Granadillo
La fruta apetecida

Granadillo <BR><STRONG>La fruta apetecida</STRONG>

POR MARGARITA QUIROZ
Pese a no ser una fruta autóctona, el granadillo ha sido “adoptado” con gran aceptación por los dominicanos.  Se trata de una de las tantas frutas sabrosas y beneficiosas para la salud, que forma parte de la dieta criolla, y que fue introducida a la isla, junto al níspero, aguacate, zapote, limoncillo y cajuil, después del “descubrimiento”, como parte del botín comestible que conseguían a su paso los conquistadores durante sus travesías.

Sin duda, una fruta sabrosa, muy demandada, pero casi siempre comercializada  a elevados precios, si se compara con otras como el melón, la manzana o la guayaba que en muchos casos son importadas.

Actualmente la unidad se vende en mercados y supermercados entre RD$130 y RD$180 y, esto se debe, según datos suministrados por la Secretaría de Agricultura, a que el volumen de demanda del granadillo en el país es superior al  de la producción.

Esta fruta, cuyo nombre científico es passiflora quadrangularis,  proviene del Continente Americano, específicamente de zonas tropicales y subtropicales. De este continente fue llevado a otras regiones del planeta. No obstante, algunos expertos afirman que este fruto fue cultivado inicialmente en islas del Caribe.

Según Agricultura, en la República Dominicana se comercializa el granadillo para suplir supermercados, vendedores ambulantes y cafeterías. Actualmente se exporta una pequeña cantidad, la cual varía  mucho de un año a otro.

Así mismo la institución plantea que en el país existe un área de 1.211 tareas sembradas de manera organizada y las principales zonas de producción están diseminadas en la parte norte del Distrito Nacional, Monte Plata, Bayaguana,  Cibao Central  y Samaná. La mayoría de  las plantaciones del país son pequeñas, de 5 a 20 tareas, en las cuales el nivel de tecnología es muy bajo.

No obstante, esta fruta continúa siendo una de las preferidas de los dominicanos. Su pulpa se puede consumir tanto en helados, batidos, ensaladas o mezclada con leche u otras frutas.

Este fruto de color verde y, su pulpa casi blanca, tiene forma ovalada, la cáscara es lisa, dura y acolchada para proteger la pulpa. Ésta es gelatinosa y de un sabor agradable, suave y muy aromático. Además, la pulpa está llena de semillas duras de color negruzco.

Últimamente en el país se está extrayendo la pulpa de  esta fruta a nivel industrial, con la cual se elaboran deliciosos jugos. Se estima que sólo en Santo Domingo se comercializan anualmente unos 200.000 granadillos. De acuerdo a los entendidos, las hojas del granadillo también se pueden consumir, pero verdes, hervidas en forma de té, ya que poseen propiedades curativas.

En sentido general, el granadillo, debido a su gran cantidad de agua, es recomendado en dietas especiales como en casos de pacientes con úlceras y problemas renales. Contiene vitaminas A, B, C y D; minerales, calcio y abundante agua, de ahí que esté considerada como un excelente diurético. Cuando el granadillo está bien maduro sus propiedades aumentan, pues contiene además de las vitaminas citadas, calcio, fósforo, magnesio, azufre, cobre y fibras.

Se produce todo el año y es perecedera, por lo que una vez se llena, necesariamente hay que cortarla, consumirla o comercializarla.

Su árbol, que crece en forma de bejuco, se reproduce por semillas y esquejes. La vida útil de cada planta es de dos o tres años, en tanto el tiempo para cosechar el fruto es de 45 a 60 días.

Exigencias agroclimáticas

El granadillo es una planta típica de clima tropical, por lo cual requiere temperaturas cálidas, tanto durante el día como en la noche, su crecimiento y floración óptima se produce con un rango de 18 a 30 grados Celsius.

 La cantidad de horas-luz, la intensidad y temperatura influyen en su conjunto en la floración.

 Requiere de 1.200 a 1.400 milímetros de lluvia bien distribuidas. No tolera encharcamientos por varios días. La deficiencia de agua produce una sensible disminución del rendimiento.

 Se desarrolla bien en un terreno de 0 a 800 metros de altitud, sin embargo, donde mejor se adapta es en las regiones de baja altitud, con alta pluviometría, terrenos bien drenados y profundos.

 Se reproduce todo el año, pero tiene dos épocas fuertes: la primavera y verano.

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