FINANCIAL TIMES
El reto de Lula

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Descartando el continuo optimismo de los mercados financieros, el gobierno del señor Lula da Silva está en un lío. El presidente tiene que actuar urgentemente para resolver la crisis política que pudiera contaminar la economía de Brasil. El escándalo por corrupción de Brasil es el más grave desde la impugnación y renuncia del presidente Fernando collor de Mello, hace trece años.

Cada día parece traer nuevas acusaciones de una compra de votos y otras irregularidades. Los líderes del centro-izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) del señor Lula Da Silva han admitido el financiamiento impropio de las campañas electorales. Algunos de los asesores más cercanos del presidente han renunciado y el escándalo está preocupando tanto a los legisladores que no tienen ni tiempo ni energía para ocuparse de otros asuntos. La agenda de reformas del gobierno prácticamente está paralizada.

Hasta ahora, la economía se ha mantenido en gran medida aislada de estas dificultades. Un fuerte resultado en el comercio y los altos precios de las materias primas, unidos a las altas tasas de interés diarias significan que la moneda de Brasil, el real, está firme. La inflación bajó. Sin embargo, hay algunas señales de que el panorama económico empieza a deteriorarse. Los inversionistas locales ya están posponiendo las decisiones de inversiones hasta las elecciones del año próximo. Aunque las circunstancias internacionales están a su favor, la economía se está expandiendo menos rápidamente. Este año, la producción puede expandirse en menos de 3%. Si se hunde más, la todavía importante carga de deuda pública de Brasil pudieran incrementarse como porcentaje del producto interno bruto.

La semana pasada, un grupo de bancos internacionales asumió posiciones de inversiones más defensivas en relación con Brasil como resultado de la inseguridad política. Todo esto significa que ahora es urgente que el señor Lula asegure el liderazgo y empiece a reconstruir la confianza en su gobierno. El presidente tiene algunos puntos fuertes importantes. La mayoría de los brasileños no lo culpa por el escándalo y parece poco probable –a diferencia del ex presidente Collor– que se vea obligado a reducir su mandato. Su popularidad siguen siendo elevada, y encuestas recientes indican que siguen siendo el favorito para ganar las elecciones presidenciales de octubre próximo.

La crisis ha demostrado la necesidad urgente de realizar las muy esperadas reformas políticas destinadas a producir partidos más estables y representativos, pero probablemente sea poco práctico hacer que produzcan en las circunstancias actuales. Los objetivos del señor Lula da Silva deberían ser más modestos.

Sin embargo, como primer paso, el señor da Silva tiene que reconocer el alcance de la crisis y asumir alguna responsabilidad por haber permitido que se produjera. El presidente necesitará entonces reorganizar su gobierno alrededor de un programa que garantice la estabilidad. De no lograrlo, se corre el riesgo de desperdiciar los logros alcanzados por el señor Lula da Silva durante sus primeros tiempos en el cargo.

VERSION AL ESPAÑOL DE IVAN PEREZ CARRION