Gregorio García Castro: 44 años de un crimen de Estado

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Hoy se cumplen cuatro décadas y un cuatrienio de aquel fatídico 28 de marzo de 1973, cuando las balas del terror de los 12 años de Balaguer asesinaron a Gregorio García Castro (Goyito), en pleno centro de la Ciudad Colonial, de Santo Domingo, Distrito Nacional.
Gregorio García Castro, un agudo periodista y crítico del estado de represión política, un defensor de las libertades públicas y los derechos humanos, un hombre solidario de múltiples perfiles. Un joven ya veterano, pues con solo 37 años de edad, tenía 22 de ejercicio pleno de la comunicación social: prensa escrita (periódico, revista), radio, televisión, relaciones públicas y publicidad, información pública y conferencista habitual de temas históricos, políticos, sociales, de ética periodística y libertad de expresión, entre otros tópicos del acontecer nacional.
Gregorio era muy plural, abierto y profundo en sus análisis, evaluando todos los costados noticiosos, pero sencillo en persona y en las huellas de sus escritos, con un enorme poder descriptivo. Logró hacer la escuela en varias vertientes del periodismo. En el aspecto noticioso con su titulación novedosa, precisa, sucinta, y elocuente. Promovió en Última Hora un estilo gráfico con portadas atractivas con titulares, fotos y pies de fotos, eliminando los tradicionales textos y crónicas, pues con solo leer un título, a veces de una palabra o una frase, el lector ya sabia la noticia del día. Ejemplo ¡Desembarco!, ¡Tranque en la UASD!, ¡La CASC se parte en dos!, ¡Tizón arde en UASD!
Pero además hizo gala de ideas novedosas y de un formidable acervo critico en su famosa columna “EN UN TRIS…”, diaria, de comentarios políticos que obligada a miles de lectores a abrir el periódico en la página editorial.
Era un incansable trabajador, una máquina humana. Tenía una capacidad infinita que muchos de sus compañeros la han descrito mejor que este servidor (Ubi Rivas, Aníbal De Castro, Guarionex Rosa, César Medina, César Rivera, Alfredo Freites, Leo Hernández, etc.).
EN UN TRIS… era sin duda la más leída en el tiempo que salió a la luz, otros opinan que es la más leída en la historia del periodismo nacional, pero yo opino que eso es relativo, porque otras también tuvieron sus momentos, sobre todo posterior a EN UN TRIS… como PROA de Julio César Martínez, y MICROSCOPIO de Orlando Martínez, cada una tiene su público inclusive hasta el día de hoy.
Varios factores se combinaron para asesinar a García Castro, quien en sus últimos días dormía en sitios diferentes, tenía que desviarse y cambiar de ruta por la persecución y acoso de los halcones de la banda y el grupo que adversaba al General Nivar Seijas, es decir el que se señala como patrocinador de la banda, que era tan temible que muchos todavía hoy temen mencionar siquiera a José Ernesto Cruz Brea y Enrique Pérez y Pérez, que Balaguer jugaba al ajedrez político moviendo y quitando fichas de uno y otro bando para desviar la atención y todo seguía igual.
Los señalados asesinos materiales de Goyito, todos los de la banda, los mismos de Freddy Sosa y Homero Hernández, el 2do. Teniente Juan María Arias Sánchez, y los cabos Milton de la Cruz Lemus y José Rafael Pérez Pereyra, la famosa patrulla de la muerte, estos dos últimos andan como si nada por las calles como fruto de una sentencia clandestina emitida sin juicio oral, público y contradictorio y sin publicidad y sin la constitución de un tribunal. Este adefesio jurídico conocido por primera vez en el año 2000, pero repetimos emitida sin las calidades señaladas en 1980, fue encontrada por la investigación que dispuso el presidente de la nueva Suprema, el Dr. Jorge Subero Isa, quien pidió reiteradamente el dictamen correspondiente al Procurador General de la República ante un Recurso de Revisión de ese mamotreto jurídico, petición que hasta la fecha no hay respuesta. Pero el crimen de Estado es imprescriptible porque esa libertad de los asesinos materiales parte de un acto ilegal e inconstitucional, igual que un golpe de Estado, ausente de legalidad, nulo o inexistente, producto de una justicia corrupta y un Estado cada vez más cuestionado por el manto de la impunidad.
Goyito fue el primer periodista que confirmó la presencia de Caamaño en el país en su programa Hoy, en Color Visión, ambos cerrados y censurados por el gobierno reformista. El tuvo que confirmar con el padre de Caamaño, don Fausto, quien no tenia la certeza pero otro familiar le confirmó a mi padre y otras informaciones que pudo manejar, pudo dar la primicia y esta información entró en contradicción con un comunicado de las Fuerzas Armadas que en principio negaban la presencia del Presidente Constitucionalista y líder guerrillero.

El traidor que llamó al periódico y que hizo salir a Goyito para ser asesinado, cumpliendo mandato de los autores intelectuales debe ser investigado siguiendo las llamadas al teléfono 688-3361, sobre todo entre 8 y 9 de la noche, llamadas grabadas por la telefónica y conocer esas conversaciones y esa desgraciada trama. Un día todo se sabrá.