Gracias a la Gallup, por los reformistas

Tenemos mucho que agradecerle a la Gallup por su reciente encuesta: Resaltó la importancia de las matemáticas para que políticos puedan entender que el promedio de promedios parciales no tiene que coincidir con el promedio de las sumas totales promediadas.

Confirmó que esta campaña electoral sigue siendo una competencia de errores, puesto los peledeístas debieron celebrar su avance mientras el PRD sigue rebalsado en su voto duro, rasgándose, en cambio, las vestiduras  para lucir como perdedores que patalean en beneficio de sus adversarios.

Advirtió que cerca de la mitad de los electores consideran poco creíble la JCE,  lo cual debe tomarse con seriedad  puesto que una imposición de resultados pudiera destruir los 46 años de democracia ininterrumpida y agregar ingredientes a situaciones preexistentes atentatorios de paz y orden públicos; sobre todo en circunstancias que este organismo se vanaglorió de la precaria credibilidad recibida (51%) poquísima para su naturaleza arbitral. Aportó que más de la mitad de los electores (55.6%) no ha pensado mucho en las elecciones, reflejando que el ciudadano común cumple subconscientemente las leyes que clases dominantes no cumplen y que la JCE no hace cumplir sobre el ejercicio político matizado por  cherchas y espectáculos fuera del período electoral formalmente declarado.

Pero los que más tenemos que agradecer a Gallup somos los reformistas: A pesar de la inercia institucional del PRSC todavía rondamos la barrera mayoritaria; persiste la posibilidad de segunda vuelta y el porcentaje que falta para ganar en la primera es inferior a las preferencias reformistas, lo cual significa que tenemos la llave; reafirmó que los reformistas quieren concurrir con candidatos propios aún cuando los opuestos prefieran, obviamente, que nos aliemos para apoyarles. Y la quinta parte de los electores siguen propensos a cambiar sus intenciones de voto.

Sepultar estas posibilidades postulando alianzas incondicionales e “irreversible”, como señalan algunos, al PLD en primera vuelta, constituye un suicidio institucional.

Más aun ante la insatisfacción ciudadana consecuente de políticas gubernamentales auspiciadas por este partido: Por cada dominicano que califica su situación buena o muy buena, más de cuatro la califican mala o muy mala. Tres de cada cuatro dominicanos tienen visión negativa sobre la economía.

Más de dos terceras partes percibimos que vamos por mal camino.

Constituye un contrasentido, teniendo la llave, propiciar la continuación incondicional e irreversible de este mal camino; cuando las instancias responsables de la nación, y el PRSC debe serlo, les corresponde enderezarlo.

Gracias a la encuesta Gallup por proporcionarnos argumentos para evitar el suicidio institucional, incondicional e irreversible, del reformismo; para beneficio de nuestra democracia y su pluralidad.