Financial times
Baja inflación es tema que preocupa a banqueros centrales

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Washington. La inflación es la más caprichosa de las variables económicas y los banqueros centrales son recargados con la responsabilidad por esta. Esto ha desafiado todas las predicciones en Estados Unidos (EEUU) durante los últimos cinco años y, una vez más, la perversidad general de la inflación está complicando la vida para la Reserva Federal.

El problema de la Fed es que su guía preferida para la inflación, conocida como el índice de precios para los gastos de consumo personal excluyendo alimento y energía, o el PCE, se ha elevado por solo un 1.1 por ciento en un año comparado con su objetivo establecido de un 2 por ciento.

 Si esto refleja un colapso hacia la deflación, este sería un gran problema. Antes que frenar sus US$85 millardos al mes de compras de activos, como planea la Fed a finales de este año, si la economía se mantiene creciendo necesitaría hacer lo opuesto.

 En realidad los oficiales de la Fed piensan que esta volverá hacia el objetivo, pero la inconstancia de la inflación los hace más cautelosos de su propia confianza. Como resultado, si la inflación no muestra señales de un aumento, pronto esta comenzará a factorizar más fuertemente los cálculos de la Fed.

 Existen tres razones principales para no preocuparse por el bajo nivel de la inflación actualmente. Primero, como denotó Ben Bernanke en el reciente testimonio al Congreso: “esta suavidad refleja, en parte, algunos factores que posiblemente sean transitorios”.

 Observando otras medidas, ni siquiera está claro que la inflación esté tan débil. El Índice de Precios al Consumidor ha subido por un 1.6% desde hace un año. El CPI medio, que excluye artículos con grandes cambios de precio por un cuadro más estable, ha aumentado por un 2.1%. 

 Entre otras diferencias, el CPI pone más peso sobre el sector inmobiliario y el PCE pone más peso sobre la asistencia de salud.

 Por ejemplo, el CPI solo incluye facturas médicas pagadas por consumidores, mientras que el PCE incluye facturas pagadas por compañías de seguros.

 Los costos de viviendas, medidos por las rentas han comenzado a elevarse últimamente. La inflación en el cuidado de la salud, mientras tanto, ha decaído fuertemente.

 Eso puede deberse al Affordable Care Act o a la recesión, pero las apocadas facturas médicas no dicen mucho sobre las amplias presiones inflacionarias en la economía.

 Una segunda razón para pensar que la inflación retrocederá es que los mercados también parecen creer que la debilidad es transitoria.

 La inflación tiende a ser una profecía cumplida: si la gente espera que los precios suban, ellos demandan más altos salarios y causan más altos precios. Así, las expectativas estables significarían una inflación estable.

 “Las medidas de las expectativas de inflación a largo plazo generalmente siguen siendo estables, lo cual podría ayudar a mover la inflación nuevamente en aumento hacia un 2%”, dijo Bernanke. 

 El monitor de inflación de la Fed de Atlanta está verde en todos los ámbitos de las expectativas.

 Tercero, no solo no hay razón para que la inflación deba bajar ahora, cuando la economía está creciendo a un mediocre pero firme 2%, después de mantenerse durante momentos de un mucho más alto desempleo desde el 2009 hasta el 2012.

 En el otoño de 2010 hubo un serio temor de deflación cuando los aumentos anuales en el CPI llegaron tan bajo como un 0.6%, mientras el PCE rondaba un 1%.

 Un documento presentado en la conferencia Jackson Hole de la Fed ese año resaltó los temores de alto desempleo, la tasa era todavía de un 9.5% en ese punto, poniendo más presión descendente sobre la inflación.

 La baja inflación contribuyó al lanzamiento de la segunda ronda de compras de activos de US$600 millardos de la Fed ese otoño.

 Entonces, por ninguna razón obvia, ya que el desempleo quedó extremadamente alto, la inflación se devolvió y aumentó a través del 2011.

