Fuego destruye casa en El Manguito

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“Ayúdenme, por amor de Dios, ayúdenme para que no se queme mi casa que me voy a quedar sin nada”, gritaba desesperada doña Dilia al ver que la tercera planta de la vivienda que está junto a la suya era devorada por las llamas.

Era la una y cuarto de la tarde cuando la tranquilidad que envolvía al barrio Los Manguitos se rompió dramáticamente: los vecinos, desesperados, se alertaban unos a otros para que supieran que había un incendio que amenazaba sus casas. Gracias a ello, no hubo víctimas que lamentar.

“Se quema la casa de Minguito, llamen a los bomberos, llévense a los niños”, decían las mujeres en medio de la gran confusión que se generó a causa de la rápida propagación de las llamas.

La gente, asombrada y asustada, al principio no sabía qué hacer. Luego, al escuchar el clamor de Dilia pidiendo ayuda, los jóvenes y hombres del lugar reaccionaron y comenzaron a echarle cubetazos de agua al fuego. Aunque no lo extinguieron, lograron disminuir el volumen de las llamas y frenar su propagación.

Cuando llegaron los bomberos, veinte minutos después que inició el fuego, lo controlaron a pesar de las dificultades que enfrentaron con unos cables de electricidad que chispeaban y lograban que las brasas volvieran a prenderse.

“LO PERDI TODO”

Las maderas ya eran sólo restos de carbón que se llevaba el agua. El zinc, un montón de retazos que se mezclaba con las cenizas de lo que una vez fue una casita, dividida en dos hogares, construida sobre el techo de una vivienda de dos pisos.

Junto a estos restos, se veía tan sólo el cuadro de la ventana de la casa de al lado: las persianas se quemaron al igual que las pertenencias de la pareja que vivía allí, dos jóvenes que a las dos de la tarde estaban trabajando y aún no sabían que el cuarto en el que vivían se había quemado, perdiendo así sus pocas pertenencias.

Fabiola Morales, una de las dos inquilinas de la casa de madera que se quemó completamente, sí estaba allí. “Vivíamos en la misma casa, que estaba dividida en dos. Yo tenía mi cama, mi ropa, y la vecina de al lado tenía nevera, cama, juego de comedor, todo lo que tiene una casa. Yo estoy destrozada, ya no me queda nada, solo me tengo la ropa que tengo puesta”, afirmó al tiempo de explicar que la propiedad era de su padre, quien vive debajo de donde estaba la casa.

Cuestionada en torno a lo que sucedió, no podría explicarlo. “Yo le dije a mi mamá que bañara a los niños porque yo me iba al salón y ahí mismo vimos el fuego. Nosotros sacamos a los muchachos que estaban en la segunda. En la tercera, la parte que se quemó, había uno y bajó huyendo desde que vio el fuego”.

El tercer hogar destrozado era el de les indicó que se habían perdido tres hogares. En uno de ellos vivían Cecilia Lorenzo y Mario Antonio Vargas.

“No me quedó nada, el muchacho con un solo pantalón y la mujer también. Por suerte la cosa no pasó de ahí porque aquí somos unidos. Nosotros prácticamente fuimos los que apagamos el fuego” manifestó Vargas.

En cuanto a las causas que originaron el fuego se barajan dos tesis: mientras unos vecinos señalaron que había sido por culpa de un cortocircuito, otros comentaron que en la casa que se quemó había un niño jugando con una vela.

Ninguna de las dos versiones fue confirmada por el teniente Marte, comandante a cargo de las cuatro unidades de los bomberos que participaron en la extinción del incendio. Eso no se sabrá, según aseguró, hasta que una comisión especializada no se presente en el lugar.