FINANCIAL TIMES
¿Cuán pesado puede resultar favorecer a los pobres?

POR ALAN BEATTIE Y FRANCES WILLIAMS
Las preocupaciones de los bloques comerciales ricos por los países en desarrollo frecuentemente toman la forma de darles acceso especial a los mercados de Occidente por encima de los acuerdos normales de la Organización Mundial de Comercio. El programa de la Unión Europea “Todo menos armas” dará completo acceso libre de impuestos a los mercados de la UE a los países más pobres a partir de 2009, mientras que la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África de Estados Unidos ha provocado una fuerte alza en las exportaciones desde el África Sub-Sahariana hacia EEUU.

Pero estos programas traen sus problemas propios. Primero, hay quejas de los países que son excluidos, o a los que se les hace saltar por el aro para poder clasificar. Segundo, hay críticas de que esos esquemas preferenciales debilitan el principio de igual tratamiento para todos los de debajo de la OMC.

La membresía en esos programas es determinada a veces más por accidentes históricos, como el favor post-colonial de la UE a los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP), que por la pobreza, o la debilidad económica. La calidad política también desempeña un papel. Paquistán, que respaldó la invasión de Afganistán después de los ataques del 11 de septiembre a EEUU, fue admitido rápidamente a un proyecto preferencial diseñado para países de América Latina que padecen el comercio ilegal de drogas. Esta decisión fue cuestionada con éxito por la India por violar las reglas de la OMC.

Los programas preferenciales en ocasiones también son criticados por imponer más reglas que limitan a los beneficiarios que las que existen en los acuerdos multilaterales bajo la OMC. Los nuevos acuerdos de asociación económica” de la UE (EPA) con los países de la APC, por ejemplo, han sido atacados por organizaciones no gubernamentales por forzar a los países socios a instituir reglas para la protección de la inversión extranjera, que promueven la competencia interna y aumentan la transparencia en la participación del gobierno. Estas condiciones, conocidas como los “temas de Singapur”, así nombradas por la reunión ministerial donde se propusieron, se eliminaron de las conversaciones de Doha en 2003, en respuesta a las demandas de los países en desarrollo.

Peter Mandelson, el comisario de comercio de la UE, dice que los propios países de la ACP quieren que esas reglas nuevas estén en los acuerdos comerciales y dicen que los militantes de las campañas están representando mal las posiciones de sus países. La mejor prueba de que estas reglas serían útiles, dijo recientemente a un comité parlamentario británico, “es la observación que me hicieron ministros importantes de los países en desarrollo involucrados en el asunto”.

Algunos ministros de la ACP, sin embargo, cuestionan esta contención. “Estamos preocupados por este criterio de puertas trasera”, dice Dipak Patelm, ministro de Comercio de Zambia. “¿Dónde está la divergencia entre la OMC […] y el criterio de la UE sobre las EPA?” Mukisha Kituyi, el ministro de Comercio de Kenya dice: “Yo me opondré a cualquier avance que se haga si conseguimos menos de lo que tenemos en la OMC”.

Además, algunos expertos en comercio se quejan de que la proliferación de modelos especiales está lastrando a la OMC. Un informe reciente de un comité encabezado por Sir Peter Sutherland, el ex director general de la OMC, destaca que la UE solo tiene nueve socios con los cuales comercia bajo el cada vez peor denominado estatus de “naciones más favorecidas”, supuestamente disfrutado en términos de igualdad por todos los miembros de la OMC.

Algunas de las naciones ricas se quejan de que de cualquier modo están condenadas -castigadas por su maldad si no extienden programas de preferencia a los países pobres y culpadas por debilitar el multilateralismo, si lo hacen. “Cuando vamos a los programas de preferencia, nos critican hagamos lo que hagamos””, dice Richard Mills, vocero del representante de comercio de EEUU. Sin embargo, dice que los programas de EEUU “ni debilitan a la OMC ni impiden la liberalización del comercio bilateral”.

La solución, de acuerdo con el informe de Sutherland, es conseguir una rápida liberalizaciòn multilateral para desgasta el valor de los programas especiales. Pero la presencia de esos programas genera grupos negociadores de países que están más reacios a acordar la liberalización abierta que erosiona el valor de sus preferencias.

VERSION AL ESPAÑOL DE IVAN PEREZ CARRION