Gestión de calidad

Cualquier persona que está a cargo de un equipo debe tener como prioridad mantener una transmisión eficiente y clara de ideas, objetivos, visiones y metas; en el acto de comunicar, lo importante es hacerlo en forma clara, a la persona apropiada y en el momento necesario; mantener una buena comunicación con los empleados es substancial para que exista confianza entre ambas partes y así lograr mayor entendimiento y eficiencia. En sí, un gerente no es más que un facilitador de ideas y recursos.

Esto es por esto que se deben tener los conocimientos necesarios sobre la psicología organizacional, que se enfoca en la manera en que los grupos, líderes y la cultura de una organización influyen en los trabajadores, derivando de ella dos ejes centrales en una gestión de calidad: la motivación y satisfacción laboral.

Nadie puede dirigir eficientemente una compañía o departamento por sí solo; aquí es donde se resalta el nivel de liderazgo,  en cómo se logra que las cosas se hagan a través de otros, porque el arte de ser líder consiste en saber delegar, esto, tomando en cuenta que es importante informar al personal sobre los objetivos y políticas de la empresa, con el fin de que no se cometan errores y asimismo conozcan lo que pueden lograr dentro de la compañía.

Por todo esto y por mucho más, es que considero como significativo las políticas de selección, formación y retribución de los profesionales en las instituciones, puesto que encontrar a los mejores candidatos para realizar unas funciones específicas supone un gran reto para las organizaciones, independientemente de su tamaño, ya que tienen un reflejo directo en la cuenta de resultados de las empresas.

Para propiciar un buen ambiente de trabajo y motivar a sus subordinados, el trato afable y la comunicación clara son importantes. Esto puede sonar fácil y obvio, pero con frecuencia es complicado y no se da. Por el contrario, es frecuente que en el interior de la empresa existan tensiones y recelos entre los trabajadores y no se logre un ambiente de respeto mutuo y compañerismo.

Dar el ejemplo de responsabilidad, honestidad y ética profesional, para que el empleado adopte un buen sistema laboral, siempre evitando conflictos entre el personal, es la esencia en una gestión de calidad, donde el desarrollo del talento, el compromiso con los planes de formación o el diseño personalizado de la retribución, son el complemento de un personal con altos estándares de satisfacción laboral, logrando así, un notable nivel de eficiencia y eficacia en la institución.