García Espino: “Un mural es un esbozo histórico”

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POR CLARA SILVESTRE
Plantear un tema, desarrollarlo de modo que lleve un mensaje implícito y explícito, involucrarse con el proceso de creatividad que esto conlleva, resulta una extraordinaria experiencia para el artista plástico García Espino.

A su juicio, las exigencias de un mural son infinitamente más grandes que las de un cuadro, y en ese sentido cuando se trabaja con un mural se tiende a sobredimensionar todos los elementos que entrar en el conjunto de la composición.

Espino define el mural como una pintura excepcional, que no es precisamente una escuela, porque un pintor de cualquier escuela puede hacer mural, pero que sí puede definirse como una forma de expresión plástica en lo macro (en gran formato).

Destacó que en él, debe contener el estilo característico del artista, “el artista debe tener su dominio, no puede negar esto, sino estaría negando su estilo. El mural es muy importante siempre. Son formas de expresión plástica en lo macro, que comunican y son expresión del desarrollo cultural de los pueblos, de hecho he visto murales en todos los países que he visitado. Un mural es un esbozo histórico de un episodio determinado, y creo que las artes plásticas deben sintetizar episodios o lo que se quisiera de ese pueblo”.

A García Espino le apasiona el mural, fundamentalmente porque “el recurso es mucho más poderoso, se llega más lejos y con más argumento, se tienen oportunidades que no lo da el cuadro de caballete, que está destinado al enclaustramiento. El mural es un discurso público expuesto totalmente a la observación del transeúnte y a la crítica constante”.

Explica que tradicionalmente se considera el mural como cualquier pintura que se expone en una pared, pero a su entender debe definirse como un discurso completamente acabado, bien elaborado y sugerido, que se constituye en un ente armónico representativo, que se plasma sobre un lienzo o una pared de gran formato, porque el mural no solamente está sobreeditado sobre un muro.

Dijo que se trata de una comunicación de gran contenido, que se lanza a la opinión pública, por eso debe comunicar ideas completas, con elementos bien cargados estéticamente, con un dibujo, una armonía y un entorno formal.

Manifestó que un pintor debe considerar que su obra es un ente que no le corresponde, “el pintor pinta y después que sale de su taller es un discurso externo a él, por tanto más aún tratándose de un mural. El que va a hacer un mural debe tener en cuenta que sea un discurso que llene todas las expectativas, que requiere de exigencias más complejas, que además de ser un trabajo de proporciones mayores, requiere un esfuerzo intelectual, estético y artístico, y aprender a dominar informaciones comunes que son observables”.

UN ARTISTA COMPLETO

García Espino siente que ha recorrido por todas las formas, objetos y expresiones que lo convierten en un artista completo, y en 25 años en el arte ha trabajado retratos, paisajes, bodegones, enfocando diferentes temas y de cada uno realizó una exposición que le ha apasionado. “Mis etapas en el arte han sido bien curadas, en el arte no le huyo a nada, todo me ha provocado inquietud y todo lo he trabajado. Creo que el pintor se debe más bien a lo que impresionan sus sentidos”.

En 1992, en ocasión del V centenario, realizó varias obras de monumentos coloniales, pero haciendo del monumento colonial un paisaje urbano y no un monumento de piedra expresada con dureza. Esta exposición de 36 obras recorrió el país provincia por provincia, también representó al país en una feria que se realizó en Cincinati.

Los murales de García Espino se encuentran en importantes instituciones del país como son: la Escuela de Música Elila Mena, el Hospital Padre Billini, en donde realizó un mural sobre la evolución de la medicina, y en las oficinas de Migración y Pasaportes, entre otras.