Fortalecimiento sector financiero desde 2004 a 2016

Ramón Nuñez Ramírez

En agosto de 2004 retornó al poder el PLD, la segunda administración del Dr. Leonel Fernández, y debió enfrentar una grave crisis económica, derivada del pésimo manejo de quiebras fraudulentas de tres bancos múltiples, con una economía en recesión, inflación de dos dígitos (65.29% a mayo de 2004), un tipo de cambio que en apenas un año se había depreciado en 120%, hasta llevar la tasa a niveles de 55×1 en febrero de 2004 y default en el pago de la deuda externa; y en ese escenario se reinició una reforma financiera que ha permitido contar con un sistema financiero con buen patrimonio, elevada solvencia, liquidez y bajísima morosidad de la cartera de préstamos.
Desde 2004 hasta la fecha han sido aprobados decenas de reglamentos cambiarios, monetarios y financieros, y en la presente administración del Presidente Danilo Medina se han modificado los Reglamentos de evaluación de Activos y de Adecuación Patrimonial para facilitar los créditos a los sectores productivos y las mipymes, también la Administración Monetaria y Financiera entregó al Poder Ejecutivo, ya convertido en ley, la transformación del BNV en el Bandex, el anteproyecto para la creación de las Sociedades de Garantías Recíprocas, la modificación a la Ley del Mercado de Valores y hace apenas días la Junta Monetaria aprobó el anteproyecto de ley para la regulación de las cooperativas.
Para ofrecer una idea de la situación del sector financiero durante la crisis y la posición actual, baste mostrar algunas cifras e indicadores financieros de los bancos múltiples que representan el 86.7% de los activos totales del sistema.
Los activos de los bancos múltiples al mes de agosto de 2004 eran de RD$270,432.3 millones y a diciembre de 2016 sumaron RD$1,317.445.3 millones, lo cual representa un aumento de 387%, es decir se multiplicaron los activos 4.87 veces, y en términos reales el aumento fue de 183.2%, que en promedio equivale a un crecimiento real anual de 14.8%.
El patrimonio promedio de los bancos múltiples al mes de agosto de 2004 era de RD$22,215.6 millones y a 2016 alcanzó la suma de RD$131,768.4 millones, un crecimiento nominal de 493.1%, y en términos reales representó en ese periodo un incremento de 244.8%, equivalente a un crecimiento promedio anual de 19.8%.
La morosidad de la cartera, medida como la relación entre cartera vencida y cartera total, era en agosto de 2004 de 7.66%, sin embargo en diciembre de 2016 era de apenas 1.54%; se aprecia cómo en estos doce años y cuatro meses años se ha mejorado de forma extraordinaria la calidad de los activos. Para esa cartera vencida a diciembre de 2016 los bancos múltiples tenían provisiones de 2.79%, es decir, por cada peso vencido los bancos múltiples contaban con 2.79 pesos para responder.
En otros indicadores, como el retorno sobre los activos (ROA), era de 1.6 % en agosto de 2004 y se elevó a 2.19% en diciembre de 2015, un aumento de 36.8%, mientras el retorno sobre el patrimonio (ROE) aumentó de 16.21% a 22.04%, indicadores que reflejan cómo ha mejorado de forma sostenida la rentabilidad y utilidades de los bancos múltiples.
Así podríamos comparar decenas de indicadores para comprender que el sistema financiero dominicano ha logrado en estas tres administraciones del PLD un crecimiento sostenido en los activos, el patrimonio, mantiene una bajísima morosidad, alta liquidez y cumplen con todas las normas de calidad internacional. Obviamente en esto ha jugado un papel protagónico la mejoría en la calidad de la regulación, la supervisión y la preservación de un entorno de alto crecimiento con estabilidad.
Es justamente por esos indicadores financieros excelentes, que se superan cada año, la reciente misión del Articulo IV del FMI señalo “que los indicadores financieros del sector financiero siguen siendo sólidos” y así mismo se refleja en los informes de las clasificadoras de crédito como es el caso reciente de Fitch Ratings (Perspectiva 2017: Bancos de Centroamérica y República Dominicana) que pronóstico para este año un desempeño adecuado, una liquidez estable, una buena capitalización y un crecimiento sólido del crédito.