Funciones cerebrales y nutrición

JOSÉ A. SILIÉ RUIZ
Tuvimos el honor de ser invitados por la Sociedad Dominicana de Geriatría y Gerontología, a la disertación de la doctora Gladis Maester, neurocientista venezolana, que nos platicó de sus experiencias con el trabajo de investigación que dirige; éste se lleva a cabo en una población de adultos mayores desde hace 10 años, titulado “Estudio de Maracaibo del Envejeciente”.

La actividad científica se realizó en el restaurante Porter House, que reunió un selecto grupo de colegas dedicados al manejo de los pacientes de la “tercera edad”. La actividad contó con el auspicio de los Laboratorios Novartis, a nombre del Excelón, medicación de primera línea para el Alzhaimer.

La muy inteligente expositora fue presentada por el distinguido y por igual investigador geriatra dominicano doctor Martín Medrano, resaltando la labor de indagación de esta egresada de la Universidad de Columbia. Nos comentó que la relación entre las funciones cerebrales y la nutrición tiene muchos perfiles a valorar. La investigación incluye más de 2,5000 envejecientes, en la ciudad venezolana de Maracaibo. En ellos se valoran entre otras cosas: personalidad, la cognición, el humor, los modos de cómo y qué comen, todos los factores de riesgos vasculares, deterioro cognitivo y las enfermedades relacionadas. Cuando se habla de nutrición en el envejeciente tocante con los aspectos cerebrales, no podemos dejar de mencionar las demencias y las enfermedades cerebrovasculares. En la evaluación de la nutrición de las personas de la tercera edad, los problemas de memoria son de gran importancia (pueden olvidar qué comieron); estar presentes ansiedades, tales como la impulsividad, que puede ocasionar preferencias alimenticias alteradas. Son comunes por igual, las dificultades en la planificación de lo que van a comer y como secuela de la edad misma, se dificulta la movilidad y los recursos por lo común disminuyen, se hacen dependientes de otros, que la mayoría de la veces no entienden sus gustos y preferencias, sino que se les imponen la dieta.

En algunas condiciones médicas, como la disfunción bulbar, puede estar asociada con dificultad para tragar, lo cual se ve con frecuencia en el Parkinson y en algunos derrames cerebrales. La disminución del sentido de discriminación del olfato, la mengua del reflejo de la sed se afecta, y pueden perder el interés por la comidas. En muchos casos hay depresión y ansiedad, hay una pérdida de interés, pues para preparar cualquier comida rica en sabor se necesita de un buen ánimo. En esta edad la anedonía y la apatía son parte de la disminución en la calidad de vida que se experimenta con el paso de “esos años”.

El estudio de Maracaibo fue con seguimiento a mayores de 55 años, sometidos a la misma evaluación neurológica, cardiológica, psicológica y bioquímica, para estimar especialmente los aspectos cognitivos y nutricionales, con el propósito de evaluar los parámetros de buena salud. Se hizo primero el censo y luego utilizó instrumentos de investigación para valorar memoria, lenguaje, hábitos tóxicos, historia médica, cambios en la personalidad y de los estados de ánimo y los parámetros de autocuidado. Efectuó entrevistas a los pacientes y los familiares, para tratar de medir cuidadosamente las alteraciones de conducta y personalidad, pues el paso de los años a veces nos hace irritables, y la más de las veces negamos esos cambios. Se enfatizó en el estudio aspectos tales como: memoria, razonamientos abstractos, lenguaje, atención, funcionamiento ejecutivo, con una evaluación neurológica y siquiátrica completa.

Uno de los encuentros de importancia en el universo estudiado fue el sobrepeso y la obesidad. En América Latina, los mayores grados de sobrepeso se han encontrado en México y Chile, pues al parecer el tequila y la herencia mapuche tienen algo que ver. El porcentaje más bajo es en Cuba, entendible tal vez por la educación popular o por el ejercicio de caminar que deben realizar. En el estudio de Venezuela, se encontró un 76% de obesidad, siendo mayor en la mujer. Aspectos de aumento de grasas en sangre, glicemia aumentada, hipertensión arterial, observado en más del 80% en los más mayores. Todo lo anterior confirma que nuestros modelos de alimentación popular son muy nocivos y peor para la salud de la tercera edad. La hipertensión, las grasas elevadas en la sangre, la glicemia sobre los límites normales, estuvieron alteradas de manera importante, relacionadas con la mala alimentación, todos como elementos predicativos de lo que se llama “riesgo vascular”, demostrándose la no adecuación de la ingesta protéico calórica con el consumo energético, con la consiguiente carga de daño potencial, principalmente en los aspectos cerebrales y cardíaco, y su relación con la tasa de demencia que fue para la muestra de alrededor de un 13%; lo cual se considera elevada si es relacionada con otras sociedades.

Llamó la atención a estos investigadores, los bajos valores de folatos y se enfatizó en la determinación de hemocisteina en la muestra, que en los hombres estaba más elevada de 14, que es el valor aceptado para todas las edades. Esta sustancia es un aminoácido que no se ingiere, se deriva de las proteínas de la dieta, específicamente de la metionina. En su metabolismo incide el folato y se necesita de la presencia de vitamina B12 para ser convertida en cisteina. La hemocisteina plasmática varía con diversos factores tales como la edad, y algunas enfermedades como cánceres. Se determinó que el riesgo de hiperhemocisteinemia era un factor de importancia en los adultos mayores más jóvenes, es decir, que antes de los 66 años el cerebro es más susceptible a los efectos negativos de esta sustancia, lo cual no fue significativo para Alzheimer, pero sí para demencia vascular.

La hemocisteina elevada fue un factor de riesgo en personas sanas, para desarrollar el Deterioro Cognitivo Mínimo (DCM), no totalmente dementes, pero con menoscabo intelectual. Se planteó en qué medida, controlando este aminoácido se podría controlar el paso de DCM al Alzhaimer u otro tipo de demencia. Las expectativas son de poder ayudar a la población de la tercera edad a controlar su peso, sus grasas en sangre, etc., para que no haya deterioro mental en relación con la mala nutrición.

La gratificante noche terminó con la juramentación de la nueva directiva de la Sociedad que agrupa a los geriatras: la doctora Rose Nina, que luego de una fructífera dirección entregó al doctor Mayobanex Torres la Presidencia, y conociendo lo activo que es este muy buen amigo geriatra, entrenado en Estados Unidos, somos sabedores de que será un período de mucha ciencia Psico-neuro-geriátrica, en horabuena.