Gobiernos Bush y Clinton niegan omitieran terror

WASHINGTON (AFP).- Dos días de audiencias en el Congreso de altos responsables norteamericanos sobre los atentados del 11 de setiembre del 2001 revelaron insuficiencias de los servicios de inteligencia y del ejecutivo durante los dos últimos gobiernos frente a la amenaza terrorista.

Pero funcionarios de las administraciones de George Bush y de su antecesor Bill Clinton lo niegan.

“Hicimos todo lo que pudimos, todo lo que pensamos que debíamos hacer para defender al pueblo estadounidense y vencer a Al Qaida”, aseguró Madeleine Albright, ex secretario de Estado del ex presidente demócrata Bill Clinton, a los diez demócratas y republicanos que condujeron las audiencias.

Esta conclusión sacada en medio de temores por eventuales nuevos atentados en Estados Unidos fue compartida por la mayoría de responsables de la era Clinton y de la actual administración Bush, que testimoniaron el martes y miércoles ante la comisión encargada de investigar los atentados que dejaron casi 3.000 muertos.

“El terrorista es un animal que opera con inteligencia”, admitió George Tenet ante esa comisión. “Es capaz de darse cuenta de que nuestro sistema de vigilancia es mejor que nuestro sistema de entrega de visas y se infiltra entonces en el país con documentos y pasaportes falsos”, explicó el director de la CIA nombrado por Clinton y mantenido por Bush.

Los servicios de inteligencia de la primera potencia mundial, en dos administraciones sucesivas, no pudieron determinar la amenaza.

“Fuimos de amenaza en amenaza. De golpe el país dejó de estar sistemáticamente protegido, ya que a pesar de correr por todas estas amenazas, a veces hasta el final, nos agotamos”, agregó Tenet. “No contratamos a las buenas personas ni reunimos las informaciones correspondientes a los enormes esfuerzos requeridos”, confesó.

El momento más fuerte de estas audiencias excepcionales fue sin duda el testimonio del ex responsable de la Casa Blanca en la lucha contra el terrorismo, Richard Clarke. En un libro publicado el lunes, sostiene que Bush subestimó a Al Qaida, prefiriendo concentrarse sobre Saddam Hussein.

“Al invadir Irak, el presidente de Estados Unidos socavó en gran medida la lucha contra el terrorismo”, afirmó Clarke ante la comisión independiente que investiga los atentados del 11 de septiembre del 2001, sorprendiendo a sus miembros.

La anterior administración demócrata también tiene cosas que reprocharse, estima un informe preliminar de investigadores para quienes la política de neutralización de Al Qaida sigue siendo imprecisa.

“No podía quedar ninguna duda acerca de la intención del presidente Clinton cuando envió 60 misiles de crucero Tomahawk contra Bin Laden en agosto de 1998”, tras los atentados de Al Qaida contra las embajadas estadounidenses en Africa oriental, dijo el ex consejero para la seguridad nacional, Sandy Berger.

Las audiencias también dejaron al descubierto la débil coordinación entre los servicios de seguridad estadounidenses, en especial desacuerdos entre el Departamento de Estado y el Pentágono y una ausencia de intercambio de informaciones entre la CIA y la policía federal (FBI).

Para varios responsables y ex responsables, el asesinato de Bin Laden no habría impedido los atentados del 2001. “Creo que el plan estaba siendo aplicado (…) decapitar a una persona, incluso a Bin Laden en ese contexto, no habría detenido el plan”, afirmó Tenet.

La comisión de investigación debe aún escuchar más testimonios, entre ellos los de George W. Bush a puerta cerrada, antes de publicar sus conclusiones a finales de julio.