Fox trata disminuir polémicas racistas

MEXICO (AFP).- El presidente mexicano, Vicente Fox, redobló esfuerzos para desactivar su polémica comparación entre mexicanos y negros en Estados Unidos, cuyo gobierno exigió explicaciones oficiales.

El departamento de Estado calificó de “insensibles e inapropiados” los comentarios de Fox, cuando aseguró el pasado viernes que “los mexicanos, llenos de dignidad, voluntad y capacidad de trabajo, están haciendo trabajos que ni siquiera los negros quieren hacer allá (en Estados Unidos)”.

La presidencia se puso inmediatamente manos a la obra para quitarle importancia a las declaraciones del mandatario, que se produjeron en un contexto de nerviosismo mexicano por las últimas medidas antimigratorias en el vecino del norte.

Fox guarda silencio público sobre el tema, pero el lunes llamó a uno de los líderes de esa comunidad negra en Estados Unidos, el reverendo Jesse Jackson, según contó el vocero presidencial, Rubén Aguilar.

El gobierno prefirió no reconocer que la declaración fue desafortunada, e insistió en que el comentario no era en contra de la minoría afroamericana, sino de aliento para los millones de compatriotas que viven y trabajan legal o ilegalmente en Estados Unidos.

Fox reiteró a Jackson que “sus palabras habían sido mal interpretadas” y que su gobierno “tiene enorme respeto por las minorías sin importar su raza”.

Según el vocero de Fox, Rubén Aguilar, el reverendo demócrata le contestó por su parte “que a él le quedaba claro que de parte del presidente (mexicano) no había ninguna intención o actitud racista”.

México y Estados Unidos mantienen una relación con altibajos desde hace meses, motivados tanto por la agenda migratoria como por las exigencias de seguridad del vecino del Norte.

El gobierno foxista reaccionó con irritación la semana pasada ante una nueva legislación en el Congreso y el gobierno estadounidense que implica la construcción de 5 km más de barreras en la zona fronteriza de California, al lado de Tijuana (noroeste).

Además del patrullaje de milicias ciudadanas en Arizona, para localizar y denunciar a todo migrante ilegal que intente cruzar la frontera, México contempla con amargura cómo el objetivo de una agenda migratoria global se aleja de nuevo.

Por otro lado, el embajador en México, el tejano Tony Garza, sigue insistiendo ante las autoridades por lo que considera índices alarmantes de inseguridad y violencia del crimen organizado, sobre todo en la frontera.

Garza, que ya envió una carta pública al gobierno mexicano hace dos meses exigiendo más mano dura contra el narcotráfico, volvió a la carga el viernes en un foro trinacional (México, Estados Unidos y Canadá) en Monterrey (norte).

“Desafortunadamente y a pesar de los éxitos que hemos logrado, nuestro intercambio económico y cultural con México sigue estando amenazado por la violencia relacionada con los narcóticos, la cual continúa y es mortal a lo largo de la frontera”, advirtió Garza.

El embajador estadounidense también criticó la falta de reformas estructurales en México, sobre todo en el sector energético, una de las preocupaciones del presidente George W. Bush cuando se decide a mirar al sur de su frontera.

México envió por un lado una protesta a Washington por la legislación antimigratoria y, por otro, volverá a recordar al embajador que no puede emitir declaraciones sobre la política interna, según aseguró el canciller, Luis Ernesto Derbez.

La movilización diplomática frente a Estados Unidos contrastó sin embargo con la poca atención dentro del propio país.

“Enviaré una carta al presidente Fox para mostrarle mi inconformidad”, declaró al diario Reforma un haitiano naturalizado mexicano, Matelus Wilner, de 38 años de edad.