¿Fue merecido el premio PHU a Vargas Llosa?

24_09_2016 HOY_SABADO_240916_ Opinión9 A

Desde el momento que se supo que el anterior Ministro de Cultura, José Antonio Rodríguez, hizo público que el galardonado con el premio literario en honor del maestro Pedro Henríquez Ureña, la prensa se hizo eco, de un lado en favorecer el mismo, pero la gran mayoría se inclinó por no entender, cómo a un individuo que había denostado nuestro país, por muy Premio Nobel que fuere, no se le podía otorgar tan alta distinción.
No podemos olvidar, que el autor de la obra “La fiesta del Chivo” estuvo residiendo en el país, recopilando datos, anécdotas y amoríos del autodenominado “Jefe”; Rafael Leónidas Trujillo Molina.
Durante su estadía, se discutía el derecho que decían tener aquellos hijos de ciudadanos haitianos nacidos en el país, sin poder obtener documentos probatorios de su nacionalidad. Es verdad que muchos, adoptando nombres “medalaganarios” lograron que algunas Oficialías Civiles los inscribieran y en principio se aceptaron como “dominicanos”. Haití, un estado fallido, no se ha ocupado de crear oficialías del estado civil para proveer a los nacidos, tanto en su tierra como en el exterior, de un acta de nacimiento que les permitan obtener la cédula de identidad y electoral o un pasaporte para poder viajar al exterior.
Al crearse el Tribunal Constitucional fue apoderado de tan conflictiva situación, ya que según la Constitución haitiana, todo ser nacido de padres haitianos, sin importar donde nazcan, son reconocidos como ciudadanos haitianos con todos los derechos inherentes a su nacionalidad.
Ahora bien, desde los tiempos en que Trujillo era propietario de varios ingenios azucareros, se inventaron para poder cobrar cuotas de ambos Estados, una cantidad determinada de braceros haitianos por cada ingenio, los cuales, una vez terminada la zafra, debía ponerlo a disposición de las autoridades migratorias para su repatriación. Es indudable, que a pesar del régimen de fuerza de Trujillo, muchos lograron evadir la repatriación y ahora son sus hijos los que han traído este problema migratorio, en el cual se involucró, tanto Mario Vargas Llosa, como su hijo Álvaro, quien era el representante de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y quien también despotricó contra nuestro país, el cual le otorgaba residencia privilegiada.
Lo paradójico de esta situación es que se ataca a la República Dominicana por la promulgación de la Ley 168-13 del 23 de septiembre de 2013 que establece que no son dominicanos los hijos de las personas que residen ilegalmente en el país, desde el 1929 hasta la fecha. Entonces, el Gobierno ha ejecutado el Plan Nacional de Regularización. Esta acción la ha llevado a cabo la República Dominicana, ya que el país que por obligación debe suministrar el documento original de identidad, Haití, no le da cumplimiento.
La República de Haití, que aunque la comunidad internacional no lo quiera admitir, es un Estado fallido, es miembro fundador de la Comunidad del Caribe (CARICOM) y también del Foro Económico del Caribe (CARIFORO); no obstante, estos pequeños Estados caribeños no quieren admitir en sus territorios indocumentados haitianos y han procedido a deportarlos. Las autoridades de estos países en lugar de socorrerlos o protegerlos, los deportan inmisericordemente después de estos correr la riesgosa aventura de echarse a la mar en frágiles embarcaciones.
Actualmente, los Estados Unidos de América están procediendo a deportar un crecido número de indocumentados haitianos. Igual han procedido Brasil, Ecuador y varios Estados Centroamericanos. Es decir, se han constituido en ciudadanos no gratos. Por eso, el único país que no solo los recibe, sino que a una gran cantidad los ha provisto de documentos de identidad, se le lleva a organismos internacionales acusándonos de racistas. Al parecer, los países citados los deportan basados en su incultura y no en la pigmentación de la piel.
En esta Feria del Libro, Vargas Llosa no solo ha sido bien recibido, sino que ha autografiado libros de su autoría. Pero, el resquemor queda y creemos que los dominicanos merecemos el respeto de la comunidad internacional y no en este caso, en el cual llevamos al paroxismo, el complejo de GUACANAGARIX, el cual ha estado latente desde la época de la Colonia.