Giovanni Gottardo

A finales de 1996, Giovanni Gottardo, parte de Italia con destino hacia República Dominicana para llevar a cabo una importante misión: iniciarse en el ambicioso proyecto que Parmalat se había trazado en esta media isla.

[nf]Con su marcado acento italiano, Giovanni cuenta que estaba ocupado en su faena diaria cuando, sorpresivamente recibe una llamada del vicepresidente de Parmalat, Gianni Tanzi, quien le comunica que debe pasar por sus oficinas; allí le propuso esta singular aventura.[tend]

[nf]“Quedé muy sorprendido, la verdad es que nunca se me ocurrió que ellos quisieran enviarme al exterior a desarrollar este proyecto. Esperaba una gestión de otra planta, pero en Italia”, dijo Gottardo.

En esa reunión, Tanzi le explicó, que ellos querían que les diera un apoyo por un año, debido a su experiencia acumulada en las áreas de lácteos, de proceso y de análisis, para lo cual le propusieron que integrara un equipo de técnicos y asistentes que le ayudara en el funcionamiento de los equipos, así como en la producción y comercialización de la leche.

[nf]El joven administrador hace una pausa en su relato para referirse a la llegada de Parmalat a tierra dominicana. La empresa llega al país en 1995, año en que se formalizó un acuerdo entre esa empresa, la Asociación Nacional de Productores de Leche (Aproleche) y otras organizaciones ligadas al sector lechero.

A través de ese acuerdo, los ganaderos se comprometieron a aportar la estructura de una planta procesadora de leche, propiedad del INESPRE, para producir y comercializar el referido producto.

[nf]Retoma su narración de tan memorable reunión con el ejecutivo de Parmalat en Italia, señalando que en el instante que se formalizó la propuesta de dirigir el nuevo proyecto, se desempeñaba como gerente de planta y asistente del presidente de la empresa.

[nf]Cierra sus ojos brevemente para tratar de capturar el momento de su llegada al país. “Para mi fue un choque muy grande; mi primera impresión fue que era una ciudad muy caótica, con mucha gente, con muchos autos, pero poco a poco, me fui acostumbrando”, asegura con una agradable sonrisa.

Superada la impresión inicial, a Gottardo le bastaron unas pocas semanas para apreciar lo acogedor que es el país y la calidez de sus habitantes.

Tanto es así, que el administrador delegado de Parmalat, se atreve a afirmar: “para un italiano cuando se habla de República Dominicana, se compara con algo muy agradable, algo de mucha felicidad, de gente muy simpática y esto, realmente, es así”.

Giovanni conversa sobre su adaptación al clima del país y a las labores propias del trabajo que le encomendaron. En ese sentido, afirma que en los primeros seis meses de estadía en el país, comenzó a trabajar arduamente en la instalación de los equipos de la nueva empresa a su cargo, expresando que al igual que en todo comienzo, hubo muchas dificultades, teniendo en cuenta que era un país nuevo para él.

Sus ideas fluyen rápidas; habla con mucha pasión y precisión de su trabajo y de todas aquellas cosas que hizo en el primer año de estar instalado en el país.

En su primer año, se dedicó a buscar otras personas que le ayudaran a desarrollar el proyecto, a conocer la idiosincrasia del dominicano y colocar en el carril adecuado la incipiente

empresa.

Su intuición, unida a la experiencia, le aseguró que el proyecto iba rindiendo sus frutos, lo que le motivó a hacer nuevas inversiones, que incluían la compra de nueva maquinaria para la planta procesadora de leche.

Parmalat ingresó al mercado dominicano con una inversión que osciló entre los 30 a los 50 millones de pesos. Siete años después, esa inversión fue aumentada a los 400 millones.

Expresa además, que al instalarse en el país encontraron un sólo competidor, razón por la cual se motivaron a fabricar un producto de marca, dar un valor agregado al producto y ofrecer un servicio diferente.

“Al principio, recuerdo que todo fue muy difícil. Tuvimos un desarrollo lento, no obstante, hemos crecido bastante, metódico y sistemáticamente”, señala.

Con relación a sus logros, Gottardo asegura que se siente muy satisfecho con el éxito obtenido por Parmalat y por la aceptación del producto por los consumidores.

