FINANCIAL TIMES
Déficit de EEUU son algo más que el problema de China

POR MARTIN WOLF
Si Keynes tiene razón, los países acreedores tienen un problema enorme, y Estados Unidos no tiene ninguno. Sin embargo, la suposición de que los acreedores deberían estar más aterrorizados que los deudores está mal, si los últimos continúan tomando préstamos. Si los acreedores enfrentan una marea interminable de préstamos adicionales y una buena oportunidad de dejar de pagar al final, deberían negarse echar dinero bueno detrás del malo. Porque entonces le impondrán enormes costos a los deudores.

Este equilibrio de terror financiero, como se le ha llamado, caracteriza los flujos actuales de financiamiento a EEUU. Pensado cuidadosamente a través de la política económica es necesario, si es que el mundo quiere salirse de esta situación incómoda. Pero, ¡ay!, podemos confiar en que la administración Bush no nos ayudará.

Así quedó probado en la reunión del pasado fin de semana del Grupo de Siete “países industriales líderes”. El comunicado recalcó que, “hacemos énfasis en que mayor flexibilidad en las tasas de cambio es deseable para los países más grandes y áreas que carecen de esa flexibilidad”. Si alguien tenía duda de lo que significa, John Snow, el secretario del Tesoro de EEUU, insistió en que China debería acometer una tasa de cambio más suelta de inmediato. El señor Snow no es el organillero de la política económica de EEUU, sino el mono. Pero reflejó con precisión el “regaño a China”, que ahora se extiende por la política de EEUU, que recuerda tan dolorosamente los regaños a Japón en décadas pasadas.

Como respondiera prestamente Nouriel Roubim, de la Universidad de Nueva York, el ataque de EEUU a uno de sus acreedores principales es jugar con fuego. En los últimos dos años, tres cuartas partes del déficit fiscal ha estado financiado por los bancos centrales extranjeros, 100% del déficit fiscal ha estado financiado desde el exterior y cerca de 80% del déficit de cuanta corriente ha sido financiada por bancos centrales extranjeros*. Es una locura morder la mano de quien te da de comer.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el déficit fiscal de este año será de 4.4% del producto interno bruto, mientras que el déficit de la cuenta corriente se pronostica en 5.8% del PIB. En la actualidad, por tanto, el pueblo norteamericano es capaz de consumir e invertir como si los déficit fiscales no existieran. El secretario del Tesoro de la que es la administración fiscalmente hablando más irresponsable de EEUU desde la Segunda Guerra Mundial, debería ponerse de rodillas y dar gracias, en lugar de abandonarse a las quejas.

El profesor Roubim vuelve a tener razón cuando observa la alteración económica que seguiría si se cortara el flujo de crédito internacional oficial. Las consecuencias casi con toda seguridad incluirían una caída del dólar, precios internos más elevados, un salto en las tasas de interés, una baja en los precios de la vivienda, un marcado ascenso en las quiebras en los hogares y, no menos importante, una aguda recesión en EEUU. Mientras mayor sea el ajuste mayor y más rápido en la cuenta externa, más drásticos serían esos impactos. El aterrizaje será violento.

No obstante, es por el interés a largo plazo de EEUU evitar un aumento explosivo de las obligaciones externas netas. Pero por muy grande que fuera la crisis, si se produjera una corrección súbita ahora, no sería nada comparado con lo que ocurriría después de otra década de deuda neta en aumento. Todavía mejor, en lugar de escoger entre una corrección súbita ahora y una corrección súbita más brutal más adelante, ¿por qué no elegir una corrección más suave que empezara ahora?

Los requisitos para una corrección de ese tipo son claros. Tiene que haber una reducción del gasto, en relación con la producción potencial, en EEUU y un incremento en el gasto de sus acreedores. Será necesario una reducción en el déficit fiscal estructural de EEUU. El movimiento en la tasa de cambio también será necesaria para facilitar el ajuste.

¿Dónde es que encaja China en este proceso? La respuesta la sugieren las cartas, que muestran las cuentas corrientes y de capital de todas las economías de mercados emergentes, de las economías emergentes de Asia y de la propia China desde 1996, el año anterior a la devastadora crisis financiera asiática.

Primero, en 2004, las economías de mercados emergentes tienen un excedente agregado a la cuenta corriente de US$336 millardos, poco más de la mitad de la contrapartida del déficit de EEUU de US$666 millardos. Las economías del mercado emergente de Asia tienen un excedente de US$193 millardos.

Segundo, estos excedentes actuales surgieron después de las crisis financieras. Esto es particularmente visible para los países emergentes de Asia, que tuvieron un déficit de cuenta corriente de US$40 millardos en 1996 y un excedente de US$114 millardos en 1998.

Tercero, el sector privado ha estado tratando de empujar a las economías de mercados emergentes a un déficit de cuenta corriente. En 2004, la combinación de excedentes en la cuenta corriente e influjos netos de capital forzaron a las economías de mercados emergentes a acumular reservas por US$519 millardos. La cifra correspondiente para las economías emergentes de Asia fue US$344 millardos.

Cuarto, China es un jugador importante. Su excedente de cuenta corriente fue 18% del total de los mercados emergentes en 2004, su inversión interna neta del exterior fue 28% y su acumulación de reservas 40%.

En resumen, sería imposible lograr un ajuste significativo del déficit de la cuenta corriente de EEUU sin un gran ajuste de las economía de mercados emergentes. Estos son los países de déficit natural del mundo. Además, dados los niveles actuales de reservas, los déficits de cuenta corriente actuales al menos igual al influjo de inversión extranjera directa es absolutamente seguro y obviamente sensato.

Si las economías de mercados emergentes hubieran tenido hubieran tenido déficits de cuentas corrientes como esos, el total hubiera sido US$186 millardos. La diferencia entre el excedente actual y este déficit hubiera sido US$523 millardos, suficiente para eliminar la mayor parte del déficit de EEUU. Hasta China por sí sola es significativa. El año pasado, la suma de su excedente de cuenta corriente y el influjo neto de IED fue 7% del PIB. Si en lugar de eso hubiera tenido un déficit de cuenta corriente igual a la IED, hubiera tenido un déficit de US$52 millardos. Hubiera resultado una diferencia de US$111 millardos.

Las enormes acumulaciones de reserva de las economías de mercados emergentes por ahora carecen de sentido. No constituyen solamente inversiones desperdiciadas, sino que impiden el ajuste global que el sector privado desea hacer, con razón. Las economías de mercados emergentes deberían incurrir en déficit de cuenta corrientes iguales a la IED quye llega. Acosar a China solo sobre la tasa de cambio, es una locura. Sin embargo, una discusión seria de sus políticas para lograr un mejor balance global, no lo es. Esa discusión debe empezar ahora.

* Global Economics Blog, 17 de abril, 2005, www.rgemonitor.com

martin.wolf@ft.com

VERSION AL ESPAÑOL DE IVAN PEREZ CARRION