Ganaderos perdedores

El robo de ganado es uno de los factores de pérdida que enfrentan los ganaderos en varias zonas del país. En Monte Plata como en la frontera, en el     sur como en el este, esta actividad delictual mantiene en jaque a quienes tienen por negocio la crianza de animales, particularmente de vacunos. El robo y sacrificio de reses es constante y la carne es comercializada impunemente, sin una supervisión que permita conocer su origen.

La Asociación de Ganaderos de Monte Plata ha vuelto a clamar por ayuda, debido a este problema. Ha pedido a la jefatura de la Policía que redoble los esfuerzos por contrarrestar la sustracción de ganado. Los ganaderos de la frontera también reclaman ayuda. Al aplaudir que el Ejército Nacional haya enviado más hombres a la frontera, han aprovechado para expresar el deseo de que este refuerzo ayude a contener el robo constante de ganado y su trasiego hacia territorio haitiano.

Este clamor de los ganaderos de Monte Plata y las comunidades fronterizas es secundado y corroborado por los de otras zonas del país, perjudicados igualmente por el robo de sus reses. Es necesario que las autoridades se ocupen de dar una respuesta a este reclamo. Hay que poner los servicios de inteligencia policial y militar en el propósito común de evitar que los ganaderos sigan siendo perdedores.

 

Robo de cables eléctricos

Es difícil concebir que se pueda robar kilómetros de  cables del tendido eléctrico sin ser detectado. Pero en este país ocurre. Por ejemplo, la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este (EDE Este) afirma  que en lo que va de año le han robado 178 kilómetros de conductores en su perímetro de influencia. No hay que ser adivino para deducir que las otras dos distribuidoras de electricidad han pasado por una  experiencia similar. Este tipo de robo no sólo causa pérdidas a las empresas, sino también al público, por diversas razones.

 De alguna manera hay que crear un medio para contrarrestar estos robos. Una podría ser que las personas que dan servicio al tendido eléctrico cuenten con distintivos especiales, o que las distribuidoras notifiquen a las autoridades cuando su personal  vaya a operar en el tendido eléctrico. El hecho es que, sea cual sea el procedimiento, hay que acabar con el robo de cables y con la complicidad  que lo ampara.