FINANCIAL TIMES
América Latina: búsqueda de soluciones confunde sellos políticos

POR JOHN AUTHERS, RICHARD LAPPER Y SARA SILVER
Una victoria de Andrés López Obrador en una contienda presidencial en México el año próximo, reforzaría un cambio hacia la izquierda en América Latina. En otros países –Brasil, Venezuela, Chile, Ecuador, Nicargua y Perú–, partidos inclinados hacia la izquierda pudieran consolidar sus avances en las elecciones, que tendrán lugar en los próximos dos años y medio.

Sin embargo, estos partidos de izquierda distan de ser uniformes. Políticos como Hugo Chávez, presidente de Venezuela, siguen un punto de vista de confrontación hacia sus opositores y han acogido el populismo económico. Hacia el sur, otros líderes han desechado el equipaje tradicional para asimilar políticas que recuerdan las de los socialdemócratas europeos.

Las diferencias se han puesto de relieve en la forma que los gobiernos han respondido a la bonanza generada por los altos precios de las materias primas. El señor Chávez gastó gran parte de la riqueza inesperada gracias a los precios del petróleo, en un espectacular incremento de los programas sociales, creando un estado de bienestar paralelo ejecutado en gran parte por médicos, dentistas y entrenadores deportivos cubanos.

Ningún otro líder de izquierda ha seguido estos pasos. Chile ha empleado sus ingresos del cobre para fortalecer los fondos de estabilización contrarios al ciclo que ayudarán al gobierno a compensar cualquier caída en los precios. Brasil ha estado alimentando sus reservas y reduciendo la deuda. Néstor Kierchner, el presidente de Argentina, el líder regional de izquierda que siente mayor simpatía por el señor Chávez, pudo haber completado una reestructuración agresiva de la deuda externa del país, pero aún así ha seguido políticas fiscales y monetarias conservadoras. La mayor parte de los equipos económicos en la región han resistido con firmeza las presiones políticas para hacer grandes incrementos en el gasto público.

En países más pequeños y vulnerables, las presiones externas explican en parte estas circunstancias. Pero las políticas fiscales y monetarias cautelosas también tienen sentido para la izquierda. Pocos izquierdistas quieren ver un retorno a la alta inflación de los años 80, principalmente porque esto sería particularmente dañino para lo que se ha convertido en una parte importante de su base: los pobres urbanos no organizados y otros grupos marginales.

En otros aspectos, también la centro-izquierda tiene mucho en común con los conservadores modernistas, como Álvaro Uribe, el presidente de Colombia, como tienen con el señor Chávez. La ola de democratización que se ha extendido por América Latina durante las últimas dos o tres décadas significa que los latinoamericanos son ahora mucho menos tolerantes a la corrupción, un hecho que sostiene los esfuerzos por desarrollar gobiernos más transparentes. El péndulo puede haber oscilado contra el tipo de privatizaciones radicales que se vieron favorecidas en la década de 1990. Pero los gobiernos de centro y derecha están deseosos de desarrollar la cooperación entre los sectores público y privado,  particularmente en áreas como la infraestructura.

Todo esto ha llevado a algunos analistas ha sugerir que los términos izquierda y derecha no son particularmente útiles para comprender a una región donde la división principal está entre economías más estables y buenos gobiernos por una parte, y la volatilidad y la autocracia en la otra. “Los términos izquierda y derecha oscurecen más de lo que iluminan la política de la región”, dice Michael Shifter, un politólogo relacionado con Diálogo Interamericano, en Washington. “Todas las pruebas indican que hoy la mayoría de los latinoamericanos están atraídos por las soluciones prácticas a los problemas de cada día, y que las etiquetas ideológicas no significan gran cosa”.

VERSION AL ESPAÑOL DE IVAN PEREZ CARRION