Financial Time
La fe ciega en las ilusiones y la “racionalidad” de los expertos

Cuando los financistas estadounidenses estuvieron flagelando las hipotecas de alto riesgo de vuelta en el boom del crédito, ¿estuvieron completamente delirantes? ¿O estaban siendo guiados por el cinismo y la avaricia? En otras palabras, ¿acaso sabían que el mercado de viviendas era una burbuja, o realmente creían en su propio bombo exagerado, incluso en el momento en que el delirio aumentó?

Con el beneficio de la retrospectiva es difícil imaginar que algún banquero cercano al mercado hipotecario en el 2006 podría haber fallado en detectar los excesos; o que alguien que estaba reempacando esos préstamos en bonos, o “titulizándolos”, usando el argot de la industria, no detectó los riesgos. Los documentos citados en los bancos y las agencias de clasificación crediticia muestran que algunos individuos se sentían incómodos, e (imprudentemente) expresaron sus preocupaciones en coloridos mensajes electrónicos.

Pero, la semana pasada, tres economistas estadounidenses en Princeton y Michigan emitieron una sorprendente investigación mostrando que los banqueros que participaron en la titulización en ese periodo parecían creer en su propio bombo.

Muchos no sólo compraron grandes cantidades de acciones inmobiliarias en el peor momento posible, sino que luego fallaron en vender esas propiedades a tiempo y quedaron atendiendo las pérdidas después del 2007.

En algunos sentidos, esto no me sorprende. De regreso al 2007 y 2008, yo escribí un libro sobre la crisis financiera y conversé con los banqueros que estuvieron involucrados en el juego de la titulización. Y sobre la base de esa evidencia anecdótica, yo concluí que la mayoría de los financieros que inflaron esa burbuja no estaban locos o mal (como popularmente se percibió), sino que estaban plagados de una visión de túnel y de pensamiento grupal.

Pero lo que es notable y fascinante en relación al documento Princeton, es que la investigación le añade ciertos números tangibles a mi corazonada. Para conseguir esos números Haw Cheng, Sahil Raina y Wei Xiong, los tres economistas, comenzaron peinando las listas de banqueros publicadas que asistieron a la conferencia anual del Foro Americano de Titulización en Las Vegas, seleccionando aleatoriamente 400 banqueros de titulización de mediano nivel. Entonces ellos cruzaron los nombres con referencias contra data disponible públicamente en transacciones subsiguientes de bienes raíces y de hipotecas y analizaron si esas personas habían estado comerciando propiedades y si ellos obtuvieron o perdieron dinero.

A continuación, los tres economistas repitieron un ejercicio similar para un grupo aleatorio de 400 abogados y 400 analistas de acciones de Wall Street que no estuvieron involucrados en el análisis inmobiliario. El objetivo era ver si los patrones entre esas transacciones inmobiliarias eran únicos para los expertos en viviendas, o sólo reflejaban algo que todos los profesionales ricos tendían a hacer.

Los resultados fueron sorprendentes. Antes de conducir la investigación, los economistas habían esperado que los expertos en titulización fueran buenos en juzgar cuándo vender las propiedades y cómo evitar las pérdidas del mercado inmobiliario, pero en realidad, el procesamiento de datos numéricos mostró “poca evidencia de la conciencia de los agentes de titulización de una burbuja inmobiliaria y la crisis inminente en sus propias transacciones de viviendas”.

Los supuestos expertos “ni siquiera lograron adelantarse al mercado, ni tampoco exhibieron prudencia en sus transacciones de viviendas”. Además, ellos realmente sufrieron pérdidas más grandes en el mercado inmobiliario que el grupo de abogados de control aleatorio que no eran expertos para nada en bienes raíces.

Muchos lectores de FT pueden considerarlo como justicia divina, pero hay mayores implicaciones. En primer lugar, los resultados muestran (una vez más) que es un error concebir las teorías económicas sobre la base del hombre “racional”; los sesgos cognitivos y el pensamiento de grupo son cruciales para poder explicar cómo funcionan los mercados. Segundo, los resultados también ponen en duda la sabiduría de asumir que podemos frenar el riesgoso comportamiento bancario demandando que los banqueros tengan “participación en el juego”, eso es, que ellos inviertan en las mismas áreas en las que ellos motivan a invertir.

Como muestra la investigación, los banqueros pueden tomar malas decisiones, incluso cuando su propio dinero está en juego.

O por ponerlo de otra forma, es que el pensamiento de grupo y las ilusiones, no suponen maldad, pero representan un mayor riesgo en las finanzas. Y eso seguirá siendo cierto mucho después de que hayamos olvidado esos pecados de crédito de alto riesgo. Los inversionistas, al igual que los banqueros, deberían leer esta investigación Princeton y estar advertidos.

Londres sigue siendo principal centro financiero del mundo

Ha sido juzgado como el más competitivo en ese sector

Escrito por: James Pickford

Londres sigue estando en la cumbre de la liga de centros financieros globales, pero los centros internacionales están cerrando la brecha, según ha encontrado una investigación.
En una encuesta de 2,300 profesionales de las finanzas, Londres fue juzgado el centro financiero más competitivo, seguido en la clasificación por Nueva York, Hong Kong y Singapur.
 
Pero varias ciudades europeas, como París, Zurich y Ginebra, observaron más altos incrementos anuales que Londres. Francfort entró entre los top 10 por primera vez en la historia de las encuestas bianuales por parte del grupo de eruditos Z/Yen.
 
Mark Boleat, presidente de políticas de la Corporación de la Ciudad de Londres, dijo que Francfort era visto como la sede de la eurozona. Pero él restó importancia a los lugares de interés para el sector de servicios financieros. “No hemos escuchado a nadie diciendo que los negocios se estén mudando de ahí”, él dijo.
 
Las clasificaciones de Londres parecían sin afección por el escándalo de la manipulación Libor, lo cual tuvo lugar el pasado verano y ha provocado multas récord para los bancos involucrados. De hecho, los respondientes citaron el “estado de derecho” como una de las principales atracciones de la ciudad.
 
Mark Yeandle, ex consultor en Z/Yen, dijo que mientras la tasa Libor había llegado primero a la luz en Londres subsecuentemente esta había sido expuesta a un problema global. “La forma en que esta fue tratada en Londres, rápida y seriamente, puede haber apuntalado contra-intuitivamente la reputación de la ciudad para afrontar este tipo de comportamiento”, él dijo.
 
La encuesta fue conducida antes que el Parlamento europeo tuviera éxito en limitar los bonos de los banqueros, un movimiento que ha suscitado cuestionamientos sobre su competitividad futura.
 
Las clasificaciones entre los centros asiáticos en la última encuesta se elevaron, reversando los inesperados declives seis meses atrás de las puntuaciones de Hong Kong, Singapur, Shangai, Tokio y Shenzhen. Singapur se ha acercado rápido a Hong Kong, con el par ahora separado sólo por dos puntos. Los respondientes dijeron que la calidad de vida y la falta de corrupción eran factores que habían impulsado a Singapur.
 
Boleat dijo que había estado haciendo gestiones para negocios con sucursales en Londres desde el movimiento de Bruselas para frenar el sector bancario. “Singapur es considerado como un significativo competidor”, él dijo.