Grandioso acuerdo

Por primera vez desde esta columna quiero felicitar al Presidente Leonel Fernández al reconocer que el país debe estar primero a cualquier aventura política que lo lleve a la catástrofe económica.

Porque la reelección del 2008 es la gran causante de nuestra desgracia y no la crisis financiera internacional, como pretenden justificar las autoridades.

Lo que hizo este Gobierno para mantenerse en el poder, marca un hito en la historia de las vagabunderías, raterías, estafas y violación sistemática a la Constitución y las leyes.

Esa reelección le costó al país gran parte del déficit fiscal del 2008, que alcanzó la cifra de 60 mil millones de pesos. 

Sin importar que sea Leonel Fernández o Miguel Vargas Maldonado, quien por su parte magnifica su estatura política y consolida su fuerte liderazgo con la firma de este acuerdo, la reelección es un cáncer que destruye todos los órganos vitales de un país. Es lo que ha pulverizado nuestra institucionalidad.

Lo que ha corrompido a la sociedad dominicana. Y más que nada, lo que ha hecho de la  política un negocio sucio y denigrante.

Es el gran sueño de José Francisco Peña Gómez, que entendía muy bien que la reelección era la semilla de la destrucción de su propio partido, como sucedió en el PRD en el 2004 y que ya se visualiza en el PLD, con sus silenciosas luchas internas y potenciales divisiones.  

No es que la reelección por una sola vez deba ser prohibida para siempre, pero hay que esperar unos 40 años para ver si el país logra consolidar una institucionalidad fuerte y transparente que evite el saqueo de las arcas públicas para seguir gobernando. 

Con este acuerdo, sin importar las desavenencias partidarias que son entendibles al no conocerse previamente en sus órganos de dirección, el Presidente Fernández podrá gobernar los tres años que le quedan, con menos presión y haciendo las cosas que el país necesita.

No gobernando para seguir en el poder. Si quiere ser una opción para volver en el 2016, debe cambiar radicalmente su estrategia política, social y económica y optar por el consenso para sacar al país del atolladero en que lo metió.  

Pero antes que todo debe iniciar un plan de contención contra la corrupción galopante que se ha desatado en las filas de su Gobierno y más ahora después del acuerdo. Inclusive, debe renovar ya su gabinete para refrescarlo y adecentarlo, porque muchos de los actuales incumbentes pasarán a las filas de los traidores.    

Por su parte, el acuerdo que reformaría la Constitución de la República, rehabilita la candidatura de  Hipólito Mejía para optar por un nuevo mandato, definiendo las opciones internas del PRD.

En el PLD, aunque Danilo Medina es una de esas opciones, hay gato entre macuto que pueden complicar las cosas.  

Finalmente, un consejo al PRSC. Abandonen las negociaciones con otros partidos, fortalezcan su unidad interna y luchen por crear un  nuevo liderazgo. Solo así podrán volver al poder sin necesidad de muletas.