¡Gerónimo Gómez: Juegos del color y sueños de la materia!

¡Gerónimo Gómez: Juegos del color y sueños de la materia!

A pesar de la nebulosa que desluciera un tanto las últimas elecciones del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos, celebradas a finales de mayo del pasado año 2021, desde el CODAP, bajo la actual presidencia del ochentista José Sejo, parece que se apunta hacia un proceso de “renacimiento”, organizando exposiciones meritorias y reconocedoras que atraen el interés e imponen la visita, tal como la exposición “Constructivismo Abstracto Caribeño”, primera muestra individual en Santo Domingo del destacado artista dominicano Gerónimo Gómez, proactivo militante del gremio y autor de una propuesta pictórica en proceso que se torna merecedora de un atento seguimiento

Gerónimo Gómez es un artista con bastante fogueo creativo y expositivo, razón por la cual su más reciente producción pictórica resulta de un arduo e interesante proceso evolutivo que encuentra su registro en distintos eventos, concursos, exposiciones y ferias de arte contemporáneo a nivel local e internacional, tales como “Fusiones II, encuentro y caminos”, expo-colectiva presentada entre abril y mayo del pasado año 2021 en el Colegio Dominicano de Artistas Plásticos y el Premio de Pintura de Casa de Teatro, donde fue seleccionado en sus ediciones del 2002 y 2003. Asimismo, obtuvo una Mención de Honor en la edición del 2019 de dicho concurso.

La constante hipermimética y polisintetizadora de lo formal y lo conceptual, prospera con gracia, dignidad y efectividad en la obra pictórica reciente de este artista, nacido en la ciudad de Santo Domingo el 30 de septiembre de 1964.

Imaginación, carga existencial, mito, magia, memoria, naturaleza, sentido de la tierra, sueño, vigilia, enigma y absurdo cotidiano, resultan fuentes inspiradoras privilegiadas para Gerónimo Gómez en el proceso creador de una pintura donde la huella de lo atávico, el sueño, el signo cultural, la paradoja política y los ritos cotidianos de la violencia, persisten como contenidos objetivos y subjetivos esenciales.

Gerónimo Gómez. Mirones de la noche. Acrílica sobre tela, 50×50 pulgadas, 2020.


Esto se aprecia especialmente en obras como las tituladas “Agonista de la noche” (2020); “Boicot en la noche” (2018); “Robalagallina” (2020); “El hombre y su armadura” (2020); “Agonista con cielo amarillo” (2020); “Volando la Luna” (2021); “Quien te observa” (2020); “El altar de los dioses” (2020); “Mirones de la noche” (2020)y “Cabeza de toro” (2020).

En estas obras, Gerónimo Gómez ensaya una semiótica pictórica íntima y templada, mediante un constructivismo abstracto de espíritu lúdico e instinto reflexivo. En su proceso creador, el artista superpone y descompone formas, espacios y estructuras visuales al mismo tiempo que yuxtapone y fusiona signos y planos geometrizados, materializando una progresiva multiplicidad de tramas, fantasmagorías, juegos texturales, fracciones expresivas y matices cromáticos de gran potencial sugestivo.

Aunque ha expuesto sus obras con frecuencia en diversos espacios culturales locales y de otros países como Estados Unidos, Suiza, Alemania, Rusia, Italia, Francia y Venezuela, sus muestras individuales más significativas se han presentado en Rio Gallery; el City College y la Biblioteca Pública de la ciudad de Nueva York entre 1999 y el 2000.

Ante el reducido cuerpo de obras que ha mostrado recientemente en el Colegio Dominicano de Artistas Plásticos, queda bastante claro que Gerónimo Gómez asume consciente una práctica pictórica basada en el rigor de factura y en la autonomía significativa de la superficie.


Desde mi íntima perspectiva, entre los aspectos de mayor relevancia contenidos en el conjunto de obras que han integrado esta su primera explosión individual en Santo Domingo, destaca su febril abrazo al sistema pictórico tradicional a partir de los postulados estéticos capitales de las vanguardias históricas europeas; el Constructivismo de Joaquín Torres García (1874-1949) y la Geometría Sensible latinoamericana del siglo XX.

El grado de artisticidad de cada una de sus obras, estalla sostenido por las riquezas expresivas y simbólicas de la forma, la materia, el color y los juegos texturales.


En la pintura de Gerónimo Gómez, lo esencial es la libertad del diseño y la vitalidad del color. Y hay en esta pintura una noción práctica de un arte arduo que aspira dignamente a su instante jubiloso. Gómez procede con buen instinto y notables resultados a la hora de explorar el potencial plástico de las veladuras; los virajes de la volumetría; los límites y posibilidades de las texturas, así como las claves del equilibrio entre los elementos plásticos ajenos a toda intención o significado objetivo.

La práctica pictórica de Gerónimo Gómez trasluce una personalidad creadora con un enorme afán por deshacerse de lo intrascendente, la banalidad y las leyendas urbanas del estrellato que tanto desesperan a una buena parte de los creadores dominicanos de las últimas generaciones.

En estas obras, hay un artista absorto en su oficio de taller. Desde luego, tal como lo hemos advertido, la suya es una producción pictórica en proceso. Esto significa que nuestro artista no tiene más opción que ser su propio crítico y prever siempre que “menos es más” para evitar caer en la sobresaturación elemental de las superficies o estrellarse al borde del desfase que arrastran las bagatelas del barroquismo…

La práctica pictórica de Gerónimo Gómez trasluce una personalidad creadora con un enorme afán por deshacerse de lo intrascendente.

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