FINANCIAL TIMES
Los esfuerzos de Preval para restablecer  al Estado también están en las ruinas

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David Blair
Londres

Antes del terremoto, el raído gobierno de Haití proveía sólo un 10% de las escuelas del país y menos de un tercio de sus instalaciones de servicios de salud.

Independientemente de los desastres naturales, el estado haitiano estaba tan débil que fracasaba en ofrecer los servicios más básicos, y la nación densamente poblada de 9 millones de personas era apenas gobernada.

Consecuentemente, la mayoría de haitianos eran abrumadoramente dependientes de las agencias de ayuda y de las Naciones Unidas. Si sus hijos iban a la escuela o si podían visitar una clínica, los provisores eran probablemente donantes extranjeros.

Luego del terremoto, el cual arrasó los ministerios del gobierno y forzó al Presidente René Préval a conducir las reuniones del gabinete afuera de una estación de policías parcialmente en ruinas, todo lo anterior será realmente duplicado. Sin duda, las apariencias serán preservadas, pero Haití, en efecto, perderá todo el vestigio de soberanía nacional y se volverá un distrito electoral de la comunidad internacional por el futuro previsible.

Muchas fuerzas no relacionadas a desastres naturales han causado la implosión del estado haitiano.

La deforestación ha arruinado una gran parte de la tierra destinada a la agricultura y que está a punto de derribar el pilar principal de la economía. El gobierno tiene una base fiscal lastimosamente pequeña. El presupuesto nacional es apenas de US$1.1millardos, que más bien es menos que el presupuesto de una ciudad típica de tamaño mediano en el mundo desarrollado.

Pero las décadas de tiranía y el mal gobierno son probablemente las causas primarias. Francois “Papa Doc” Duvalier fue el dictador que atormentó a Haití desde el 1957 hasta su muerte en 1971, ayudado por la policía secreta Tonton Macoutes y su prestigio como alto sacerdote de vudú.

Duvalier fue sucedido por su hijo de 19 años, Jean-Claude Duvalier, ampliamente conocido como “Baby Doc”, quien gobernó en el mismo desastroso estilo hasta que fue derrocado en 1986 y guiado al exilio en París, donde él vive todavía.

Desde entonces, Haití ha soportado constantes cambios de régimen y la dictadura militar de 1991-94 bajo el general Raoul Cédras. Préval, sin embargo, ganó el poder en elecciones libres en el 2006 y marcó el comienzo de un periodo de relativa estabilidad y genuino gobierno constitucional.

Ayudado por la misión de las Naciones Unidas, él ha dispuesto cierto progreso hacia la reconstrucción del estado. Encima de la muerte y el sufrimiento, una de las tragedias de este terremoto, es el daño severo que este ha infligido sobre las oportunidades de Haití de jamás llegar a ser una nación gobernada.

Seismo

 12 de enero 2010

Un  poderoso  sísmo 7,3 estremeció Haití y el suroeste de República Dominicana, causó gran devastación en Puerto Príncipe y provincias cercanas. Los muertos se estiman  en más de 200,000.

 Otro temblor

20 de enero 2010

Otro  fuerte temblor  de 6,1 grados  sacudió otra vez Haití, que se sintió en  Puerto Príncipe, derrumbando de edificios ya afectados.

OMS:  atender  vivos; muertos contaminan poco

Andrew Jack y Clive Cookson

Londres

Los especialistas de salud internacional han advertido que con el enfoque en una rápida remoción de los cadáveres a raíz del terremoto se arriesgan innecesariamente a desviar los escasos recursos para salvaguardar vidas.

La Organización Mundial de Salud dijo que, contrario a la creencia popular, los muertos representan poco riesgo de infección para los demás y la prioridad podría ser dada a los vivos.

Los frecuentes informes en los días subsiguientes al terremoto del pasado martes, ofrecidos por parte de los involucrados en los esfuerzos de ayuda, incluyendo a las fuerzas de paz brasileñas y al mismo gobierno haitiano, han tenido lugar por la importancia de remover los cadáveres.

El simple hecho de ver cadáveres puede ser traumatizante. El “quién” y otras agencias instaron a los equipos de ayuda a enfocarse en salvar vidas justo cuando se debilitan las esperanzas de encontrar sobrevivientes y los esfuerzos apuntan a la obtención de alimento, albergue y asistencia médica.

Jon Andrus, subdirector de la Organización Panamericana de Salud, dijo que una lección de desastres humanitarios anteriores, era la de resistir la necesidad de enterrar los cuerpos no identificados en fosas comunes.

 “Los entierros masivos son desacertados”, dijo el doctor  Andrés, “y se pueden hacer todos los esfuerzos por identificar las víctimas y proveerles entierros apropiados. Con esto se respetan los derechos humanos y la necesidad de salud mental de los familiares sobrevivientes”.

No obstante, la AFP, la agencia de noticias, mencionó a Carol Joseph, un ministro de gobierno, diciendo que las autoridades han enterrado 70,000 cuerpos en fosas comunes.

En una evaluación de la situación de salud que ahora enfrenta Haití, el “quién” dijo, que el riesgo principal de los cadáveres viene de la posible contaminación de los suministros de agua.

Este alertó de los peligros de cólera, hepatitis y diarrea, así como también infecciones respiratorias que se agravan por las aglomeraciones.

Pero la vigilancia epidemiológica en la frontera de República Dominicana, adonde han huido miles de personas, todavía no ha mostrado un incremento de enfermedades infecciosas.

Médecins Sans Frontiéres dijo, que nunca había visto tantas lesiones y que lo que quedaba de los centros de asistencia médica estaba atiborrado.

Anthony Dunnet, jefe de Internacional Health Partners, una agencia radicada en Reino Unido que coordina donaciones de medicinas, dijo que la mayor necesidad era de antibióticos para tratar las infecciones, además de analgésicos.

Las claves       

1.  Especialistas

Los especialistas de salud internacional advirtieron que con el enfoque en una rápida remoción de los cadáveres  se arriesgan innecesariamente a desviar los escasos recursos para salvaguardar vidas.

2.  Asombro

Médecins Sans Frontiéres dijo, que nunca había visto tantas lesiones y que lo que quedaba de los centros de asistencia médica estaba atiborrado.

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE  ROSANNA CAPELLA