Fuego Olímpico
¿Contradicción?

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Para la generalidad de los países de latinoamérica los Juegos Olímpicos no son la mejor medida para evaluar su rendimiento deportivo, pero sí para Cuba, que encabeza el listado de países con más medallas en este tipo de evento, 72 oro, 67 plata y 69 bronce, para un total de 208 acumuladas desde su primera participación en París en 1900, donde ganó dos medallas en la disciplina de esgrima. Fidel Castro declaró: “Hay que revisar el deporte de arriba hacia abajo y viceversa”, y solo un día después, Raúl Castro, su hermano y actual presidente de Cuba, dijo: “Nos complace la actuación de nuestros atletas en Londres”. ¿Contradicción?

Ambos conocen la situación que se vive actualmente en su país, y saben que dentro de las estrategias del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y la Recreación (INDER) el Deporte para Todos es una prioridad y no hay cuantiosos recursos para desarrollar los programas del alto rendimiento, ni las cooperaciones internacionales, como en épocas pasadas. El brillo de sus históricas medallas olímpicas de oro y múltiples campeonatos mundiales que hizo respetar y admirar a esa nación, sirviendo de vehículo promocional a la Revolución Cubana, ya no es su estrategia.

Fidel y Raúl saben de sobra que: hace falta  implementos deportivos, vestimenta, mejor alimentación, multivitamínicos, entre muchas otras más. No es un secreto que luego de la disolución de los países de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) empezaron a bajar la cantidad de fogueos y bases de entrenamiento de los cubanos. Varios deportes quedaron muy por debajo de las expectativas tradicionales: el boxeo, uno de los “buques insignia” de la delegación cubana que asistió.