Grandes cómplices de violencia machista

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A principios de este año Amnistía Internacional reveló que la violencia contra mujeres y niñas aumentó un 53% en RD, así mismo criticó la falta de coordinación entre las instituciones nacionales pertinentes, la insuficiencia del presupuesto asignado para prevenir y sancionar la violencia de género, y la no aplicación de los protocolos convenidos para atender a las víctimas de este tipo de violencia.

En ese sentido, la doctora Liliam Fondeur, ginecobstetra y experta en temas de género y la psicóloga dominicana con residencia en México y maestra en Derechos Humanos y Democracia por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede México (FLACSO-México), Nisaly Brito, coinciden en que el Estado dominicano ha incumplido con varias obligaciones en materia de derechos humanos de las mujeres, específicamente el derecho a una vida libre de violencia.

Por un lado, la doctora Fondeur asegura que no hay un compromiso político serio para abordar la violencia contra las mujeres.

“La justicia dominicana tiene que ser más eficiente con este tema y el Estado debe asumirlo como problema que afecta a toda la sociedad, porque cuando se maltrata una mujer, se está maltratando a toda la población”, sostiene.

Nisaly Brito aclara que las instituciones que tienen a cargo la prevención de la violencia han fallado en su obligación de promover, es decir, publicitar por todos los medios físicos, electrónicos y audiovisuales posibles el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, es notoria la total ausencia de campañas que prevengan los abusos y fomenten la dignidad de las mujeres.

Así mismo, destaca que términos legales el feminicidio no está tipificado, lo que significa que la muerte dolosa de mujeres no es considerada un delito y sólo se considera como un homicidio más, agravando la desventaja que tienen las mujeres dominicanas sobre los hombres.

“Existen pocas intenciones estatales para educar a la ciudadanía en la igualdad y la equidad de género, predominando el lenguaje sexista y excluyente, incluso en prácticas y discursos de funcionarios públicos (recordemos el caso del ex diputado del PLD, Alfonso Crisóstomo “El Querido”), señala Brito.

Prevención. La psicóloga explica que contamos con pocos programas de prevención. Los pocos casos que se denuncian o salen a la luz pública, constatan la barbarie con la que son violentadas y asesinadas nuestras mujeres.

Sugerencias. Para hacer un adecuado trabajo de prevención y atención en materia de género es imprescindible que nuestros servidores públicos cambien su mentalidad en torno a las mujeres, el sexo y el poder masculino; de lo contrario se continuará perpetuando la cultura machista a través de las leyes, los presupuestos y las políticas públicas.

Raíz. La violencia es multifactorial, uno de esos factores es la educación, primero del hogar, luego de escuela y el entorno social, indica Brito, que añade no olvidar que la violencia de género empieza en la infancia.

“Es urgente incorporar a las niñas en los programas de atención y prevención de la violencia de género e incorporar acciones educativas para que tanto niñas como niños reduzcan los estereotipos de género. Será fundamental evitar la hiper-sexualización de las niñas y la división sexual de las tareas domésticas”.