Gestión de la salud mental entra en las prioridades de la empresas latinoamericanas, según estudio

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Según las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, se estima que la depresión y la ansiedad serán las primeras causas de pérdida de la capacidad laboral en los próximos 10 años a nivel global y regional. En nuestra región múltiples factores siguen acelerando este proceso de deterioro de la salud mental de los empleados y, en este contexto, las empresas han tomado medidas para contrarrestar esta tendencia, como ha sido identificado en otros estudios a nivel global.

Esta tendencia quedó demostrada en el Estudio Regional Tendencias de Salud Mental en Latinoamérica y el Caribe 2019 de Mercer Marsh Beneficios, área dedicada a seguros de personas y consultoría de beneficios de Marsh Franco Acra. En esta encuesta participaron 880 empresas de 12 de los sectores más importantes de la economía, en 11 países de la región.

Una de cada cinco empresas encuestadas cuenta con políticas de salud mental y/o programas corporativos para la gestión de la salud mental de sus colaboradores. Estas organizaciones se enfocan en políticas de prevención de la violencia y/o acoso laboral en el trabajo (66%), prevención del abuso del alcohol y sustancias ilícitas (51%) y la resiliencia en el trabajo a través del coaching, apoyo profesional, etc. (45%), como las acciones más comunes.

Según el reporte, en República Dominicana, un 23% de las empresas ya ofrecen planes de acción para cuidar la salud mental de sus empleados, como son campañas de educación mental, servicios profesionales de salud mental, programas de apoyo al empleado, entre otros.

A nivel regional, un 21% de las empresas encuestadas dice llevar a cabo estudios para medir la salud mental de sus empleados y hasta un 50% de esas empresas ha implementado herramienta o estrategias para hacer frente a los problemas hallados en estos estudios.

En el contexto de estos resultados, Enrique Valdez, CEO de Marsh Franco Acra, destacó que “es importante que las empresas entiendan la importancia de impulsar culturas corporativas inclusivas y desestigmatizar los problemas de salud mental de manera de poder identificar tempranamente a los individuos en riesgo y ayudarles a prevenir complicaciones mayores, como son el deterioro social, familiar y la falta de productividad”.

Aunque ha habido un mayor reconocimiento por parte de los empleadores frente a la necesidad de ofrecer más apoyo y una mayor legislación alrededor de la salud mental en la región, aún hay brechas sobre el entendimiento del problema y las estrategias para abordarlo.

Factores como el estrés en el trabajo, la preocupación por la estabilidad laboral, la seguridad financiera y las presiones de las redes sociales, así como la concentración de la población en grandes zonas urbanas y su impacto en el desplazamiento y la contaminación, son factores que impactan la salud mental de la fuerza laboral.

Actualmente, las organizaciones deben afrontar dificultades como el estigma social que se impone a quienes admiten padecer dolencias relacionadas con su salud mental, el pobre acceso a servicios de calidad, los altos costos de los tratamientos para estos padecimientos, así como la falta de políticas y legislación apropiadas.

De acuerdo con la Encuesta de Tendencias Médicas Globales 2019 realizada por Mercer Marsh Beneficios, los problemas emocionales son el tercer factor de riesgo que más influye en los costos médicos para los programas de salud subsidiados por los empleadores.