Gastronomía espacial para el apetito de los astronautas

BAIKONUR. AFP. La primera astronauta surcoreana llegó ayer jueves a la Estación Espacial Internacional (ISS) con un menú culinario que haría palidecer de envidia a los pioneros del espacio y evidencia los grandes progresos realizados en la gastronomía espacial.

   Té de canela, fideos y “kimchi”, un plato fermentado coreano, figuran entre los diez alimentos y bebidas que la astronauta Yi So-Yeon consumirá durante su misión de doce días.

   Gracias a los progresos tecnológicos, los astronautas pueden escoger entre un gran número de platos, cuya lista es cada vez más variada gracias a la llegada cada vez más, de nuevas nacionalidades al espacio.

   “Podemos escoger lo que queremos. Los especialistas se las ingenian para que los platos se parezcan lo máximo a los verdaderos”, explicó el lunes a la prensa Serguei Volkov, capitán de Yi para esta misión que despegó de la Tierra el martes.

   “Si eliges carne, es como comer carne en un restaurante”, declaró.

   Un ‘restaurante’ en el que los comensales están sentados detrás de una mesa metálica, con los pies atados al suelo para combatir la falta de gravedad y con la sensación de que la comida sube en vez de bajar hacia el estómago.

   Pero los avances son tangibles respecto a los inicios de la aventura espacial, cuando los astronautas se quejaban de hambre y debían aspirar una comida pastosa con la ayuda de unos pequeños tubos de aluminio.

   El primer astronauta malasio se llevó en 2007 al espacio varias especialidades nacionales, como los mangos secos, mientras que el primer chino evitó la nostalgia culinaria haciendo acopio de cerdo al ajo, pollo marinado y té.

   El multimillonario Charles Simonyi, uno de los turistas espaciales, invitó a sus huéspedes a deleitarse con codorniz al vino y ‘magret’ de pato con alcaparras.

   La diferencia con los albores de los vuelos humanos salta a la vista cuando se visita el museo del espacio de Baikonur (Kazajistán) consagrado especialmente a los alimentos.

   Los astronautas de la época soviética tenían que conformarse con soluciones menos apetitosas, llevándose a la boca el contenido de unos sobres de plástico transparente, con etiquetas que trataban de hacer creer que se trataba de “sopa de col” o “mostaza rusa”.

   La directora adjunta del museo, Aliona Kim, señala que los astronautas son privados de alimentos antes de su despegue y necesitan ingerir grandes cantidades de vitaminas y minerales con el fin de restablecer su metabolismo una vez en el espacio, según destaca un reportaje de AFP.

Menú al espacio

Tatiana Gavroutchenko, especialista de la alimentación en el espacio, asegura que los platos rusos son deliciosos y mejores que los estadounidenses.

   “Concebimos nuestros menús de una forma personalizada, en cambio los estadounidenses tienen platos estándar”, defiende. Su instituto Birioulevski produce unos 200 alimentos, entre ellos el tradicional pan negro ruso, arroz asiático y queso con nueces, avellanas o almendras.

   “Nuestros astronautas prueban nuestras productos en la Tierra, indican sus preferencias y nos las encargan”, explica Gravroutchenko.   “A los estadounidenses les gustan nuestras sopas, nuestro borchtch (sopa de remolacha y carne), nuestras galletas y el puré de cebolla.