Fuera del mundo real

Fuera del mundo real

Fuera del mundo real. No es posible saber a ciencia cierta si algunos creen verdaderamente que viven en el mundo que imaginan o simplemente quieren que el resto del mundo crea que estamos en un universo que ya no existe. Cuando terminó la Guerra Fría debió terminar la confrontación. Crearon la idea de una “aldea global” que podría manejarse y gobernarse centralmente desde la potencia que había ganado. Pronto descubrirían que el mundo era ingobernable centralmente.

La OTAN contempló la desaparición de su enemigo como una oportunidad. Comenzaron a retozar cariñosamente con Rusia, la invitaron al G7 aunque, para dejarle claro que era un invitado de piedra, el grupo comenzó a llamarse G7+1. Vivieron una luna de miel creyendo que la llevarían a desarmarse y, frustrados, empezaron a minimizarla e ignorarla con acciones que crecientemente se veían en Moscú como humillaciones. La OTAN, surgida como organización defensiva, necesitaba un enemigo por lo que se convirtió en “ofensiva” y empezó a cercar a Rusia definiéndola explícitamente como “enemigo” y a China como “adversario” que es igual y lo mismo. Lo que justificaba la sobrevivencia de la OTAN era la presencia de Rusia. La OTAN necesitaba un nuevo adversario. Frente a su supuesto enemigo tomaron medidas “preventivas” las que motivaron las aprensiones rusas.

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Fueron hostiles y agresivos y las consecuencias nos golpea la cara y las está sufriendo ahora Ucrania, pero muchos más las han sufrido con la indiferencia cómplice de los que ahora se sobresaltan por el derecho internacional. Las naciones con ambiciones hegemónicas no pueden vivir ni con un país con suficiente capacidad y poder para contrarrestar sus pesadillas y caprichos de dominación, ni con un nuevo actor, China, con potente economía. El sueño de un Gobierno global autoritario se convirtió en pesadilla. Increíble la ridiculez pandémica incontenible de buena parte del liderazgo global.

Creen lo que sueñan. Según lo que se oye y lee, la segunda potencia militar del mundo y exportadora del 19% de las armas del globo, está siendo destruida y necesita “ayuda” urgente de China. Descolocados, en un mundo irreal, piensan llegado el momento para neutralizar a los oponentes.

Resulta bravuconería barata y ridícula los términos con que dicen que Biden le habló a Xi y este no contestó. La idiosincrasia china, como la asiática, no es estridente, es educada y diplomática, pero siempre han sabido poner en su lugar las insolencias, sino, consulten a Kissinger.

Están acostumbrados a imponer cualquier designio, pero ni Rusia ni China son repúblicas bananeras.