Fue donde Caamaño se encontró con el pueblo

POR LEONORA RAMÍREZ S.
Vicenta Vélez dio el salto a la mayoría de edad cuando las tropas constitucionalistas, dirigidas por el coronel Francisco Alberto Caamaño, se agruparon en Ciudad Nueva para enfrentar a los marines de Estados Unidos que nos invadieron el 28 de abril de 1965, tres días después de iniciada la revolución con la que se pretendía recuperar la institucionalidad perdida el 25 de septiembre de 1963.

Acababa de llegar de España y de inmediato desempacó sus ideas libertarias. Se involucró en el movimiento sin saber que el destino la convertiría en la esposa del coronel Caamaño, un hombre al que define como un luchador incansable y cuya entrega a los mejores propósitos del país deben servir de ejemplo a la clase política dominicana.

Como protagonista de la revolución de abril entiende que si ese hecho no hubiese ocurrido, el deterioro político y la debilidad institucional de la República Dominicana fueran mayores.

“Ante los problemas políticos que tiene el país, el aumento de la corrupción, se podría pensar que la revolución de 1965 no valió la pena, pero realmente no, sin en este acontecimiento quién sabe cuántos golpes de Estado se hubiesen perpetrado.

“A lo mejor el régimen de los 12 años del presidente Joaquín Balaguer hubiese seguido. Se hubiera derramado más sangre. Creo que la gesta de abril marcó pautas en la República Dominicana, realmente valió la pena el sacrificio de Caamaño y de otros combatientes que dieron su vida por el país”, destacó Vélez.

Pero su reconocimiento lo hace también extensivo a los que enfrentaron a la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo, quienes a su juicio trazaron el camino para que la gesta encontrara el respaldo de la población.

Vélez considera que los sobrevivientes de abril de 1965, quienes trataron de restablecer el gobierno del depuesto ex presidente Juan Bosch, deben contribuir con una mayor difusión del acontecimiento, porque la historia oficial dominicana excluye aspectos importantes del mismo.

¿SIN HISTORIA?

“Los pueblos que no conocen su historia a profundidad no saben hacia dónde se dirigen, no saben canalizar sus demandas”.

“Usted ve que ahora sólo se resalta la riqueza de Quirino Paulino Castillo (juzgado en Estados Unidos por narcotráfico), la sobrevaluación de la decoración de la Suprema Corte de Justicia, pero no se utilizan los valores, los logros de la revolución para defender la calidad de vida de los dominicanos”.

Para Vélez es imprescindible que se concatenen el pasado y el presente, tanto para que los dominicanos sigan reclamando sus derechos, como para que se desmitifiquen algunas heroicidades.

“Hay que enseñarle al pueblo, con las palabras y los reclamos, que tenemos valores, que nos somos títeres de los norteamericanos ni de los grupos financieros internacionales, que tenemos derecho a luchar por nuestra soberanía.

“Se debe seguir reclamando la constitucionalidad, mejor educación, salud, seguridad social, no podemos dejar que se desvanezcan los intereses colectivos por particulares”, precisó.

LO QUE FALTA POR DECIR

Sobre la difusión del acontecimiento expresó que no todo ha sido dicho, que de parte del Estado se han suprimido muchas cosas deliberadamente, “porque aquí no se podía hablar en contra del Triunvirato ni de Balaguer, ahora es cuando afloran algunas cosas”.

En ese sentido, refirió que, pese al respeto que muchos dominicanos le tienen, los generales retirados Manuel Ramón Montes Arache y Héctor Lachapelle Díaz traicionaron a Caamaño, “eso hay que decirlo también”.

A su juicio, muchos héroes de la revolución, gente anónima que aportó bastante por la causa, ni siquiera se le reconoce, “sólo a ellos, mientras hay tanta gente que dio todo por el país”.

Vélez, en un ejercicio de paralelismo, describió a Caamaño (padre de Tania, Silvia y Román) como una persona auténtica, tenaz, de mucha voluntad y valor, resaltó que nunca renunció a sus convicciones.

“Cuando se encontró con el pueblo se entregó a él y luchó para construir un país mejor, en el que se priorizara el respeto por la dignidad humana”.