FMI ante el delirio presidencial

Cualquiera pudiera interpretar que el comunicado de prensa del FMI No. 16/84 resultante del examen de nuestra economía, emitido dos días después del discurso presidencial ante el Congreso Nacional, estuvo dirigido a bajar de las nubes el delirio manifestado por el mandatario.
Mientras el Presidente celebraba alto crecimiento económico, empleos creados y disminución de pobreza; el FMI manifiesta cuestionamientos sobre “sostener altas tasas de crecimiento y abordar los desafíos pendientes de la pobreza y la desigualdad”, significando con ello reparos a lo hasta ahora logrado debido a confusiones gubernamentales entre mitigación de pobreza citada por el mandatario, y superación de la misma alcanzable mediante puestos de trabajo creados por la economía, no por la burocracia, que no ha sido posible como demuestra el Banco Central al consignar 14% de desempleo, igual al año 2000. Ver:http://www.bancentral.gov.do/estadisticas_economicas/mercado_trabajo/).
Mientras la retórica presidencial pregonó disciplina, austeridad y disminución de déficits fiscal; el FMI insiste, pertinentemente, en “reforzar… la situación fiscal”. Avalamos esta pertinencia en la ejecución presupuestaria 2015.
De RD$443 mil millones (MM) recaudados se pagaron en gastos corrientes RD$432 MM proporcionando un insignificante resultado de RD$11 MM frente a atrasos en pagos, amortización de deudas y gastos de capital 16 veces superior a este resultado.
No en vano FMI emplaza “hacer frente a los gastos ineficientes, incluso en subsidios generalizados” a la vez que advierte que “la deuda pública se incrementará como consecuencia de los grandes déficits” por lo cual recomienda “llevar a cabo… ajuste que coloque la deuda en una trayectoria descendente”; imposible de lograr mientras prevalezcan derroches imperantes.
Recomienda también “reducción del endeudamiento en moneda extranjera”; advertencia sumamente delicada teniendo en cuenta que gobiernos, organismos e inversionistas privados siguen y se atienen a dictámenes del FMI en una economía altamente dependiente de recursos externos como está siendo la nuestra.
Esto constituye también una implícita recomendación a mayor recurrencia al endeudamiento interno con todas las repercusiones que acarrearía a la economía vía un mercado financiero succionador y distractor de recursos privados potencialmente destinables a producción de bienes y generación de puestos de trabajo para financiar déficits públicos mediante elevadas tasas de interés pagada por el Estado; agravado por una “supervisión de los intermediarios financieros… débil” consecuencia de la displicencia que se ha apoderado de la burocracia estatal.
Mientras el delirio presidencial afirma que este año se conjurará la situación eléctrica, el FMI emplaza “hacer frente a legados de largo plazo en el sector eléctrico” lo cual implica abordar costos y precios, determinando revisiones legales y contractuales que obstaculizan el emprendimiento hoy regido por reglas arbitrariamente contradictorias.
Cada lector deberá ponderar porqué FMI emitió su comunicado dos días después del discurso presidencial.