precios de los productos básicos. 

El documento reconoce que las burbujas se forman, pero que ellas están sucediendo menos frecuentemente que en las décadas pasadas. “La llegada de nuevos comerciantes en los últimos años, junto con un dramático incremento en los volúmenes de comercio, han aumentado la liquidez del mercado, aparentemente reduciendo la frecuencia de las burbujas”, dice el informe. 

La llegada de nuevos comerciantes puede también estar arruinando la aparición de materias primas como una clase de activos. James Hamilton de la Universidad de California, en San Diego, presentó un informe mostrando una “interrupción estructural” en el comportamiento de los futuros petroleros alrededor del 2005 con la llegada de fondos de índices de materias primas. 

Antes de eso los inversionistas que compran petróleo fueron reconocidos por las compañías petroleras que tratan de cerrar los precios, dijo Hamilton. Después del 2005 esta prima creció más variable y fue ocasionalmente negativa para los inversionistas,  añadió. Una pregunta es si las materias primas se mueven en ciclos a largo plazo, y si es así, dónde estamos hoy. 

José Ocampo de la Universidad de Columbia, examinó los precios de las materias primas que datan del siglo XIX y encontró que el ciclo típico dura de 20 a 40 años. Estos incluyeron prolongados altibajos. 
En relación al último boom, “tenemos 15 años en el ciclo”, informó.