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Malestar ensombrece sensación de alivio en la reunión de Davos

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Gideon Rachman

Cuando los líderes mundiales y hombres de negocios internacionales se reunieron en Davos en esta misma fecha el año pasado, una atmósfera de pánico rodeó la reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM). Esto fue justo cuatro meses después del colapso de Lehman Brothers. Conversaciones de una nueva gran depresión estaban en el aire. Los presidentes y primeros ministros se estaban preocupando abiertamente acerca de la amenaza de la depresión política, a consecuencia de una depresión económica masiva.

Un año más tarde, con muchas de las mismas personas reunidas en Davos para la reunión anual 2010 del FEM, ellos tienen razón de estar considerablemente tranquilos. La mayor parte de las principales economías mundiales están creciendo nuevamente. Notablemente, ha habido poca agitación política.

A pesar de haber sufrido una contracción económica de cerca de un 5% del producto interno bruto el año pasado, en septiembre, los alemanes reeligieron a Angela Merkel con un mandato fortalecido. Las elecciones indias en mayo vieron la reelección del gobierno de Manmohan Singh. Es cierto que hubo cierta revolución política en Japón en el 2009, con el fin de más de 50 años de casi gobierno ininterrumpidos por parte de los liberales demócratas, pero la transición fue muy ordenada.

Pocas naciones experimentan un genuino trastorno político aunque minúsculo, tales como Islandia, o encuentran que sus problemas tienen relativamente poco que ver con la crisis económica, tales como Irán.

Todavía hay poca oportunidad de un retorno a la atmósfera casi eufórica que prevaleció en el Foro Económico Mundial en años anteriores a la crisis. Por el contrario, el estado de pánico del año pasado parece posible que sea desplazada por un malestar más profundo. Esta ansiedad tiene cuatro causas básicas.

Primero, existe el temor de que el desastre económico puede sólo haber sido impulsado adicionalmente hacia el futuro, antes que evitado. El estímulo fiscal masivo liberado en Estados Unidos, China y la Unión Europea, tendrán que ser controlados en algún punto. Pero este es un asunto delicado. Existe el temor de que si el gasto es reducido, muy pronto las economías pueden caer de vuelta a la recesión. Pero si las flojas políticas monetarias continúan por mucho tiempo, pueden simplemente avivar nuevas burbujas especulativas del tipo que explotaron tan desastrosamente en el 2008. Mientras tanto, hay una preocupación de fondo de que el desempleo se quedará obstinadamente más alto por un alarmante largo periodo. En Estados Unidos, la medición del desempleo queda en más de un 17%.

La segunda razón para la intranquilidad es la persistente sensación de que será posible retornar a la reconfortante certeza económica y política del mundo pre-crisis. El enorme incremento en el comercio y la inversión internacional en los 30 años anteriores habían asegurado la mayor reducción en la pobreza global, como nunca antes se había visto.

En la década pasada, también coincidió con largos periodos de expansión económica en la mayoría de los principales poderes del mundo, E.U., China, India, Rusia y la Unión Europea. Eso creó una sensación de intereses compartidos que se suavizó en algunos de los golpes de políticas globales. Pero ahora es aparente que la globalización ha creado un sistema que es inestable y que por lo tanto amenaza con provocar tensiones políticas, más que resolverlas.

Los argumentos sobre las causas y curas de la crisis económica proveen un ejemplo de cómo un sistema que creó intereses compartidos entre E.U. y China está ahora guiando a tensiones políticas. A medida que los economistas occidentales buscan las causas de la crisis, muchos han diagnosticado “desequilibrios económicos globales”, en particular el enorme déficit comercial creado por China y la subvaluada moneda china, como una gran parte del problema.

Pero el diagnóstico es duramente contestado por los mismos chinos, que temen que esto pueda ser un preludio para el proteccionismo occidental que ellos algunas veces refutan, es motivado por el deseo de frustrar el crecimiento de China. Este debate ciertamente causa repercusiones en los corredores del centro de conferencia Davos.

La tercera causa de la nube de ansiedad que flota sobre Davos es la sensación general de que está de camino un cambio potencialmente desestabilizante en el balance global del poder.

Los 17 años entre el fin de la guerra fría y el colapso de Lehman Brothers fueron el “momento unipolar”, caracterizado por el dominio americano del sistema internacional. E.U. todavía tiene la economía más grande del mundo en cierta forma, el mecanismo militar más poderoso del mundo y algunas de las mejores universidades.

