FINANCIAL TIMES
Los mercados de deuda y de acciones se tambalean

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SPENCER JAKAB
Uno de los peligros del periodismo financiero es ser bombardeado con más reportes, estudios y tratados de lo que es posible leer. Pero, es muy recomendable leer aunque sea por encima lo que uno ha recibido. Recientemente, en una preocupante señal, mi buzón estuvo rebosando de comentarios políticos provenientes de expertos financieros. 

Esta es una buena señal muy rara. La tendencia comenzó hace alrededor de 18 meses con la discapacidad de los múltiples paquetes de rescate, votos de confianza y la crisis en la Unión Europea. Los mercados de deuda y de acciones de allí se están tambaleando. Pero el verano pasado, Estados Unidos se había unido a la tendencia en el periodo previo al debacle del límite de deuda y la pérdida de su clasificación triple A de Standard & Poor’s.

Los estadounidenses somos un grupo práctico. Es verdad, la baja de agosto fue en gran medida en respuesta al estancamiento político y al nerviosismo sobre la solvencia a largo plazo de EEUU, pero la reacción benigna del mercado de bonos al episodio, (los rendimientos de la Tesorería llegaron a bajas multidécadas) mantuvieron a Standard & Poor’s en 500 incluso desde el registro de un mercado bajista oficial, a diferencia de la mayoría de las bolsas a nivel mundial.

Aproximándose la fecha límite de los súper-comités de esta semana, los mercados gestionaron recuperarse a lo largo de octubre, aunque menos de un 10% de los estadounidenses encuestados por McClatchy-Marist a principios de noviembre estuvieron confiados de que se llegaría a un acuerdo para evitar los recortes de gastos automáticos de US$1,200 millardos.

Repentinamente, la confianza de los inversionistas está desvaneciéndose a medida que se vuelve aparente que el fallo en actuar podría comenzar a afectar la economía bastante pronto.

Nouriel Roubini, profesor de economía en la Universidad de Nueva York, señala que el fracaso hace posible que una recesión “doblemente profunda” se produzca tan pronto como el próximo año, ya que resultaría no sólo en recortes automáticos que comienzan en el 2013, sino que también pone en peligro otras medidas que iban a ser parte del compromiso. Esto incluye la extensión de los beneficios de desempleo y dos puntos porcentuales de reducción de impuesto nominal en el 2012.

Roubini calcula que dejar que ambos expiren ayudaría a crear una carga fiscal de US$350 millardos el año próximo o un 2.3% del producto interno bruto. Aunque ellos pasen, otras medidas de expiración crearían una carga de 1.3% del PIB.

Eso es un mal presagio para las decadentes acciones, pero no se suponía que fuera de esta forma. Los años de elección presidencial, particularmente aquellos con un incumbente en busca de reelección, son normalmente años sospechosos.

Desde el año 1900, el promedio de retorno para el Dow Jones Industrials ha sido un 7.5% en el cuarto año de un periodo presidencial, de acuerdo a Ned Davis Research. Sería más alto todavía si este no estuviera desde el 1932, un año horrible que marcó el fondo del mercado bajista que inició la Gran Depresión, como también el fin de la vida política de Herbert Hoover.

Claramente, a Barack Obama, junto a muchos miembros del Congreso, le gustaría evitar ese destino (el momento de los recortes mandatorios en el 2013 provocados por el fracaso del súper-comité que no es accidente). Lo que es más, en un mundo que ya no marcha solamente al ritmo del tambor de la economía de EEUU, vale la pena denotar que potencialmente las elecciones que mueven el mercado o las transiciones del liderazgo, sucederán el año próximo en Francia, Rusia, como también en China.

Pero entonces el 2012 puede romper la tendencia histórica. Incluso el mejor año del ciclo presidencial es usualmente el tercero, este año, con un promedio de retorno de un 13%, las acciones de EEUU tendrán que luchar para ganarse aún un retorno positivo en el 2011 y es posible que sean fuertemente negativas en la mayoría de los otros países.

Nadie más que Jeremy Grantham, uno de los más exitosos y astutos inversionistas, moderó su pesimismo sobre las acciones de EEUU a principios de este año basado en esta confiable tendencia histórica. Se ha hecho un fuerte caso, en que tanto estímulo de la variedad monetaria y fiscal ha sido invertido desde el 2008 que el ciclo ha sido interrumpido.

Así que, tenga cuidado con lo que usted desea. Aunque ligeramente inferiores en el año hasta la fecha, las acciones de EEUU han sido relativos triunfadores mundiales este año debido a la fortaleza del mercado de la Tesorería, que baja los costos de financiamiento del dólar y señala una ausencia de la tensión fiscal.

Si los recortes automáticos del fallo del súper-comité desaparecen en un estallido de prestidigitación en el Congreso, estos podrían también aumentar las acciones o finalmente actuar como el punto de inflexión para los rendimientos de bonos.

Las claves

1.  La Tesorería

Los rendimientos de la Tesorería llegaron a bajas multidécadas, mantuvieron a Standard & Poor’s en 500 incluso desde el registro de un mercado bajista oficial, a diferencia de la mayoría de las bolsas a nivel mundial.

2.  Cuidado inversionistas

La confianza de los inversionistas está desvaneciéndose.

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE ROSANNA CAPELLA