 A principios del 2012, el CPI estuvo por encima de un 2%, y comenzaron rumores sobre una reducción del estímulo de la Fed. La inflación ha estado en declive desde entonces.

 La conclusión de muchos oficiales de la Fed es que la inflación tiene una fuerte tendencia a retornar al objetivo mientras las expectativas siguen siendo estables.

 Pero para algunos, como el presidente de la Fed de St Louis, James Bullard, quien disiente de la última decisión de la Fed por las preocupaciones inflacionarias, tal confianza es difícil de justificar.

Las claves

1.  Inflación

 La inflación es la más caprichosa de las variables económicas y los banqueros centrales son recargados con la responsabilidad por esta.

2.  Predicciones

Esto ha desafiado todas las predicciones en Estados Unidos.

3.  Alza precios
 La inflación tiende a ser una profecía cumplida: si la gente espera que los precios suban, ellos demandan más altos salarios y causan más altos precios. Así, las expectativas estables significarían una inflación estable.

Reforma fiscal para un mundo cambiante

La OECD tiene razón acerca de la necesidad de un cambio

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD por sus siglas en inglés) resalta la necesidad de modernizar los sistemas obsoletos.

Las recientes revelaciones que muestran que muchas compañías pagan prácticamente pocos impuestos corporativos han puesto al descubierto graves deficiencias del sistema fiscal internacional.

Esto ha creado una oleada de demandas por una reforma que los políticos, luchando por ganarse la vida en un mundo post crisis, están más que listos para cumplir. El plan producido por la OECD para el Grupo de 20 economías principales es un intento por cambiar el clamor en acción.

La OECD tiene razón acerca de la necesidad de un cambio. Las normativas fiscales internacionales existentes fueron diseñadas hace décadas en la época antes de los refugios fiscales y de la economía digital. Ellas no se han mantenido con el mundo que ha cambiado a su alrededor.  El uso creativo de los precios de transferencia y la ambigüedad que rodea la ubicación de las transacciones en el espacio cibernético ha permitido que las multinacionales reserven aún más de sus ingresos en jurisdicciones de baja tributación.  Las compañías se han vuelto expertas en explotar las brechas entre los diferentes sistemas que cobran honorarios contra el impuesto en un lugar, mientras no incurran en un costo correspondiente en otro lugar.

Diagnosticar el problema es más fácil que resolverlo. No obstante la pérdida de la confianza pública, hay un problema de oportunismo: a cada país le gustaría que alguien más acabara con la evasión sin tener que tocar sus propias compañías.

Muchos estados diseñan sus sistemas fiscales para atraer inversión y dar a sus propios países un impulso cuando comercian en el extranjero. Dentro del G20 hay divisiones entre las economías emergentes y las desarrolladas.  A países tales como  India les gustaría que las transnacionales pagaran más impuestos en los países donde hacen negocios. Las economías avanzadas, con su mayor dependencia en el ingreso internacional, especialmente de intangibles, son más cautelosas. El mejor resultado sería un acuerdo internacional sobre cómo vincular las bases fiscales con la actividad económica real y limitar la creación de subsidiarias ficticias cuyo único propósito es ubicar las partes más rentables de las empresas en las jurisdicciones de baja tributación o en ninguna jurisdicción en absoluto. Pero un acuerdo global es un orden mayor y la OECD establece dicha reforma radical a favor de un enfoque más incremental.

ZOOM
Desafío
Queda por verse si los estados pueden aceptar el desafío y actuar conjuntamente bajo los auspicios de la OECD. Ellos necesitan enmendar las normativas nacionales mal concebidas y los tratados bilaterales cuyo objetivo la no-doble tributación ha tenido el efecto de la doble no-tributación. Sin tal acción, el riesgo es que ellos actuarán unilateralmente para el detrimento del comercio global. El reporte es un comienzo. Hay mucho trabajo que hacer.