Franceses acuden hoy a referéndum
sobre Constitución europea

PARIS (AFP).- Cuarenta y dos millones de electores de franceses acuden a las urnas el domingo en un referéndum histórico sobre la Constitución europea en el que según los sondeos, el rechazo al proyecto será mayoritario lo cual provocará una crisis política en el país y todo el continente.

Según los últimos sondeos, el ‘no’ a esta Carta Magna recibiría entre un 51 y un 56% de los votos, un rechazo estimulado por el creciente descontento social y un cierto miedo a una Europa demasiado liberal.

Las mismas encuestas afirman que uno de cada cinco ciudadanos no sabe todavía qué votar y con la esperanza de convencer a este electorado indeciso, los partidarios del ‘sí’ intentaron in extremis explicar que este proyecto servirá para crear una Europa más unida en la que Francia sea más fuerte.

El viernes, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el canciller alemán, Gerhard Schroeder, cerraron la campaña por el ‘sí’ en el país e intentaron convencer a los franceses de que no pueden dar la espalda a Europa.

“Os pido un ‘sí’ en nombre de España y de la izquierda. Os pido vuestro voto alto, claro y optimista a la Constitución europea. Sólo así haremos que Europa avance”, recordó Zapatero en un mitin socialista en Lille (norte).

La situación que se vive en este país, fundador de la Unión Europa y motor del continente, sorprende a autoridades francesas y europeas, atónitas ante el avance del ‘no’, estimulado por el descontento social y un cierto miedo a una Europa demasiado liberal.

El rechazo al Tratado Constitucional ha conseguido unir en Francia tendencias irreconciliables que sólo tienen en común su oposición al gobierno. El domingo, comunistas, militantes de ultraderecha, euroescépticos, troskistas, y una facción socialista se disponen a dar un rotundo ‘no’ a la Constitución, que pretende ser más bien un voto de castigo al actual ejecutivo.

“No den una patada al gobierno francés en el trasero de Europa”, pidió el presidente del Parlamento, Josep Borrell.

Esta semana, el presidente Jacques Chirac recordó que los ciudadanos deben votar “por el bien de Francia y Europa” y no pensando en cuestiones de política interior.

“No nos equivoquemos de pregunta el 29 de mayo. No hay que elegir entre la derecha o la izquierda, entre un gobierno u otro: se trata del futuro de Francia y Europa”, aseguró el mandatario.

Además de la insatisfacción con el gobierno francés, también impulsan el ‘no’ el miedo a la huida de empresas a Europa del Este donde los costes son menores, el temor a una llegada masiva de trabajadores extranjeros, el rechazo hacia una futura adhesión de Turquía al bloque o el descontento con el modelo social de la actual Europa.

“Ojalá los franceses usen la papeleta de voto del ‘sí’ el domingo y guarden la del ‘no’ para enseñársela a Jacques Chirac en las elecciones (presidenciales) del 2007”, pidió el viernes el primer secretario socialista, François Hollande.

Además del partido de Chirac, la Unión por un Movimiento Popular (UMP, derecha moderada), el ‘sí’ es defendido por los centristas de UDF, una parte de los socialistas, sindicatos y ecologistas.

Entre todos ellos comenzó a cundir el pesimismo y la preocupación por el día después de este referéndum, cuando, además de intentar encontrar una solución con las autoridades europeas, se esperan numerosos cambios en el gobierno a dos años de las elecciones presidenciales.

Uno de los más debilitados si el ‘no’ triunfa será Chirac, que quiso convocar este referéndum dando por hecho la victoria del ‘sí’ y ve cómo su decisión se vuelve contra él.

El presidente, de 72 años, se ha involucrado totalmente en la defensa del Tratado Constitucional y es consciente de que si el texto no es ratificado, su candidatura para tercer mandato en 2007 queda descartada.

Otra gran víctima de esta campaña es el partido socialista francés, que se encuentra partido en dos y deberá recomponerse si desea volver a ser un bloque unido de oposición en los comicios presidenciales de dentro de dos años.

Para que el Tratado Constitucional entre en vigor, debe ser aprobado por los 25 países miembros en un proceso de ratificación que finalizará en la segunda mitad del 2006. Hasta ahora, nueve países han dado su visto bueno a este proyecto.

Según los expertos, si el ‘no’ triunfa en Francia el domingo, este país deberá someter el mismo texto a una segunda votación el año que viene.