Francia va a la segunda vuelta

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PARIS, (AFP) – El conservador Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal fueron los candidatos más votados en la primera vuelta de las presidenciales francesas este domingo y disputarán el 6 de mayo el duelo final de estas elecciones consideradas históricas y cruciales para el futuro del país.

Una vez escrutados el 100% de los votos, Sarkozy, de 52 años, obtuvo un 31,11% de los sufragios, seguido de Royal, de 53 años, con un 25,84%, en esta primera jornada de votaciones marcada por una altísima participación, que rondaría el 85%, según el ministerio de Interior.

“Quiero unir a todos los franceses en torno a un nuevo sueño de Francia”, declaró Sarkozy tras conocer su victoria. El candidato de la UMP (derecha en el poder) consideró que los ciudadanos elegirán el 6 de mayo “entre dos proyectos diferentes de sociedad” y pidió a su adversaria “un verdadero debate de ideas” en la campaña para la segunda ronda.

Por su parte, Royal pidió a todos los que “desean reformar Francia sin brutalizarla” que voten por ella dentro de dos semanas.

“Me dais la responsabilidad de librar un combate para que Francia se levante y recupere su optimismo”, declaró la aspirante socialista.

Reunidos en París, los partidarios de los dos finalistas estallaron de júbilo al conocer los resultados de esta elección, que generó un gran entusiasmo en Francia y atrajo las miradas de toda Europa.

Sin embargo, la jornada fue amarga para el centrista François Bayrou, de 55 años, que soñaba con pasar a la segunda vuelta pero tuvo que conformarse con la tercera posición al conseguir 18,55% de los votos.

No obstante, esta cifra es tres veces superior a la obtenida por el candidato en 2002, cuando no llegó al 7% de los sufragios. “Siete millones de personas han votado por un cambio. La política francesa no volverá a ser como antes”, aseguró Bayrou.

De la inclinación de los votantes de este candidato centrista dependerá en gran parte el resultado del 6 de mayo, coinciden los expertos. Por tanto, a partir del lunes, Royal y Sarkozy tienen ante sí el desafío de atraer al electorado de Bayrou sin decepcionar a sus respectivos campos.

 Sin duda el gran derrotado del 22 de abril es el líder de la extrema derecha Jean Marie Le Pen, que deseaba repetir su proeza de 2002, cuando pasó a la segunda vuelta de las presidenciales, pero se vio relegado a una cuarta posición, con un 10,51% de los votos.

“Creía que los franceses estaban lo suficientemente descontentos (con la situación actual) pero me equivoqué”, lamentó amargamente Le Pen, de 78 años, que se presentaba por quinta vez a unas presidenciales.

Los otros ocho candidatos que se presentaban a estas elecciones no llegaron al 5% de los votos. Tres de las aspirantes de izquierda radical, la líder de Lucha Obrera, Arlette Laguiller, la comunista Marie-George Buffet y la ecologista Dominique Voynet ya pidieron a sus votantes que apoyen a Royal el 6 de mayo.

Las apuestas quedan así abiertas para el duelo final en el que según los sondeos divulgados el domingo Sarkozy derrotaría a Royal, primera mujer con posibilidades reales de ser presidenta de Francia, por una cómoda ventaja.

Lo que está claro es que el 6 de mayo, todo opondrá a estos dos finalistas. Será la batalla de un hombre contra una mujer, de la derecha contra la izquierda y sobre todo de dos formas diferentes de entender el poder.

En los próximos 15 días, la gran tarea pendiente de Sarkozy será armonizar sus polémicas propuestas sobre inmigración o seguridad con una imagen más conciliadora y serena que transmita confianza a los ciudadanos.

“Quiero decir a los franceses que tienen miedo del futuro, se sienten frágiles y vulnerables o tienen una vida difícil que quiero protegerles contra la violencia, la delincuencia, la degradación de sus condiciones laborales o la exclusión”, declaró el candidato el domingo.

Por su parte, Royal, que presentó un proyecto de “democracia participativa” y se jacta de ser la única que ha escuchado a los franceses, tendrá ante sí el reto de unir sin fisuras a todos los socialistas y demostrar que está a la altura del puesto al que aspira, después de los pasos en falso dados durante su campaña, sobre todo en materia de política internacional.

Independientemente de quien se proclame vencedor, una nueva generación de quincuagenarios asumirá el poder tras estas elecciones, que pondrán fin a 40 años de carrera política de Jacques Chirac, que llegó a la presidencia en 1995.

El nuevo presidente de Francia tendrá ante sí la ardua tarea de reactivar la economía comenzando por una férrea lucha contra el desempleo y la reducción del poder adquisitivo, modernizar un Estado obsoleto, sacar al país del clima de crisis social y estancamiento en el que se encuentra y dar un impulso a la construcción europea que los franceses paralizaron en 2005.