Gentilicios francomacorisano, petromacorisano

Un diario inserta notas acerca de sucesos ocurridos en el país o en otras naciones, que puedan ser de interés para nosotros. Esto, generalmente se maneja por fechas, sean más o menos recientes, en orden sucesivo. Sin embargo hemos visto en publicaciones –nacionales– dando interés al acontecimiento que  a la fecha en que se produjo. Esto puede ser como el entendimiento de la persona que dirige la columna, pero es mi criterio particular, porque a menudo me desubica y he de volver a leer para darme cuenta del valor o pertinencia de ese empleo.

También se da el caso de que, en esa columna, alguna aportación sea descuidada y nos haga caer en un error: una falsa información no puede ser nada apetecible.

Pongo por caso los dos Macorís que nos gastamos por aquí: Es decir, si estoy vinculado a este /o aquél topónimo.

Como nací y me levanté en Santo Domingo, mi inclinación me hace pensar que Macorís del Mar, o sea simplemente Macorís, estoy hablando de la ubicación al este de la República Dominicana. Aparte de que varias décadas atrás, la presión económica había lanzado a los “petromacorisanos” hacia la capital de la República, por la cercanía entre pueblos.

En ese orden, si estoy ubicado o si hubiere vivido por la región nororiental: Samaná, Sánchez, Nagua, La Vega, Moca, si se hablare del otro Macorís entenderíamos como el Macorís del corazón del Cibao. “Voy para Macorís”. Entendimientos, deberes, según… algunas veces he escuchado a personas residentes en la capital, que dicen “voy para Macorís” y estando en Puerto Plata se le ha dicho que “iba a hacer en un viaje muy largo”, porque interpreté el Macorís que está a la vera de la capital. Quiero decir que se interpreta según los signos de cada quien.

En la columna diaria L.L.C., periódico Hoy, p. 7E del 22 de agosto del año en curso, leemos “1910: nace en la ciudad de San Francisco de Macorís el destacado escritor, Francisco Domínguez Charro”.

Mi mente rechazó la “ciudadanería”, entre otras cosas, por el emblema con que se lanzó al mundo de las letras el poeta de la parte sur de la isla: “Viejo Negro del Puerto”, memorable, estremecedor.

Me honro tener grabada una inspiración  con letras del ingeniero José Rafael García Pascal (Puchito) y cantado por su esposa Victoria García Pascal, mis amigos, mi familia, que ahora residen por los lados de Boston, E.U.A.

Busqué en diccionarios y enciclopedias. Detuve la búsqueda para el dato que me inclinó por el tema: “Diccionario de Autores Dominicanos 1492 – 2000, Cándido Gerón, tercera edición”.

La entrada de dicho diccionario reza de esta forma (pág. 157): “Domínguez Charro, Francisco. Nació en San Pedro de Macorís el 22 de agosto del 1912. Falleció el 15 de septiembre de 1943”. Poeta “vencido, por la muerte antes de tiempo, su expresión armoniosa y original, se cortó en el mismo medio de su ascenso”… Me pregunto: ¿Existe otro Francisco Domínguez Charro, oriundo u original con las mismas obras o títulos que se reparten, regiones distintas, del mismo adjetivo –gentilicio–?

Lo desconozco. Pero el pueblo o cada pueblo tiene su tema para nombrar las cosas con un nombre, para diferenciar y echar a un lado errores o ambigüedades: Es decir, hasta el mínimo posible. En definitiva San Francisco para acá y San Pedro para el otro lado. Y colorín, colorao…