“Todo el mundo nos felicita por el logro que hemos podido alcanzar en el mercado; por la calidad de nuestro producto, porque trajimos algo nuevo a los consumidores, no solamente con la leche, sino cuando empezamos con los jugos, a través de ellos pudimos ofrecer otras frutas como es el caso del albaricoque”, dice visiblemente emocionado.

A seguidas señalas: “Mi otro compromiso es con los consumidores de Parmalat, es decir, de cada día entregarles un producto bien acabado y de buena calidad”.

Cada vez que habla sobre su trabajo, Giovanni, muestra su satisfacción personal por los logros y la labor realizada para encaminar a la empresa a un buen sitial.

Sobre el particular, el joven gerente asegura que, posiblemente, deba permanecer en el país dos años más, o quizás más, ya que no es política de la empresa hacer cambios muy rápidamente.

No obstante, afirma que está listo y disponible para cuando la administración de la empresa entienda que debe removerlo en su cargo.

“Yo podría iniciar el proyecto en otro lado. Me gustaría que fuera más fácil de lo que fue aquí, porque realmente me costó mucho trabajo, tiempo y mucha dedicación alcanzar lo que hemos logrado hasta ahora”, indicó.

Cada día, a las nueve de la mañana, luego de disfrutar de un exquisito desayuno, acude a la empresa, ubicada en el sector de Villa Duarte. Desde su oficina maneja todo lo relacionado a las necesidades administrativas, técnicas y comerciales.

Aunque no tiene una frase en particular para iniciar su jornada, el ejecutivo, gusta de comenzar su día rebosante de optimismo y energía, razón por la que trata de infundir y transmitir ese ánimo a las 400 personas que están bajo su mando.

Además de las actividades propias de la empresa, esta realiza una importante labor social en el país.

La misma patrocina un programa de lucha contra el SIDA en la zona fronteriza, que consiste en donar leche y medicinas a las madres contagiadas con esta enfermedad.

De igual manera, tiene un programa de ayuda a jóvenes con problemas psicomotores, el cual es desarrollado de manera conjunta con la secretaría de Educación.

Muy emocionado, recuerda un proyecto que denominaron, “Un millón de razones”, el cual consistió en donar un millón de pesos a diez instituciones sin fines de lucro.

[b]SU VIDA FAMILIAR[/b]

A la edad de treinta años, Giovanni Gottardo contrajo nupcias con Maristella Pini, el 29 de febrero de 1992, en la iglesia San Biago, ubicada en Como, su pueblo natal.

Con ella ha procreado dos hermosas niñas: Jessica, de 10 años, y Carola, de tres.

Giovanni y Maristella, formalizan un sólido matrimonio, al que han sabido mantener y valorar, a pesar de la distancia que en principio, pudo significar su designación como administrador delegado de Parmalat en República Dominicana.

Recuerda que fue un poco difícil, ya que pensaba que era un trabajo temporero, y por esta razón viajaba cada dos meses a Italia. Luego de transcurridos casi tres años, decidieron que lo mejor era que su esposa y las niñas se trasladaran al país.

Dice sentirse muy orgulloso de sus hijas, de quienes asegura se adaptaron rápidamente al país, sobre todo la pequeña Carola, quien, a su parecer, muestra un temperamento más caribeño. De Jessica, afirma que le gusta estar en República Dominicana y que se introdujo sin mayores dificultades, a su nuevo colegio.

Para que las pequeñas no olviden sus raíces, tanto Giovanni como Maristella le hablan en italiano.

Su familia es una parte importante de su vida. Por esa razón, trata de pasar la mayor parte de su tiempo libre con su esposa y sus hijas en la casa. En otras ocasiones, disfrutan de la playa y de los parques de diversión. Al efecto, cada vez que puede va con su esposa a un centro de diversión y baila merengue.

“Ya la gente me dice que no parezco tan italiano. Me lancé hace mucho a bailar merengue, no es tan difícil y por eso me fue muy bien. Algo que me falta por aprender es bailar salsa, ese ritmo me gusta mucho, pero todavía no me sale”, dice en un tono jocoso.

La entrevista concluyó con estas palabras: “la familia es muy importante; necesito verla como un punto en el que cualquier inconveniente que se presente, puede solucionarse. Es un punto de equilibrio y estímulo para mejorar”.