Gobierno Haití en bancarrota

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PUERTO PRíNCIPE.- Los gobernantes interinos de Haití intentan reconstruir un país en quiebra, una tarea de enormes proporciones pues muchos ministerios han sido saqueados y la ayuda exterior está llegando en cuentagotas.

La ONU ha recolectado algo más de una cuarta parte de los 35 millones de dólares en ayuda de emergencia requerida para ayudar a estabilizar Haití luego de una rebelión de tres semanas que obligó al presidente Jean-Bertrand Aristide a abandonar el cargo hace un mes.

[b]Latortue duraría 18 meses[/b]

Por otro lado, el asesor especial de la ONU para Haití, Reginald Dumas, dijo ayer que el gobierno interino encabezado por Gérard Latortue podría durar 18 meses y que cualquier misión de ayuda en las condiciones actuales del país puede necesitar 20 años.

Dumas subrayó a la prensa que hace falta ayuda de largo plazo en Haití, que -según otros responsables de la organización- enfrenta ahora condiciones más difíciles y complejas que cuando se envió una primera misión de paz, hace diez años.

“Algunos creen que las elecciones deben celebrarse antes de fin de año, pero eso no parece factible dadas las tareas que implica el tener un sistema electoral en marcha”, dijo Dumas tras una reunión a puerta cerrada en la que informó al Consejo de Seguridad de la ONU sobre sus recientes reuniones en el país caribeño.

“Por ejemplo, la gente no tiene ni siquiera documentos de identidad”, señaló Dumas, quien explicó haber detectado cierto consenso en la idea de que “tal vez hagan falta 18 meses de transición antes de unas elecciones”.

“Lo que debemos tratar de hacer es llevar al país por el camino de la normalidad y eso va a tomar tiempo, un tiempo muy largo”, agregó.

[b]Donantes[/b]

Latortue debe reunirse el 14 de abril con donantes extranjeros para solicitar más fondos pero, en el ínterin, las agencias gubernamentales están virtualmente paralizadas, incapaces de ofrecer servicios básicos tales como electricidad, o la recolección de basura.

“Sufrimos grandes dificultades y carecemos de fondos para todo”, dijo el ministro Robert Ulysse. “Todavía intentamos poner en marcha el motor, pero no vamos a ninguna parte”.

Los ministerios de Agricultura y de Asuntos Sociales fueron destruidos durante el caos y otras oficinas saqueadas carecen de muebles o de vehículos.

La empresa de electricidad estatal, que inclusive en tiempos normales tenía dificultades para ofrecer servicio la mitad del día, se ha visto obligada a solicitar préstamos privados para proveer una mínima prestación.

Las nuevas autoridades culpan al gobierno de Aristide por su corrupción y despilfarro de fondos. Ulysse ha dicho que el ex presidente y sus funcionarios derrocharon 1.000 millones de dólares. Sin embargo, está todavía pendiente una auditoría por parte de una firma internacional a fin de verificar los cargos.

“La corrupción arruinó el país”, dijo Anne-Marie Issa, uno de los siete miembros del Consejo de Sabios que ayudó a formar el nuevo gobierno. “La gente es más pobre, los niños no pueden ir a la escuela, y las instituciones no están funcionando”, indicó.

El ex ministro de Aristide, Leslie Voltaire, uno de los pocos ex funcionarios que no está oculto, se negó a comentar las acusaciones.

La mayoría de los trabajadores entre los 8,3 millones de habitantes de Haití están desempleados. Otros subsisten sobre la base de empleos de ínfima importancia. La pluralidad de los haitianos viven en zonas rurales, sin electricidad, agua potable, o atención médica.

Las ciudades están igualmente decrépitas. Puerto Príncipe, la capital, cuenta con sólo cuatro ascensores.

“Básicamente, este gobierno ha heredado una catástrofe”, dijo el importador Jean-Claude Assali. “A menos la comunidad internacional proporcione substancial ayuda para reconstruir … creo que la tarea será casi imposible”.