Pero hay algunos indicios sobre los cuales China está ya moviéndose furtivamente. El año pasado, China se convirtió en el mayor exportador del mundo (desplazando a Alemania) y también el mercado de vehículos más grande del mundo. Financial Times recientemente reportó que cuatro de las cinco instituciones financieras más altamente valuadas en el mundo son ahora chinas. Tanto E.U. como China, están sumamente conscientes de la cantidad de deuda gubernamental de E.U. mantenida por China.

Aunque China continúa creciendo fuertemente, pasarán muchos años antes de que ésta sea igual que E.U., económica y militarmente. Pero el creciente poder de las economías emergentes en particular de las Brics (Brasil, Rusia, India y China) están claramente creando un mundo en el cual sea más difícil para el “único super poder” interponerse en su camino.

El año pasado, esto fue evidente en un gama de asuntos, desde los esfuerzos de E.U. por incrementar la presión en Irán sobre su programa nuclear, hasta el punto muerto en las negociaciones climáticas internacionales y el fracaso en recomenzar el proceso de paz del Medio Este. El temor es, que el liderazgo de E.U. no esté siendo reemplazado por algo nuevo, una orden multi-polar más equitativa, pero más por un punto muerto o inactividad.

Esto es lo más arriesgado, porque la cuarta y última  de las razones que está contribuyendo a la depresión Davos, es la preocupación acerca de los estados fallidos y del frágil estado del gobierno internacional.

En años anteriores, el presidente Hamid Karzai de Afganistán, con su pulcro traje y fluente inglés, ha sido como una estrella en Davos. Él estaba programado a estar allí nuevamente este año. Pero la reputación de Karzai ha decaído después del fiasco de las elecciones afganas del año pasado, y que la ansiedad sobre el conflicto en Afganistán está creciendo.

No obstante, los argumentos de aquellos que dicen que es simplemente muy peligroso escapar de países tales como Afganistán, han sido reforzados por el intento fallido de volar un avión comercial sobre E.U. el día de navidad.

El hecho de que el alegado bombardero parezca haber sido entrenado en Yemen ha reenfocado la atención en el riesgo de que un número de países,  incluyendo a Yemen y Somalia, son ahora tan rebeldes que pueden volverse fácilmente refugios seguros para terroristas y criminales internacionales.

Pero si E.U. no está dispuesto a tratar con tales problemas por sí solo, ¿qué nuevos mecanismos para el gobierno global pueden lidiar con la panoplia de alarmantes amenazas fronterizas? Estos oscilan desde estados fallidos, hasta la piratería, pandemias, calentamiento global, escasez de agua y aumentos desestabilizantes en los precios de energía y alimentos. Estos son los tipos de grandes asuntos internacionales que tradicionalmente preocupan los ponentes y agitadores de Davos.

El FEM es a menudo agraviado, con cierta justicia, por mezclar alta conciencia con reuniones informales y la auto-premiación, pero queda como la única reunión de gente poderosa de diferentes disciplinas y naciones.

Si la reunión de Davos no puede identificar una forma factible de reconstruir y vigorizar el sistema internacional, es difícil imaginarse de donde más vendrán las ideas para alcanzar ese objetivo.

Las claves

1.  Temor

 Existe el temor de que si el gasto es reducido, muy pronto las economías pueden caer de vuelta a la recesión.

 2.  Intranquilidad

La segunda razón para la intranquilidad es la persistente sensación de que será posible retornar a la reconfortante certeza económica y política del mundo pre-crisis.

 3.  China o Estados Unidos

 La tercera causa de la nube de ansiedad que flota sobre Davos es la sensación general de que está de camino un cambio potencialmente desestabilizante en el balance global del poder. China esta compitiendo con Estados Unidos, en cual será la economía más grande.

4.  Preocupación

La cuarta y última  de las razones que está contribuyendo a la depresión Davos, es la preocupación acerca de los estados fallidos y del frágil estado del gobierno internacional.

5.  Otras preocupaciones

Los estados fallidos,  la piratería, pandemias, calentamiento global, escasez de agua y aumentos den los precios de energía y alimentos también preocupa en  Davos.

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE  ROSANNA CAPELLA