Grecia, entre Pericles y Tsipras

Pedro René Almonte Mejía.

Grecia, país oficialmente llamado República Helénica, es un país “soberano” miembro de la unión europea. En el país viven alrededor de once millones de habitantes que componen una sociedad bastante homogénea, donde la mayoría habla el idioma griego y practica el cristianismo ortodoxo; Atenas es su capital y la ciudad más poblada del país.

La Grecia actual dista mucho de lo que fue en sus inicios y de lo que llegó a ser en una época determinada; La acrópolis de Atenas, es el monumento más llamativo de la Atenas antigua, situada en una colina rocosa del centro de la ciudad, tiene más de dos mil años de antigüedad; está constituida por el Partenón y otros edificios, es visitada por personas provenientes de todos los lugares del mundo. Estas construcciones antiguas son un dramático recuerdo físico de una gran época de la historia de lo que hoy llamamos Grecia.

La ciudad-estado de Atenas fue un campo fértil para el desarrollo del genio humano , esto se debe a la estructura de dicha sociedad , la cual estaba basada en el gobierno del pueblo , la llamada “Democracia” ; en la actualidad aún se menciona la democracia ateniense como la más pura y completa de todas ; el poder estaba asignado a tres instituciones : La Asamblea , todos los ciudadanos varones tenían derecho a tomar parte en los asuntos del gobierno a través de su pertenencia a la Asamblea , este organismo se reunía varias veces al mes para debatir asuntos de estado y cada miembro de la Asamblea tenía derecho a hablar, a su vez la Asamblea se encargaba de escoger el Concejo , cuerpo ejecutivo encargado de la supervisión política cotidiana , el cual seleccionaba los magistrados que debían ser votados y reelectos anualmente en la Asamblea , por lo tanto los oficiales magistrados corruptos o incompetentes podían ser expulsados por el voto popular.

La antigua Grecia estaba conformada por ciudades-estados, las cuales sólo se unían cuando se veían amenazadas y de hecho se vieron amenazados por Darío y el ejercito Persa, intentando conquistar las ciudades de Atenas y Esparta. Darío fue derrotado, años más tarde su hijo Jerjes lo intentó y también fue derrotado.

Los años de oro de la democracia Ateniense se vivieron cuando fue gobernada por Pericles, el cual promovió las reformas de la Acrópolis que había sido destruida por las guerras con Persia. Gracias a Pericles, en la actualidad podemos ser testigos visuales de lo que es la Acrópolis de Atenas.

La Filosofía también tuvo su plenitud en el pueblo griego con la aparición de sus tres grandes pensadores, Sócrates, Platón y Aristóteles. Sócrates: un ateniense que utilizó la discusión como el método para llegar a la verdad, pasó su vida inmerso en discusiones públicas, la fuerza de sus argumentos era tal que las autoridades lo acusaron de corromper la juventud y fue condenado a morir envenenado.

Platón: Pupilo de Sócrates, fundador de la “Academia” el gran centro de enseñanza ateniense que impartía matemáticas, astronomía y por supuesto filosofía; a Platón se le debe el que hoy podamos saber gran parte del pensamiento socrático ,ya que Sócrates no dejó sus pensamientos por escrito.

Entre los primeros alumnos de la Academia se encontraba Aristóteles, el cual años más tarde volvió a su lugar de origen (Macedonia), para ser tutor del hijo del rey Filipo; ese niño fue Alejandro Magno, el gran conquistador griego de origen Macedón, que cambió el curso de la historia. Gracias a él la cultura griega se pudo esparcir por el mundo hasta convertirse en un fenómeno global. La ciudad de Alejandría y su biblioteca en Egipto son un ejemplo vivo de lo que fueron las ejecutorias de Alejandro Magno.

Después de todo lo vivido por el pueblo griego y llegando a momentos más recientes, parece que todo lo aprendido y desarrollado por sus ancestros se olvidó; Grecia vive momentos muy difíciles, con una deuda pública insostenible, gracias a la irresponsabilidad de sus gobernantes y al abuso y usura de unos acreedores que aún sabiendo o por lo menos sospechando la realidad de ese país, prestaban dinero, tal vez con la única intención de apoderarse de su soberanía.

Alexis Tsipras actual primer ministro griego, ha tenido que ceder en sus pretensiones, y una vez más la Troika dobla el pulso a los gobernantes griegos. República Dominicana debe verse en el espejo griego y tratar de no desaprender la lección como así lo hizo Grecia.

Debemos tomar préstamos que vengan a resolver problemas de la colectividad, que tengan una tasa interna de retorno aceptable y que al pasar de los años no sean una carga más para las futuras generaciones.