“Formar una familia”

Tahira Vargas

En el 2014 realizamos un estudio en Villas Agrícolas sobre la adolescencia, tanto de sexo femenino como masculino. El estudio fue publicado por la Fundación Abriendo Camino con el título: “Retrato Cualitativo de la Adolescencia en Villas Agrícolas”.
El citado estudio incluye el análisis de las expectativas futuras de la población adolescente de ambos sexos. En este capítulo se muestra la “formación de familia” como una meta únicamente de la población adolescente de sexo femenino, no así en la población masculina.
“Establecer una familia” como aspiración en las adolescentes es el reflejo de la construcción cultural de la feminidad. “Un modelo de mujer” centrado en el rol reproductivo, “la madre”.
Este fenómeno se conecta con el análisis causal de la maternidad adolescente en estudios como el de Profamilia-CENISMI en el que participamos junto a Pérez-Then y Miric (2011). En él se demuestra la presencia del embarazo adolescente “deseado” y “buscado” como una tendencia en un grupo significativo de madres adolescentes.
Las adolescentes perciben su futuro en la combinación de maternidad y ser profesionales, aún cuando en algunos casos (las que son madres adolescentes) han interrumpido ese proceso por su situación de maternidad, sin embargo están reinsertándose para finalizar sus estudios secundarios-superiores y ser profesionales.
Este recorrido en el que familia-profesionalización se articulan y combinan como aspiraciones futuras está ausente del imaginario masculino.
Los adolescentes no muestran aspiraciones de ser padres, ni formar una familia, lo que se sostiene en la construcción cultural de la masculinidad. La población masculina estudiada identifica su futuro desde algunas tendencias hacia los estudios universitarios, técnicos y/o en la búsqueda de empleo-negocios (en algunos casos sin terminar procesos educativos para ello).
Nuestra sociedad promueve la figura masculina desvinculada de la paternidad. No se registran datos estadísticos sobre: porcentaje de adolescentes/hombres- padres, promedio de hijos/hijas por hombre, edad de inicio de su sexualidad y de su paternidad.
La presencia de la familia como eje fundamental del imaginario femenino explica que muchas familias estén lideradas por mujeres desde estructuras monoparentales y extensas. La principal responsabilidad de la familia recae sobre la mujer. La figura masculina queda excluida, no asume la familia y ser padre como su rol fundamental.

Este estudio nos interpela a revisar los paradigmas culturales sobre los cuales estamos construyendo feminidad y masculinidad, relaciones de género y valores. La desigualdad en los roles e imaginarios en la adolescencia explican muchos de los problemas que tenemos que deterioran la equidad de género y los derechos. Los cambios educativos que se fomentan desde políticas públicas, transformaciones curriculares y educación no-formal deben apuntar a ello.