Fragmentación: Santiago no es Santo Domingo

La Ley 163-01 creó la provincia Santo Domingo y modificó la Ley 5220 sobre División Territorial. Corría el 2001, gobernaba Hipólito Mejía, la presidencia de la Cámara de Diputados era ocupada por Alfredo Pacheco y la del Senado por Andrés Bautista. Esta ley creó condiciones para atraer cientos de miles de nuevos residentes pobres a la capital e instituyó, caóticamente, los municipios de Santo Domingo Este, Santo Domingo Oeste, Santo Domingo Norte y Boca Chica. Hoy, un grupo de legisladores y clientes políticos, quieren hacer lo mismo con Santiago.

En 2001, la Constitución no judicializaba el tema; no existía ley municipal (176-07), no había Estrategia Nacional (Ley 1-12), tampoco una ley de Ordenamiento Territorial. El Congreso no cesó en fraccionalismo sino que en 2006, Alfredo Pacheco intentó instituir una provincia denominada Ramón Matías Mella. Su necedad territorial no se validó en el Senado. Esa propuesta despedazaba la provincia Santo Domingo y proponía integrar los municipios de Santo Domingo Oeste y Norte, más Los Alcarrizos y Pedro Brand.

Veamos la breve historia en Santiago. En 1845 a la provincia Santiago pertenecían los municipios Santiago, Valverde, San José de las Matas, Puerto Plata y Monte Cristi. 100 años después Monte Cristi y Puerto Plata eran provincias. En 1958 las ruralidades de Villa González, Licey y Villa Bisonó, se instituyeron como distritos. En 1961 Villa Bisonó se aprobó como municipio. La provincia no pasaba de 95 mil pobladores y no existía planificación alguna.

23 años después de la última división (1961), los legisladores reinician en 1984, ya la población llega a casi 300 mil pobladores, Licey se crea como municipio. Eso nunca debió haber sucedido. En 1987, Sabana Iglesia se constituye en distrito y, en 1991, Villa González en municipio, lo que se mantuvo durante 15 años, cuando en 2006-2007 se comete “sacrilegio” al elevar “Puñal” y Sabana Iglesia a municipios. Todavía en 2013 se crea el municipio Baitoa.

Hoy, el Consejo Estratégico (CDES) y más de 350 entidades han decidido detener este desorden. El fraccionamiento de Santiago contradice el Plan Estratégico, viola el Plan de Ordenamiento, altera la Estrategia de Desarrollo (Ley 1-12) y vulnera al Presidente y al Ministro de Planificación, quienes presentaron la propuesta de ley de ordenamiento que crea un instrumento con acciones para organizar participativamente, el territorio nacional.

El ordenamiento propuesto al Congreso, impone 14 principios, facilita que municipios, ciudades y barrios se ayuden mutuamente; crea la regionalización y obliga a la planificación estratégica. Pero, mientras Santiago acumula población para transformarse en metrópolis articulada, los fraccionalistas quieren dividirnos otra vez. Santiago no es Santo Domingo, porque Santiago tiene identidad, personalidad, imagen y sentido de pertenencia para defender su territorio.