Galerías y arcos exteriores poco observados

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En ciertos monumentos coloniales se observan elementos que los convierten en únicos y se constituyen en símbolo para su identificación. Un claro ejemplo son las edificaciones coloniales que presentan una arqueada exterior, que son poco observadas y apreciadas.

[b]Arqueada del Palacio de Borgellá[/b]

Uno de ellos es el Palacio de Borgellá, situado frente al Parque Colón, reconstruido por el gobernador haitiano del mismo nombre, el cual tiene una galería sobre columnas arqueadas transitable.

Es la única arcada de ambos niveles que existe en la Zona Colonial, construida de mampostería y ladrillos españoles de distintos tamaños y empañetados hace unos años de argamasa por la Comisión de Monumentos, después que en 1971 se desplomó por el huracán George.

La estructura conserva los modismos andaluces, entre los que descollan los alfices rehundidos, peculiares en la estructura mahometana acostumbrada en la arquitectura de aquella época.

[b]Arcada Palacio Consistorial[/b]

También frente al Parque Colón está situado el edificio del Palacio Consistorial, el cual tiene otra estupenda galería exterior arqueada que ocupa la casi totalidad de la acera oeste y tiene la particularidad de ser la única corrida en el país que dobla en esquina. Posee columnas cuadradas con molduras en forma de anillos, las que fueron construidas con enormes rocas talladas y bien lisas.

Se distingue por tener en su segundo nivel varios balcones y amplios miradores de estilo neoclásico.

Esta edificación en el siglo XIX tenía pórticos en los dos pisos, que al remodelarse fueron eliminados.

[b]Pórtico de las Reales Atarazanas[/b]

Igualmente está la edificación colonial de las Reales Atarazanas (hoy museo), situada en el mismo sector, que tiene otra galería exterior arqueada, construida de ladrillos montados en molduras de piedras talladas, enmarcadas en el típico alfiz rehundido.

Son cuatro estilizados arcos altos, de medio punto y amplios, de frente y laterales, que descansan su peso sobre pilastras cuadradas.

El pórtico fue construido en el siglo XIX y restaurado en 1971, en donde intervino el arqueólogo profesor Luis Chanlate.

[b]Arco ciego en escalones de El Conde[/b]

Asimismo se encuentra el arco ciego situado en la escalinata donde se inicia la calle El Conde.

Está totalmente construido de rocas talladas, con una curvatura esbelta entre los muros compuestos de los mismos materiales estructurales, y que va a una terraza que sirve de mirador sobre la avenida del Puerto.

Todo el conjunto es una construcción en forma de arcos, que abre esta arcada que le imprime un aire colonial antiguo.

[b]El Arquillo[/b]

Otra arcada poco estimada por el transeúnte es la que se conserva intacta y que se denomina “El Arquillo”, situado en la calle Arzobispo Meriño, al inicio de la Nouel, contigua al muro de la Catedral y que hace frontera con el nicho de este templo.

Está construido de ladrillos encajados en molduras de piedras talladas y mampostería, y su puerta tranca la entrada a la Plazoleta de los Curas. Permanece cerrado por una puerta enverjada de hierro que tiene unos curiosos rostros con expresiones características de nuestros indígenas, debido a que anteriormente estaba abierta porque por allí entraban los vehículos que venían de la Nouel.

Asimismo, construidos del mismo material, hay dos arcos más situados al Sur de dicha Plazoleta, que están en el Callejón de los Curas: el que inicia su acceso por la calle Padre Billini, y en el corto tramo donde termina está el segundo, que conserva en su parte superior una antigua cruz de hierro.