Financiamiento agropecuario

Aunque parezca en riña con la lógica, en este país es más fácil obtener  crédito bancario para el consumo que para la producción agropecuaria. Son comunes las  ferias para ofrecer financiación para vehículos de motor y, en cambio, escasos los eventos similares para apoyar financieramente al sector agropecuario. En esta realidad parece ampararse la petición del nuevo presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), José Ramón Peralta, en el sentido de que a ese sector se le facilite crédito barato y a largo plazo, para que  pueda  producir y competir. Uno de los pilares de la competitividad es la fluidez de recursos en condiciones asequibles para apoyar la producción de bienes y la oferta de servicios.

 La apertura comercial tiene entre sus parámetros principales la competencia libre en los mercados, en base a la eliminación de trabas de cualquier índole. Para la agropecuaria dominicana la falta de financiación a tasas razonables constituye un serio obstáculo a la competitividad, que se agravará cuando concluya el período de protección logrado en tratados como el DR-CAFTA para renglones sensibles. Es preciso que cualquier reforma en materia de política financiera y normas bancarias contemple la necesidad de mejorar la atención crediticia al sector agropecuario. Las condiciones actuales son una traba para la competitividad de este sector.

 

La amenaza de los precios

En Haití hay convulsión social por causa de la carestía de la vida. Las precarias condiciones de la producción en ese país se asocian con factores exógenos que están provocando alzas en  alimentos como los granos y cereales. No es un fenómeno exclusivo de Haití, pues está ocurriendo algo similar en México y otras naciones. Lo preocupante es que son factores fuera de nuestro control los que están generando inflación.

La búsqueda de alternativas energéticas no derivadas del petróleo ha distorsionado el mercado de granos y cereales, provocando alzas de precios. En esa virtud, tenemos que adoptar medidas internas que nos permitan enfrentar este fenómeno que está estrechamente asociado a las alzas de los precios del  petróleo y sus derivados. Es preciso que entre esas medidas se incluya la aplicación sin reservas de las leyes contra especulación y competencia desleal.  Para estas ocurrencias también necesitaremos poner a prueba nuestro  “blindaje”.