Formaciones y bases de relojes públicos en Santo Domingo

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Actualmente, en ciertos lugares de Santo Domingo se aprecian unos relojes públicos con una formación cuya colocación y bases son curiosas.

En la avenida 27 de Febrero esquina Abraham Lincoln se aprecia un edificio de dos niveles con diferente estructura frontal: el lateral derecho del primer cuerpo tiene una galería de frente curvo con seis arcos  amplios abiertos y desde el alto de su centro surge un segundo cuerpo rectangular sobresaliente de ocho metros de alto el cual tiene al frente una ventana arqueada con cristales.

Sus tres laterales presentan un cuadrante con bordes de losetas verdosas que encierran la esfera de un reloj público;  sus números son romanos, y este es el único reloj público en las afueras de la Zona Colonial que se encuentra montado en una edificación.

En la misma avenida, pero frente a la calle Juan Barón, se observa en la parte central de la mole que divide en dos la vía, el más singular reloj público colocado en una torre de metal de unos 15 metros de alto.

Su primer cuerpo rectangular está formado por  gruesas barras inclinadas, abiertas desde su base hasta el segundo cuerpo, cuyas cuatro caras tienen centralmente arriba  otras arqueadas, que cierran una especie de malla formando rombos ahuecados y ya en su remate hay otras barras planas de filos enrroscados.

El segundo cuerpo es con el material compacto con placas inclinadas, desde donde, encajonada, se aprecia la esfera redonda de un reloj público con sus manecillas y números  romanos. Lo remata un techo cóncavo que finaliza con un globo del cual surge una estrecha punta con un metro de alto de cuerpo piramidal.

También en La Feria, al llegar a la rotonda, encontramos que en el extremo derecho de la entrada al edificio del Ayuntamiento del Distrito Nacional se observa una torre rectangular con cuerpo enladrillado igualmente con 15 metros de alto y seis de ancho.

En cada una de sus caras laterales presenta un reloj público de esfera redonda, pero su curiosidad es que sus manecillas no son normales: las forman unas barras largas y los doce números están formados por  otras barras más pequeñas, algo sin comparación en toda la urbe capitalina.